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Asia registrará este 2017 su menor crecimiento en 16 años

El Banco Asiático de Desarrollo apunta a una continua desaceleración del crecimiento en China ante la falta de reformas y medidas para controlar la deuda

Las economías en desarrollo en Asia-Pacífico crecerán este 2017 de media un 5,7%, la menor tasa de los últimos 16 años. Así lo apunta el último informe de proyecciones del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) presentado este jueves, que si bien estima una clara mejora en los países del sur y sureste del continente, prevé que desaceleración de China continuará. En este país, el cambio de modelo económico y las medidas para atajar los graves riesgos financieros internos se producirán a costa de un crecimiento más lento.

Varios obreros comen ante una imagen del distrito financiero de Pekín.
Varios obreros comen ante una imagen del distrito financiero de Pekín. AP

China supone un 60% del crecimiento de toda la región y de su desempeño económico pende el de sus vecinos. 2016 fue un año relativamente estable, al menos según las cifras oficiales, con un crecimiento del 6,7% propulsado por las vastas medidas de estímulo fiscales y monetarias aprobadas por Pekín, el aumento de la deuda y un rebote del mercado inmobiliario. Pero el efecto de estas muletas no durará mucho más, por lo que el país cerrará este año con un aumento de su Producto Interior Bruto (PIB) del 6,5% y bajará hasta un 6,2% en 2018, según el BAD.

Si bien el gigante asiático parece estar en el camino de la deseada transformación de su economía (en el lado de la oferta el sector servicios ya supone el 51,6% del PIB y en el de la demanda el consumo interno aporta dos terceras partes del crecimiento), las promesas de un menor intervencionismo del Estado en la economía mediante reformas estructurales siguen sin cumplirse.

"El principal riesgo doméstico es la rápida y persistente expansión del crédito, que ha afectado la calidad de los activos de los bancos. Abordar el crecimiento de la deuda a las empresas ineficientes tendrá que seguir siendo una prioridad para los reguladores en 2017", dice el informe. La cuestión es si el año pasado lo fue: si bien las autoridades han reconocido el problema, la deuda creció a un ritmo que dobló al de la economía. Y aunque ha habido recortes en sectores ineficientes como el carbón o el acero, estudios independientes como el que elabora la profesora Gan Jie de la escuela de negocios Cheung Kong muestran que el exceso de capacidad en la industria del país se sitúa en niveles históricos tanto en lo que respecta a su prevalencia como a su gravedad.

Según el BAD, este año las autoridades chinas "gozan de un mayor espacio" para abordar los riesgos financieros (la elevada deuda) y acelerar las reformas estructurales. Pero, por otro, el organismo se muestra convencido de que "el gobierno continuará apoyando para asegurar que los ajustes permanezcan socialmente aceptables".

El calendario político de este año es también una cuestión crucial: "es probable que se proporcione suficiente apoyo monetario y fiscal para mantener el crecimiento a un nivel de 6,5% o incluso por encima de este (el objetivo fijado por el Gobierno) hasta el congreso del Partido Comunista previsto para otoño de 2017", dice el informe. La cuestión es si las amplias reformas económicas y este umbral de crecimiento pueden ir de la mano. Desde que Xi Jinping llegó al poder en 2012, la gran prioridad ha sido lo segundo.

Otro de los riegos para China, según el BAD, es la "evolución impredecible de las relaciones comerciales internacionales". El impacto de un aumento del proteccionismo en los países desarrollados sería muy significativo en el gigante asiático, primera economía exportadora del planeta y cuyo desarrollo en las últimas décadas ha sido impulsado por su competitividad exterior. En este sentido, la gran incertidumbre recae en la administración estadounidense liderada por Donald Trump.

En el resto de Asia, 30 de los 45 países analizados experimentarán un crecimiento sostenido, lo que ayudará a compensar la ralentización china. Las proyecciones son especialmente buenas para India y Pakistán (en el sur) y también para Myanmar, Vietnam, Malasia e Indonesia (en el sureste). El impulso en estas últimas economías procederá, en parte, de la recuperación del precio de las materias primera y del petróleo.

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