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Montoro recurre a la ideología para defender la reforma tributaria

El ministro sostiene que no subirá el IVA por ser "innecesario" y "contraproducente. La oposición le reprocha que la bajada de impuestos es regresiva y electoralista

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hoy en el pleno del Congreso. EFE

La reforma fiscal ha avanzado este jueves en su tramitación en el Congreso. El grupo popular hizo valer su mayoría absoluta para rechazar la docena de enmiendas a la totalidad presentadas por PSOE, IU, UPyD, BNG y ERC.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, recurrió a la ideología para defender una reforma fiscal que fue tildada de "electoralista y regresiva" por la mayoría de sus rivales políticos. "Hemos escuchado aquí discursos de todo tipo, anticapitalistas, antisistemas, antiburbujas y han regresado los discursos de una izquierda que no hace tanto tiempo estuvo en el Gobierno. Es un debate clásico. Hay una izquierda que siempre se opone a bajar impuestos", manifestó desde la tribuna del Congreso. Respondía así a los ataques del PSOE, Izquierda Plural y en menor medida de UPyD que cuestionaron la reforma porque ahonda en la desigualdad al favorecer sobre todo, según dijeron sus portavoces, a las clases altas y a las empresas.

Durante su primera intervención el ministro describió el nuevo marco fiscal como una suerte de "motor" con el que España dará la espalda definitivamente a la crisis que ha resquebrajado los cimientos de la economía durante los últimos siete años. "El peligro de naufragio de la economía española ha pasado", manifestó Montoro, que este jueves se ha enfundado el traje de político en detrimento de la pose de académico a la que recurre en algunos debates más técnicos. Pero este jueves no ha querido entrar al detalle. Prefirió jugar en el terreno de la ideología. España vive un delicado momento político en el que emerge con persistencia la cuestión catalana al tiempo que se va abriendo el telón que deja entrever el nuevo escenario que traerá las elecciones de 2015.

El ministro rechazó volver a subir el IVA por ser “contraproducente”

"Su puesta en marcha va a suponer un antes y un después", manifestó el ministro con un cierto tono eufórico. "Necesitamos un nuevo impulso que nos lleve al puerto del crecimiento y la creación de empleo". Esgrimió las cifras que revelan que la economía comienza a caminar por la senda de la recuperación frente a los tradicionales motores de Europa que muestran síntomas de estar gripándose —Francia, Italia y Alemania presentaron números rojos en el segundo trimestre—.

Con las puertas del ciclo electoral a punto de abrirse de par en par, Montoro trata de vender la reforma fiscal como el fruto que recogen los españoles tras el peaje que han pagado por la crisis. "Se trata de devolver a la sociedad el sacrificio y el esfuerzo realizado para sacar a España de la crisis", indicó.

Desde las bancadas de la oposición no abundaron los apoyos al Gobierno. Todo lo contrario. El portavoz socialista de Hacienda, Pedro Saura, acusó a Montoro de presentar un proyecto fiscal regresivo cargado de "electoralismo, mentira, ideología e irresponsabilidad". Saura contrapuso el modelo del Gobierno con su propuesta fiscal, que plantea incluir en la estructura del IRPF el impuesto sobre el patrimonio, además de aumentar los recursos contra el fraude fiscal. Precisamente la escasez de medios para combatir el fraude fue uno de los argumentos del socialista, quien recordó el agujero que hizo en la conciencia tributaria la amnistía fiscal.

El PSOE le reprochó la falta de medidas para luchar contra el fraude

Álvaro Anchuelo, de UPyD, precisó que aunque el Gobierno insista en una bajada de impuestos lo que realmente hace es retirar la subida del IRPF que aprobó al llegar al poder en 2011. Anchuelo insistió en que se mantiene la subida del IVA y de otros impuestos que se han subido en la legislatura. A lo que Montoro contestó que no volverá a subir el IVA porque es "innecesario y contraproducente" para la recuperación. Alberto Garzón (IU) acusó al Gobierno de diseñar un proyecto fiscal para favorecer a los ricos en perjuicio de las clases menos favorecidas e insistió en que la reforma pone en riesgo el estado de bienestar.

La confrontación política en el Congreso transcurrió a bajas revoluciones en una jornada en que la mayoría de los parlamentarios estaban más pendientes del desenlace del referéndum en Escocia que del propio debate.

Las claves del sistema fiscal

La reforma fiscal supondrá un coste para las arcas públicas de unos 9.000 millones en los dos próximos años. Aunque el Ejecutivo avanzó que presentaría una reforma integral del sistema fiscal, lo cierto es que su proyecto se asienta casi exclusivamente en dos patas: la rebaja de los gravámenes y tramos en el IRPF y del tipo nominal del impuesto de sociedades.

En el IRPF, el cambio consiste básicamente en retirar en los dos próximos años —se aplicará en dos fases— la subida de impuestos que el Gobierno del PP aprobó nada más llegar al poder. Apenas simplifica el tributo aunque reduce de siete a cinco los tramos y recorta los tipos marginales. El efecto es que la rebaja afectará sobre todo a las rentas más bajas y a las muy altas. Para la mayoría supondrá un ahorro de apenas unos 20 o 30 euros al mes.

La reforma del impuesto sobre sociedades consiste en una rebaja del tipo nominal que grava el beneficio de las empresas del 30% actual al 25% en 2016. A cambio se limitan algunas de las deducciones y desgravaciones que se aplican las empresas para reducir su factura fiscal, como los gastos financieros, amortizaciones, créditos fiscales o pérdidas de valores en el extranjero.