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El BCE ve opciones para que entre un español al consejo pero no un ministro

La renovación del BCE entre 2018 y 2019 da la posibilidad a España de entrar en el órgano de gobierno

España tiene opciones de volver al consejo de gobierno del Banco Central Europeo. Siempre que presente un buen candidato. Y siempre que ese candidato no sea ministro. Una veintena de fuentes del más alto nivel, entre las que figuran gobernadores y expertos en política monetaria, aseguran a EL PAÍS en la reunión del Eurobanco de Sintra que la amplia renovación del consejo de gobierno del BCE entre 2018 y 2019 da grandes posibilidades a España: se van el vicepresidente, el presidente y al menos dos consejeros ejecutivos. Pero tanto los banqueros centrales como los expertos recelan de que el elegido tenga un perfil político, para evitar interferencias en el Eurobanco. Eso pondría las cosas muy difíciles a Luis de Guindos, que estaba entre las opciones.

Mario Draghi (izquierda), presidente del BCE, y Vitor Constancia, vicepresidente.
Mario Draghi (izquierda), presidente del BCE, y Vitor Constancia, vicepresidente. GETTY IMAGES

El BCE es la institución europea que más reforzada ha salido de la crisis. De la mano de Draghi —con aquel legendario “haré todo lo necesario y, créanme, será suficiente”—, salvó varias pelotas de partido y supo enfrentarse a Berlín con medidas como la compra de deuda y los tipos negativos. El consejo del BCE fue crucial en esas decisiones (y en otras más controvertidas, como la presión en los rescates a Grecia y a España), y lo seguirá siendo en los años que vienen, complicados como de costumbre. Por eso es casi cuestión de Estado volver a él: en mitad de la crisis, el Gobierno de Rajoy presentó un candidato erróneo, el jurista Antonio Sáinz de Vicuña, y perdió esa mano con un peso ligero, el luxemburgués Yves Mersch. Mersch sustituyó a José Manuel González Páramo y dejó a España fuera del sanedrín de Fráncfort. “España tiene buenas opciones para volver, pero necesita un candidato impecable”, coinciden las fuentes consultadas.

La lista de nombres que suenan es generosa. Los más relevantes son los de Jaime Caruana (presidente del Banco Internacional de Pagos, pero con 65 años); José Viñals (ex alto cargo del FMI, ahora presidente de Standard Chartered), y José Manuel Campa (exsecretario de Estado con el PSOE y hoy consejero del Santander). La de Guindos es la candidatura que más se sugiere, y de ello da cuenta continuamente la prensa alemana. Incluso la canciller Angela Merkel y su ministro Wolfgang Schäuble lo han colocado junto al jefe del Bundesbank, Jens Weidmann, en alguna de las quinielas que circulan.

Sin embargo, en el BCE hay recelos frente a un perfil político como el de Guindos. “La independencia de los bancos centrales, y en particular del BCE, está bajo presión y lo último que necesita Fráncfort es un ministro”, dice tajante un banquero central centroeuropeo. En el consejo ha habido otros políticos: el primer presidente del BCE, Wim Duisenberg, fue ministro en Holanda; el actual vicepresidente Constancio lo fue en Portugal, aunque ambos tenían impecables credenciales en política monetaria. El Ejecutivo español subraya que aún es pronto: ese melón no se abrirá hasta que pasen las elecciones alemanas. Y añade que esos puestos no los nombra el BCE, sino los líderes en el Consejo Europeo, tras consultar con la Eurocámara y el propio BCE. Pero el objetivo es claro: “Estoy convencido de que el siguiente puesto del BCE será para España”, explicaba este viernes el propio Luis de Guindos a este corresponsal.

¿Vicepresidente o consejero?

El próximo puesto es el de vicepresidente. Y pese al optimismo de Guindos, en Fráncfort no lo ven claro: en 2019 se marcha el presidente Draghi, y esas dos sillas van de la mano. El alemán Weidmann y el francés François Villeroy de Galhau son los favoritos para sustituir al italiano. “Si Alemania o Francia se hacen con la presidencia, el número dos será para un país pequeño: España quedaría fuera”, apunta uno de los gobernadores. Eso podría abrir otras puertas. En 2019 habrá dos vacantes más: la del economista jefe, Peter Praet, y la del consejero monetario, Benoit Coeuré, dos puestos de relieve pero sin la resonancia de una vicepresidencia. España tendría más opciones ahí, pero es imprescindible acertar con el candidato. “Se van a negociar varios puestos de responsabilidad, no solo en el BCE. Y sería un error pensar que España lo tiene hecho: eso se gana con estrategia, con pactos, en las reuniones adecuadas, con una buena lista de candidatos”, dice un exbanquero central. “Todo lo contrario de lo que hizo España en 2012”, añade.

Solo una de las 19 fuentes consultadas para esta información en Sintra —bajo la estricta condición de anonimato— ve posibilidades para Guindos. Pero todos ellos verían con buenos ojos el regreso de España, a la vista de que el país boxea por debajo de su peso en las instituciones. “Lo mejor sería presentar a una mujer”, apunta una de esas fuentes. Belén Romana (expresidenta de la Sareb) y Gloria Hernández (exsecretaria del Tesoro) figuran en algunas listas, junto a nombres como el de Ángel Ubide (Goldman Sachs). El Gobierno pelea contra el estigma del rescate de 2012, pero a la vez puede mostrar las credenciales de las reformas y la recuperación. Eso sí: no puede permitirse otro fiasco, tras el del BCE en 2012 y, sobre todo, tras el patinazo de Guindos en el Eurogrupo.

Variedad de matices entre los expertos

Entre los gobernadores y los expertos predomina una actitud negativa respecto a las posibilidades de Guindos. Pero hay matices entre quienes lo descartan totalmente, los que en principio lo rechazan y quienes recelan de una operación así. “Guindos no es el hombre adecuado”, asegura Paul De Grauwe, gran conocedor del BCE; “no se trata de su cualificación: el problema es que su nombramiento tendría un marcado perfil político y dañaría la reputación del BCE como institución independiente, una de sus señas de identidad”. Charles Wyplosz, del Graduate Institute, abre otro debate: “La calidad del consejo del BCE es fundamental. Hace falta gente competente ahí. Los Bernanke, Yellen, Fischer, Carney, Draghi se pasaron la vida estudiando política monetaria, eran las personas adecuadas en el momento idóneo. Algunos ni siquiera dirigen el banco central de su país, otros vienen de la banca. Da igual: la pregunta adecuada no es si Guindos puede pasar del Gobierno al BCE; la pregunta es si es el economista monetario de máximo nivel que necesita el BCE”.

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