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Esta noche cambia la hora, ¿qué pasa con el recibo de la luz?

Si tienes tarifa nocturna, al llegar el verano cambia la franja del día con electricidad barata

Reloj de arena.

En la madrugada del sábado al domingo tendremos que mover las agujas del reloj una hora hacia adelante para dar paso al horario de verano: a las 2.00 serán las 3.00. El cambio horario, previsto dos veces al año, en marzo y octubre, se ha convertido en Europa en una práctica obligatoria, impuesta por una directiva comunitaria con el objetivo de ahorrar energía. El Ministerio de Industria asegura que puede suponer un recorte en el gasto de electricidad de hasta 90 millones de euros para los hogares. Sin embargo, la eficacia de esta medida se pone cada vez más en cuestión

Lo que sí implica este cambio de cara al verano es que varíen también los tramos horarios en los que es más barato consumir electricidad. Esto se aplica a los usuarios con tarifa regulada PVPC o Precio Voluntario del Pequeño Consumidor— que tengan contratado un tipo de tarifa de discriminación horaria, antes conocida como tarifa nocturna. 

¿Cómo funciona la discriminación horaria?

Con el nuevo modelo de facturación, que entró plenamente en vigor el pasado 1 de octubre, el precio de la energía se fija en función de la cotización del kilovatio-hora (kWh) en el mercado mayorista. Los usuarios que tengan tarifa de discriminación horaria tendrán, durante todo el año, 14 horas al día en las que el precio de la electricidad es más barato. Este tramo horario se conoce como periodo valle; en las restantes 10 horas, el coste del kWh es ligeramente más elevado. Estos importes, sin embargo, no son fijos, ya que varían no solo cada día, sino cada hora.

Lo que acabaremos pagando por el kWh se puede consultar en la página web de Red Eléctrica de España (REE), que a las 20.15 de cada día publica los precios que tendrá la energía durante la jornada siguiente. Como se intuye del gráfico, la curva de discriminación horaria es la que más fluctúa, al tener dos franjas muy marcadas de precio: por la noche es considerablemente más barato consumir que durante las horas diurnas. Aquellos que tengan contratada la tarifa general, por otro lado, tendrán precios más altos de media pero más constantes.

Evolución de la curva del Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) durante el 29 de marzo de 2015, cuando se pasó al horario de verano. La línea roja se refiere a la tarifa fija, o por defecto, mientras la azul se refiere a la tarifa de discriminación horaria, o eficiencia de dos periodos. La curva verde, que prácticamente coincide con esta última es la del vehículo eléctrico.

Con el cambio oficial de la hora, tendremos que esperar hasta las 23.00 para beneficiarnos de la franja de precio en la que la electricidad está más barata: el periodo valle, que en invierno se distribuye entre las 22.00 y las 12.00, pasa a ser de las 23.00 a las 13.00 horas en verano. En la madrugada del 29 de marzo del año pasado, cuando se pasó al horario estival, el kWh costaba a las 21.00 un 60% más que a las 12.00 horas. 

¿A quién afecta?

Este desplazamiento del periodo valle no afecta a todos los consumidores acogidos a la discriminación horaria: para los que todavía no tengan instalado un contador inteligente no habrá diferencia alguna. Este, además, tendrá que estar conectado a la red de telemedida y telegestión de las compañías, elemento imprescindible para que puedan leer, en tiempo real, el consumo horario del usuario. De esta manera, se sabrá exactamente en qué momento del día se han puesto en marcha los electrodomésticos u otros aparatos. 

Los usuarios que no cuenten todavía con un contador inteligente pagan en función de unos perfiles de consumo estándar, que REE elabora cada semana en función del comportamiento de los hogares que sí tienen instalados los nuevos dispositivos. 

Los últimos datos proporcionados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) arrojan que las compañías eléctricas habían instalado 11,9 millones de contadores inteligentes a finales de 2014, un 43% del total de los existentes en España. Sin embargo, solo 10,19 millones estaban listos para realizar las lecturas horarias remotas

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