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Acebes declara ante el juez que nadie le informó del deterioro de Bankia

El exministro, que dirigió la comisión de auditorías de la entidad, llegó tras su salida a Bolsa

También se fue antes de la reformulación de las cuentas que abocó al grupo a la nacionalización

 Foto: Uly Martín / Vídeo: Atlas

El exministro de Justicia y de Interior de los Gobiernos de Aznar, Ángel Acebes, ha declarado esta mañana ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu como imputado por su presunta responsabilidad en el agujero contable de Bankia tras pasar nueve meses como consejero de su matriz (Banco Financiero y de Ahorro). El exministro, que dirigió la comisión de auditorías del grupo, aseguró que no ocultó ningún problema o deficiencia al Consejo de Administración del que le hubiera podido informar la auditora Deloitte. El informe de esta última solo apuntaba a "unos temas pendientes de análisis" a los que Acebes restó importancia al tratarse de datos de algunas de las cajas que conformaron Bankia y de asuntos relativos a la informática.

Acebes fue nombrado consejero de BFA el 27 de julio de 2011, justo después de la salida a Bolsa, y dimitió el 24 de abril de este año, dos semanas antes de la reformulación de las cuentas. Tras la revisión de cuentas de Bankia, se reformularon y la entidad pasó de presentar unos beneficios de 305 millones a reconocer 2.979 millones de pérdidas, lo que obligó al Estado a intervenir para tapar el agujero en su patrimonio y se forzó la dimisión del Consejo de Administración y la sustitución de su presidente, Rodrigo Rato, por José Ignacio Goirigolzarri. Acebes aseguró que durante esos nueve meses, nadie le informó de los problemas en la contabilidad de la entidad. Tampoco la auditora de la entidad, Deloitte, que, según su versión, solo le comunicó problemas menores que no hacían prever la grave situación de la entidad.

El exministro aseguró ante el juez que su dimisión nada tuvo que ver con la situación de la entidad

En concreto, Acebes aseguró que en la reunión de la comisión de auditoría presidida por él y celebrada el pasado 26 de marzo, el auditor de Deloitte, Fancisco Celma, ratificó las cuentas del ejercicio de 2011 en la que la entidad presentó beneficios y que solo mes y medio después fueron reformuladas para reflejar enormes pérdidas. El exministro, que cobró 163.000 euros por nueve meses de trabajo, ha asegurado que solo tres días después informó al consejo de esa reunión.

El exministro y exconsejero de la matriz de Bankia también aseguró ante el juez que su dimisión nada tuvo que ver con la situación de la entidad, de la que salió para incorporarse a la dirección de Iberdrola y que se fue "completamente tranquilo" ya que nadie le había informado de que la contabilidad de la caja pudiera ser ficticia o tuviera que reflejar resultados peores a los presentados. Fuentes fiscales aseguraron que para determinar su responsabilidad en el caso será determinante la declaración de Celma. El socio de Deloitte que deberá informar al juzgado de si esos "temas pendientes de análisis" eran realmente tan inocuos como los presentó Acebes y otros consejeros.

El exministro permaneció en la sala de declaraciones durante unos 50 minutos. Fuera, en la puerta del tribunal, le esperaba una cincuentena de afectados por la presunta estafa de las participaciones preferentes que, a su salida, le lanzaron gritos como "Bankia, Acebes, devuelve lo que debes" y le increparon llamándole "ladrón". El exministro salió de la Audiencia entre fuertes medidas de seguridad y protegido por una decena de policías que rodearon su coche e impidieron que los concentrados pudieran acercarse a él.

Tras Acebes, tocó el turno al expresidente de la patronal valenciana Francisco Pons, también exconsejero de BFA. Pons aseguró en su declaración que la reformulación de cuentas de la entidad no se debió a una ficción contable, sino "al deterioro general de la economía". También señaló que la renovación del consejo de administración y la sustitución de su presidente, Rodrigo Rato, por Goirigolzarri no fue pacífica ya que los consejeros salientes no se consideraban responsables de la situación económica de la entidad que el Gobierno tuvo que rescatar.

El caso Bankia, nacido por sendas querellas presentadas por el partido Unión Progreso y Democracia y el Movimiento 15-M a las que se adhirió la Fiscalía Anticorrupción, investiga a 33 exconsejeros de Bankia y BFA por los presuntos delitos de falsificación de cuentas, administración desleal, maquinación para alterar el precio de las cosas y apropiación indebida.