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Gracias a amigos y familiares, así encuentran los jóvenes trabajo en España

El 42% de quienes tienen empleo entre 16 y 34 años lo han encontrado a través de redes de contactos personales

Ni en oficinas públicas de empleo ni en privadas, tampoco en portales digitales. La forma más habitual, con mucha diferencia, en que los jóvenes entre 16 y 34 años encuentran empleo es a través de familiares, de amigos o de conocidos: el 41,7% de los 4,1 millones de jóvenes que tenía trabajo asalariado en 2016, según la EPA. Esta cifra se complementa con otra de la que tampoco los servicios públicos de empleo salen bien parados: el 88,5% de los que consiguió una ocupación o sigue en paro no tuvo apoyo público para entrar en el mercado laboral.

Estudiantes en el campus de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona.
Estudiantes en el campus de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona.

En la era digital, la mejor forma para encontrar empleo en España sigue siendo la recomendación de un familiar, de un amigo o de un conocido. El 41,7% de los 4,1 millones de jóvenes que tenía trabajo asalariado en 2016, dio con él a través de este tipo de contactos, según el estudio Los jóvenes en el mercado laboral, que ha divulgado este viernes la encuesta de población activa (EPA). El recurso a este método tradicional es el primero con mucha diferencia. La segunda forma es la solicitud directa al empresario, sin intermediarios (21,7%). Y ya en tercer lugar se colocan los anuncios que aparecen en medios de comunicación (9,9%), incluyendo los que hay en Internet, según se desprende de este estudio específico del INE, que cada año se centra en un aspecto del mercado laboral y no suele tener continuidad en los siguientes ejercicios.

Gracias a amigos y familiares, así encuentran los jóvenes trabajo en España

La investigación del INE vuelve a poner de relieve el escaso éxito de la intermediación pública o privada a la hora de buscar trabajo en el mercado laboral español. Solo el 2,4% del colectivo encontró su trabajo por la oficina pública. El porcentaje sube un poco más, tampoco mucho, si se hace a través de oficinas privadas, el 3,1%.

En el mismo estudio, sale otro dato que sirve para explicar por qué los contactos son la vía principal para encontrar un trabajo: nueve de cada diez jóvenes en paro o con empleo de un año o menos de antigüedad no han recibido ningún tipo de apoyo para integrarse en el mercado de trabajo. Tres años después de que se pusiera en marcha el plan de Garantía Juvenil, que pretendía impulsar la inserción laboral de los jóvenes, estudios como este muestran la escasa eficacia en España de estas iniciativas.

“Un papel irrisorio”

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“Los números son sintomáticos por el papel irrisorio de los servicios públicos de empleo, que se encuentran a la cola de Europa en términos de intermediación. Lo más preocupante es que la Garantía Juvenil no haya conseguido una mejora y, por otra parte, que los contactos sociales sigan siendo la principal vía de acceso al empleo”, analiza Marcel Jansen, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador de Fedea que en los últimos tiempos ha estudiado la intermediación entre empresas y parados en España.

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Para Jansen, las conclusiones del módulo de la EPA son “muestra de un mercado laboral ineficiente, junto con la falta de apoyo [público], que tiene como resultado altos indices de desempleo juvenil, desajustes entre empleo y estudios, y una transición de la educación al empleo que es innecesariamente larga y accidentada”.

El mal funcionamiento que describe Jansen no solo lo sufren los jóvenes. Precisamente una investigación suya de finales de 2016, revelaba que un tercio de los desempleados españoles se convierte antes en un parado de larga duración (pasa más de un año sin trabajo) que recibe atención del servicio público. También en este documento se apuntaba, con datos de hace años, a la falta de recursos. Se señalaba como mientras Holanda o Alemania, con tasas de paro mucho más bajas, gastan en colocación y servicios un 0,15% y un 0,17% del PIB; España apenas invierte el 0,03%.

Esta situación ha llevado a la Comisión Europea a reiterar en sus recomendaciones a España la petición de reformas y mejoras en las políticas activas.