Las claves de la reforma fiscal

Montoro amplía las deducciones para familias y personas con discapacidad

Baja también el gravamen sobre el beneficio de las empresas y de las plusvalías del ahorro

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. EFE

En la entrega por capítulos de su proyecto de reforma fiscal, el Gobierno ha desvelado este viernes el más importante, aunque no el último. Las ideas centrales, presentadas por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, confirman que la rebaja de impuestos se concentra en el IRPF, el tributo que más recauda, y el que más subió el Gobierno de Rajoy, nada más llegar a La Moncloa. También bajará la presión fiscal sobre las plusvalías del ahorro, y los tipos del impuesto de sociedades, que grava el beneficio empresarial. No habrá una nueva subida del IVA y bajada de cotizaciones sociales, la receta propuesta por los organismos internacionales y el comité de expertos, cuyo informe, básicamente, queda en papel mojado. Y lo que quedan también, todavía, son varias preguntas por contestar.

El IRPF baja, pero no igual para todos. El Gobierno aprobó una subida histórica para el impuesto de la renta en 2012, que llegó a cargar un 52% en el tramo más alto, a partir de 300.000 euros (en varias comunidades llega al 56%), y un 24,75% al más bajo, hasta 17.707 euros. La estimación sobre hasta dónde llega la rebaja ahora se complica, porque además de los tipos se reducen los tramos de renta, de siete a cinco. El Gobierno asegura que el ciudadano pagará, de media, un 12,5% menos en 2016 que ahora. Lo que parece claro es que, con la información suministrada (está por ver si se tocan los mínimos personales) reduce la presión en los primeros tramos de renta, los que afectan a casi todos los contribuyentes. El tipo teórico aplicado a los primeros 12.450 euros pasa del 24, 75% al 19% en 2016, aunque aquí el efecto está condicionado por el juego de los mínimos personales y familiares. Entre los 12.450 y los 20.200 euros de la base imponible el tipo será del 24% en 2016, cuando ahora es del 24,75% (24% en 2011) hasta los 17.700 euros. A partir de ahí, entre 20.200 y 33.007 euros, el tipo será igual al actual (30% frente al 28% de 2011).  E incluso aumentará al 31% en 2015. Hasta los 60.000 euros hay de nuevo un descenso apreciable (del 40% o 47% según el nivel de renta, al 37% en 2016). Entre los 60.000 y los 175.000 euros, el tipo cae del 47%-49% al 45%, pero no vuelve a los niveles de 2011 (43%-44%). Y donde sí hay una reversión completa es para las rentas más altas, a partir de 175.000 euros, que pasan del 51%-52%, al 45%. En suma, los tramos más bajos, porque afectan a todos los contribuyentes, y los más altos, son los más beneficiados.

Menos impuestos a las plusvalías del ahorro. El Gobierno mantiene la estructura dual en el IRPF, en el que el ahorro se grava menos que los rendimientos del trabajo. Los tipos, que iban del 21% al 27%, pasarán en 2016 a una franja entre el 19% (hasta 6.000 euros) y el 23% (a partir de 50.000 euros), algo superior a la que había en 2011. El Gobierno mantiene así la progresividad del impuesto, algo que se había puesto en duda. El Ejecutivo del PP  limita la cuantía de las deducciones por aportaciones a planes de pensiones (de un máximo de 12.500 euros a cerca de la media europea, unos 5.000 euros al año). En principio, el rescate de los planes de pensiones seguirá tributando como rendimiento del trabajo, no del ahorro. Además, amplía los conceptos de ahorro bonificados fiscalmente: las plusvalías generadas por depósitos o seguros de ahorro estarán exentas, siempre que la inversión se mantenga más de cinco años.

El impuesto de sociedades, al 25%. Tal y como había adelantado, el tipo del impuesto de sociedades pasa del 30% al 25%. Un descenso que el Gobierno compensa con el mantenimiento de la supresión de la mayoría de las exenciones que estaban vigentes hasta 2012. Sí mantiene la deducción por inversiones en I+D y establece una nueva "reserva de capitalización", que permite excluir del pago de impuestos un 10% del beneficio si se destina a aumentar el capital. También habrá una reserva de nivelación para las pymes, que podrán así dotar provisiones contra beneficios en previsión de malos resultados, lo que rebajará también su factura fiscal. El Gobierno sostiene que las dos medidas podrían llevar a las pymes a pagar solo un 20%.

Más exenciones familiares. Hacienda no ha detallado que hará con el mínimo personal (5.150 euros) o con la exención por trabajador (para la mayoría, 2.600 euros ). Pero sí ha especificado que habrá un aumento en el mínimo familiar por hijo, que beneficiará sobre todo a las familias con uno o dos hijos. También aumentarán las exenciones por personas mayores a cargo y para discapacitados. Además Hacienda, como ya hace con las mujeres trabajadoras, pagará 1.200 euros anuales (100 euros al mes) a las familias numerosas (más de tres hijos) o que tengan personas a cargo con un grado de discapacidad superior al 33%.

¿Y no suben impuestos? Hacienda se ha limitado a explicar que la reforma fiscal tendrá un impacto bruto de 4.800 millones en 2015, pero que es compatible con el programa de estabilidad: es decir, que la recaudación bajaría solo en unos 3.000 millones ese año (y otros 4.000 millones en 2016) porque el descenso del IRPF y Sociedades aumentará la renta de familias y empresas. Y lo que no explicó es qué impuestos subirá: el programa de estabilidad refleja un incremento de recaudación de unos 2.000 millones por impuestos especiales (medioambientales), pero Montoro desplazó ese debate a la reforma de la financiación autonómica. Y tampoco precisó que hará con el recargo del impuesto de bienes inmuebles (IBI).

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