Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Fianza de 496 millones de euros para los hijos de Ruiz-Mateos por el caso Nueva Rumasa

El juez De la Mata abre juicio oral por estafa, blanqueo, alzamiento de bienes y delitos fiscales

Dos de los hijos de Ruiz Mateos, a la salida de un juzgado en 2014.
Dos de los hijos de Ruiz Mateos, a la salida de un juzgado en 2014.

Los seis hijos varones de José María Ruiz-Mateos deberán depositar conjuntamente una fianza de 496 millones de euros para cubrir sus posibles responsabilidades civiles y multas por la estafa de Nueva Rumasa. Así lo establece el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, que ha notificado este viernes el auto de apertura de juicio oral contra los vástagos del empresario jerezano, fallecido en septiembre de 2015. El magistrado considera que los hijos de Ruiz-Mateos y otros directivos del grupo empresarial indujeron con engaños a 1.409 inversores para que les cedieran sus ahorros “mediante préstamos que eran documentados en reconocimientos de deuda de distintas empresas del Grupo Rumasa pese a su manifiesta insolvencia”.

De los 496 millones de fianza que el juez impone a Álvaro, Zoilo, José María, Pablo, Francisco Javier y Alfonso Ruiz-Mateos, 200 millones corresponden a la multa y 171 a la responsabilidad civil, más el tercio que establece la ley (124 millones), fianza a la que deberán hacer frente de forma “conjunta y solidaria”. La Fiscalía pide 16 años de prisión para cada uno de los seis hijos del empresario.

A principios de 2009, las empresas de Nueva Rumasa, algunas de ellas marcas conocidas como Dhul, Trapa, Clesa o bodegas Garvey, acumulaban una deuda de 577 millones de euros. Ante esta situación insostenible, ocultada al mercado, Nueva Rumasa puso en marcha un nuevo mecanismo para captar fondos: los “pagarés corporativos”. Las 13 emisiones sucesivas de participaciones del grupo empresarial captaron más de 337 millones de euros a un total de 4.100 inversores, de los cuales 289 millones quedaron sin devolver tras declararse en concurso de acreedores las empresas del holding que ejercían como avalistas de los pagarés.

La intensa campaña de publicidad de los pagarés presentaba a Nueva Rumasa como un ejemplo de bonanza empresarial, respaldada por algunas de las marcas más reconocidas. Para obviar el control de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), los Ruiz-Mateos fijaron en 50.000 euros la inversión mínima. Al menos 4.110 ahorradores acudieron a las nueve emisiones que se sucedieron entre febrero de 2009 y enero de 2011. Con cada emisión, los Ruiz-Mateos trataban de tapar un agujero cada vez mayor.

Con el ahorro captado —337,3 millones de euros— no solo se logró maquillar momentáneamente la quiebra de las empresas. El dinero también sirvió para que los Ruiz-Mateos mantuvieran su alto nivel de vida. A principios de 2009, las hipotecas de sus viviendas superaban los 18 millones.

“Obvio es significar que, de haber conocido las circunstancias económicas reales de las empresas y los verdaderos propósitos de los imputados, los inversores no hubieran realizado las operaciones de préstamo, ya que desde el primer momento no pensaban devolver el dinero”, apostilla el juez De la Mata.

Más información