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Alemania enfría las expectativas sobre la compra de deuda del BCE

El Bundesbank cree que se “sobreestima” la capacidad de Fráncfort contra la crisis

Los expertos creen que Draghi no reactivará la adquisición de bonos

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann. EFE

Haga lo que haga, es casi imposible que Mario Draghi logre este jueves dejar contento a todo el mundo. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), en uno de los días más difíciles de los nueve meses que lleva al mando de la política monetaria europea, está obligado a caminar por la fina línea que le lleve a evitar el hundimiento de unos mercados ansiosos por oír buenas noticias pero sin torcer demasiado el brazo a la todopoderosa Alemania.

La reunión mensual del Consejo de Gobierno del BCE decidirá las medidas que den contenido a la ya famosa frase que Draghi pronunció la semana pasada. “Haré todo lo necesario para sostener el euro. Y, créanme, será suficiente”, dijo hace una semana en Londres. Pero los expertos consultados consideran poco probable que el Eurobanco vaya a reactivar de inmediato el programa de compra de deuda —paralizado desde el pasado marzo—. Alemania presiona para que no lo haga. El presidente del banco central alemán (Bundesbank) Jens Weidman, mostró su oposición este miércoles.

Tampoco confían los expertos en que el BCE dé un paso al frente para conceder a corto plazo la ficha bancaria al mecanismo de rescate, una decisión que le dotaría de fuerza ilimitada para adquirir bonos de los países que soliciten esta forma de rescate encubierto. Alemania de nuevo. “La canciller [Angela Merkel], el ministro de Finanzas [Wolgang Schäuble] y yo estamos de acuerdo en que eso, la licencia, no puede ser nuestro camino”, aseguró el vicecanciller y ministro de Economía Philipp Rsler.

Alemania tiene estos días la mirada puesta en su capital financiera. En Fráncfort está la torre del BCE y solo a un par de kilómetros al norte se levanta la sede del banco central alemán (Bundesbank). Su presidente, Jens Weidmann, es uno de los principales opositores a que el BCE vuelva a comprar deuda en los mercados secundarios, ya que considera que se trata de una forma indirecta de financiar a los países en crisis. En una entrevista colgada este miércoles en la página web del Bundesbank, su jefe enfrió las expectativas de aquellos que esperan una solución definitiva a los problemas de España y, en menor medida, Italia. Weidmann alerta del riesgo de que los políticos “sobreestimen” las posibilidades del BCE.

El mandato del banco emisor es mantener la estabilidad de los precios, recuerda Weidmann, que, como banquero central de Alemania, se sienta en el Consejo de Gobierno del BCE. Él mismo advierte de que el Bundesbank “no es solo uno entre los 17 bancos centrales” que conforman la unión monetaria, sino “el mayor y el más importante”. Si bien la entrevista tuvo lugar hace varias semanas —antes del discurso de Londres de Draghi y de que líderes de tanto peso como Angela Merkel, François Hollande y el estadounidense Timothy Geithner respaldaran la iniciativa del italiano para salvar el euro—, el contenido revela las diferencias entre los dos banqueros centrales. Tras la euforia de los mercados por las palabras de Draghi de la semana pasada, los inversores han descontado estos días que la reunión del BCE puede no dar los frutos esperados. La prima de riesgo española se quedó este miércoles en 536 puntos básicos.

Alemania sigue el debate con tensión muy palpable. Dirigentes de los partidos de la coalición de centroderecha que preside Angela Merkel, rechazan de forma tajante unas ayudas que, consideran, pueden contribuir a relajar el celo reformista de Gobiernos como el de España. Berlín envía señales tibias de apoyo a Draghi. “La compra de bonos en los mercados secundarios no es incompatible con el mandato del BCE”, dicen en el Ministerio de Finanzas alemán.

Los analistas de Goldman Sachs, en un informe publicado este miércoles, apuntan al fondo de rescate europeo (llamado Facilidad Europea de Estabilidad Financiera o FEEF) como el principal instrumento que podría contener las tensiones. Pero para que este fondo se lance a comprar títulos es imprescindible que el país beneficiado lo solicite. Y dado que es poco probable que España vaya a hacer esa petición estos días, los analistas del banco predicen una reacción negativa del mercado. El presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, defendió el pasado domingo una acción conjunta entre el BCE y el FEEF. El informe de Goldman considera que esta posibilidad podría calmar la preocupación, “especialmente si hay una petición de España al fondo de rescate en los próximos meses”.

Pero si Draghi no despliega este jueves toda la artillería, ¿qué puede hacer para evitar que la prima de riesgo española se dispare y haga prácticamente inevitable un rescate de la cuarta economía de la eurozona? Analistas como Joaquín Maudos considera que no es imprescindible que el programa de compra de deuda sea inminente. “Un anuncio creíble de una intervención a medio plazo puede tener efectos en los mercados ahora mismo”, señala este catedrático de la Universidad de Valencia.

Una de las decisiones que parece más probable es la de relajar las garantías que el BCE pide a los bancos para que estos acudan a su ventanilla de dinero fresco. Los analistas ven más lejana una nueva rebaja de los tipos de interés —que desde julio están en el nivel mínimo del 0,75%—, una vez constatada su escasa efectividad para reducir las tensiones.

El tiempo se agota para España, cada vez con más dificultades para encontrar inversores en las subastas del Tesoro. La reunión de este jueves entre el primer ministro italiano, Mario Monti, y el presidente Mariano Rajoy puede ser una buena ocasión para anunciar alguna actuación conjunta. “Alemania solo permitirá la compra de deuda cuando vea que el colapso es inminente. Pero si el BCE no da ahora una señal clara, el mercado puede hundirse al día siguiente”, sintetiza Santiago Carbó, catedrático de la británica Bangor Business School.