El BCE y el fondo de rescate actuarán juntos para ayudar a España e Italia

Juncker anuncia las medidas “en un momento crucial”. “Ya no hay tiempo para reflexionar”, dice

Merkel y Monti acuerdan actuar con "rapidez"

El ministro alemán de Finanzas cree que España no necesitará una intervención total

Angela Merkel y Mario Monti, el pasado 4 de julio en Roma. / A. PIZZOLI (AFP)

Europa atraviesa “un momento crucial” y “no hay tiempo que perder” para salvar al euro y superar la crisis de la deuda. Para ello, Europa está dispuesta “a utilizar todos los medios para mostrar que protege su estabilidad financiera”. Así lo expresó ayer el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, quien reveló cuál será el camino para despejar las dudas: una acción conjunta del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Europeo de rescate (FEEF) para comprar deuda soberana de los países en problemas en los mercados secundarios.

“No quiero estimular el apetito de los mercados, pero como dijo Mario Draghi —presidente del BCE—, eso se traducirá en resultados”, agregó Juncker en una entrevista a los diarios Le Figaro y Süddeutsche Zeitung.

El fondo europeo de rescate podrá comprar deuda soberana solo si lo solicita un Estado. Por eso, todas las miradas se giran hacía España e Italia. Las palabras de Juncker abren las puertas a una de las opciones que los analistas señalan como la más probable: que el BCE reactive su programa de compra de deuda en el mercado secundario a la vez que el fondo de rescate compra deuda soberana en el primario.

La gula de los mercados se muestra especialmente voraz con España, ahogada por una prima de riesgo que dispara los costes de su deuda. “Nuestra voluntad ahora es la de separar el riesgo de Estado y el riesgo bancario. Se han puesto a disposición [de las autoridades españolas] hasta 100.000 millones para conducir a los bancos españoles hacia aguas más tranquilas”, dijo Juncker, al ser preguntado sobre si el Eurogrupo tiene una solución para España.

“El tema se resolverá. No vamos a arrodillarnos ante los falsos médicos de los mercados. Eso cuenta también para Italia”, advirtió Juncker al diario galo. Alabó los duros ajustes que ha emprendido el Gobierno para atajar el déficit: “España consolida sus finanzas públicas y se reforma” algo que ven todos los dirigentes europeos.

Europa se enfrenta a una semana importante para su futuro. La apretada agenda de los principales líderes europeos hace prever una maniobra del Banco Central Europeo en su reunión del próximo jueves —como ha deslizado Juncker— para disipar de una vez por todas las dudas crecientes que se ciernen sobre el euro y que tienen su epicentro en España e Italia. Sobre todo después de las balsámicas palabras pronunciadas la semana pasada por el presidente de la institución bancaria, Mario Draghi, que se comprometió a hacer todo lo necesario para asegurar la supervivencia del euro, lo que produjo un efecto relajante en los mercados [“creánme, será suficiente”].

Por una vez parece que Europa camina al mismo son. La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro italiano, Mario Monti, se sumaron a la estrategia del presidente del BCE. Ambos líderes mantuvieron el sábado una conversación telefónica sobre la situación de la zona euro, según explicó ayer en un comunicado el Gobierno italiano. “Se han comprometido a hacer todo lo posible para proteger la eurozona y a aplicar con rapidez las medidas acordadas en junio por los líderes europeos”, precisó en otra nota el Ejecutivo alemán. En el consejo del Eurogrupo celebrado en junio se acordó, entre otras medidas, facilitar el uso de los fondos de rescate europeos para comprar deuda de países bajo presión en los mercados.

El Gobierno de Rajoy rechaza tajantemente que vaya a solicitar cualquier tipo de rescate, incluso que el fondo de estabilidad europeo (EFSF) compre deuda. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, negó ayer tal posibilidad en una entrevista publicada en el dominical de Die Welt. “No hay nada cierto en esas especulaciones. Las necesidades financieras de España a corto plazo no son tan grandes y el paquete de ayuda de 100.000 millones [para sanear la banca] es suficiente”, dijo el ministro más europeísta del gabinete de Merkel.

En la entrevista, el ministro de Hacienda alemán volvió a expresar su confianza en que la economía española repuntará sin necesidad de una intervención total. “Las necesidades de financiación de España no son muy grandes a medio plazo”, dijo. Reconoció, además, que los altos intereses “son dolorosos y provocan muchas inquietudes”, pero agregó: “El mundo no se acaba porque haya que pagar un par de puntos porcentuales más de intereses en unas cuantas subastas de deuda”.

Lo cierto es que los mercados, con la prima de riesgo en máximos, están ahogando a España e Italia. El calendario está en el alero y depende en buena medida de los pactos que se forjen en los próximos días. La incógnita es si el Gobierno pedirá finalmente algún tipo de rescate y si se precipitará esta misma semana, con una agenda europea repleta de citas y un ambiente de lo más cargado, o si España optará por un plazo más holgado, aprovechando el colchón de liquidez que aún conserva el Tesoro, para asegurarse de que no hay condiciones extra, pero también por las dificultades para reunir al Eurogrupo y acordar los detalles con rapidez. La jugada es fundamental para Madrid, pero también para Roma, con ambos países obligados a dar señales claras para garantizarse que el BCE reactiva las compras de deuda u otras medidas extraordinarias. La opción más probable, según las fuentes consultadas, es que el fondo europeo intervenga en el mercado primario (las emisiones del Tesoro) y el BCE en el secundario (negociación de los bonos en el mercado), en un golpe de mano decisivo para atajar la crisis existencial del euro.

La agenda viene cargadísima. Hoy, el secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, se reunirá con el ministro alemán Wolfgang Schäuble y con Draghi. Geithner ha sido tradicionalmente duro con la actitud de Alemania y del BCE en la gestión de la crisis. El martes es el plazo límite para que España presente su presupuesto bienal 2013 y 2014, esencial para conseguir que la intervención del fondo de rescate, si finalmente se produce, no conlleve nuevas condiciones fiscales. Ese mismo día, el primer ministro italiano, Mario Monti, se verá con Schäuble. Monti, además, visitará Madrid el próximo jueves, donde tratará de buscar una posición conjunta con Rajoy para hacer frente a la situación y convencerle de que pida la intervención del fondo de rescate, como quid pro quo para que el BCE cumpla con su parte, según fuentes europeas. Italia podría seguir ese mismo camino más adelante, en otoño, una vez Monti se asegure de que esa jugada no provocará una crisis política. El jueves, en cualquier caso se destaparán muchas de esas cartas, con la esperadísima reunión del BCE.

 

“Los mercados siempre se equivocan”

Los embates que los mercados lanzaban a España e Italia no afectaba hasta ahora a las cuadernas de Europa. O eso creían quienes decían que el euro estaba a salvo. Pero la asfixia financiera de estos dos países ha provocado la rápida reacción de los líderes europeos ante el temor de que la crisis de la deuda soberana provoque la ruptura del euro. La cuestión es que para salvar al euro hay que salvar a España e Italia.

Por eso, el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker hizo un llamamiento para solucionar la crisis del euro. “Ya no hay tiempo para reflexionar. Yo pretendo que los mercados se equivoquen hoy como siempre lo han hecho: mucho. Durante diez años, han hecho creer que Grecia se portaba igual que Alemania desde el punto de vista financiero. La crisis dará la razón a quienes reaccionaron con calma y serenidad”, afirmó.

En su análisis de la situación Juncker aseguró: “Respondemos a un contagio. Los inversores y las agencias de calificación deberían dejar de pensar que no hay más que una serie de problemas en el corto plazo. Todos los países de la eurozona están recortando su déficit. Es exactamente lo que los mercados querían hace un mes, pero parece que lo han olvidado”. Quiso despejar así las dudas sobre la posible ruptura del euro.

Al tiempo, la cuestión griega sigue abierta. El ministro alemán de Economía, Philipp Rösler, reiteró que una eventual salida del país del euro ya no asusta y que “se ha perdido el horror” que producía esa posibilidad. “Quien crea que la salida de Grecia va a resolver los problemas están equivocados”, respondió Juncker con contundencia y advirtió sobre las terribles consecuencias de esta posibilidad.

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