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El Popular prolonga su descalabro en Bolsa con otra caída superior al 18%

El presidente de la entidad, Emilio Saracho, se cita con el BCE en medio de la debacle bursátil del Popular

El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho, acudirá este martes, día 6, a Fráncfort a una reunión con directivos del Banco Central Europeo, acompañado por su consejero delegado, Ignacio Sánchez-Asiaín. El encuentro se antoja crucial en un momento en el que el sexto banco español, en una delicada situación financiera por su exposición inmobiliaria, se desangra en Bolsa. En la sesión de este lunes, perdió otro 18,16%, hasta 0,338 euros, una caída del 48% en apenas cuatro sesiones.

Emilio Saracho tendrá que explicar con detalle la marcha de las negociaciones con los posibles compradores, la teórica ampliación de capital que maneja como plan b y, en definitiva, cómo tiene planeado salir del atolladero en el que está la entidad. Enfrente tendrá a los máximos responsables de supervisión, que necesitan recibir datos convincentes de los máximos ejecutivos del Popular para confiar en una salida privada que permita descartar cualquier intervención pública.

Fuentes oficiales del Banco Popular no confirman ni desmienten la reunión de este martes con los supervisores de Fráncfort. “El Banco Central Europeo está perfectamente informado de la situación de la entidad, que mantiene contactos habituales con ese organismo”, dicen.

No obstante, fuentes financieras señalaron que el encuentro pretende aclarar la situación real de última hora de una entidad que este lunes perdió otro 18,16% en Bolsa, desplome que se sumó a los que ya padeció la semana pasada y que han evaporado un 48% de su capitalización bursátil en las últimas cuatro sesiones. El banco es ya el farolillo rojo del Ibex, con un valor de poco más de 1.400 millones. Además, sus obligaciones contingentes convertibles, conocidas como cocos —que son las que se depreciarían si es intervenido el Popular—, cotizan al 54% de su valor, lo que refleja la desconfianza de los inversores en una salida positiva de esta situación.

Fuentes consultadas comentan que los máximos responsables del BCE quieren conocer las gestiones que ha realizado la entidad y las respuestas que está teniendo de los posibles compradores: BBVA, Santander o Bankia. Los interesados no han ofrecido su posición definitiva sobre el banco, pero se ha filtrado que los precios podrían ser muy bajos, lo que lastra aún más la cotización.

El BCE está preocupado por la imagen que proyecta el banco en los mercados, sujeto a fuertes rumores sobre su viabilidad, algo que podría estar afectando a la salida de depósitos pese a los mensajes tranquilizadores del Gobierno sobre su correcta situación financiera. En el entorno de los supervisores se considera que el Popular no ha emitido mensajes claros sobre la solución que busca ni sobre su situación financiera interna.

Sin embargo, desde el Popular, fuentes no oficiales señalan que las declaraciones de la semana pasada de responsables del Mecanismo Único de Resolución (MUR), encargado de intervenir bancos en Europa (en las aseguró que tenían bajo vigilancia a la entidad) tampoco han sido, precisamente, una ayuda. De una forma o de otra, las fuentes consultada consideran que lo más probable es que la reunión con el BCE no será definitiva pero también apuntan que, de una manera u otra, el Popular necesita transmitir credibilidad y detener la sangría de sus acciones y de sus bonos. De lo contrario, será cada vez más difícil encontrar una salida razonable.

Conseguir liquidez

Mientras la acción se desploma, el Popular intenta conseguir liquidez deshaciéndose de inversiones no estratégicas. la semana pasada vendió a su socio francés Crédit Mutuel su participación del 49% en Targobank por 65 millones. Rota la asociación, Crédit Mutuel, propietaria de una participación del 4,06% del Popular, ha anunciado este su renuncia a su posición de vocal en el consejo de Administración del banco español, según ha anunciado la entidad española a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Fuentes financieras citadas por Efe interpretan el abandono del consejo como una señal de que Crédit Mutuel ha reducido su participación en el Popular, aunque por el momento no se tiene constancia de tal reducción. Sin embargo,

Las razones para un desplome que parece no tener fin están, en primer lugar, en una situación financiera muy delicada. Con una alta exposición a acivos tóxicos inmobiliarios, la entidad perdió el año pasado 3.485 millones de euros. Con tan precarios números, y tras una ampliación de capital de 2.500 millones el año pasado que no sirvió más que para diluir el precio de la acción, el banco está en proceso de venta -nadie acudiría a una nueva ampliación-. Algunos grandes bancos se han asomado a las cuentas de la entidad que preside Emilio Saracho, pero no se ha dado cuenta de ninguna oferta vinculante. En medio de ese proceso, la cúpula del banco decidió la semana pasada ampliar hasta el 30 de junio el plazo para presentar ofertas, que oficiosamente terminaba el 10 de junio. Señal, pensaron los mercados, de que no hay ninguna oferta atractiva, de que nadie quiere comprar el Popular.

Consultadas por este periódico, fuentes del Popular han informado que siguen en proceso de negociaciones con las entidades interesadas (declinan identificarlas) sobre la venta. "Se está avanzando en la presentación de ofertas en firme, que después tendrían que ser sometidas a la aprobación del consejo de administración y la junta de accionistas", señalan. Al tiempo, sigue abierta la posibilidad de una nueva ampliación de capital si no se encuentra comprador y se avanza en la desinversión de activos no estratégicos. "Las tres opciones están abiertas", señalan.

A la ampliación del plazo se unió el mismo miércoles una declaración del Mecanismo Único de Resolución Bancaria (MUR), recordando que una resolución (intervención) es una de las opciones. La consecuencia en Bolsa es el pánico, con dos jornadas tenebrosas el jueves y el viernes, que se han prolongado este lunes.

Y la suspensión de cotización no es una opción: el presidente de la CNMV, Sebastián Albella, ya recordó la semana pasada que, por defecto, "al mercado hay que dejarle que funcione". El Gobierno, por ahora, se limita a dar cuenta de su "absoluta tranquilidad" ante "cualquier eventualidad" relacionada con el Popular. El mensaje es que el sistema financiero español es "extremadamente sólido" y que no habrá efecto contagio al resto de entidades, además de que el Popular superó los últimos tests de estrés realizados a la banca.

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