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Volvemos, una web que busca empleo a los jóvenes españoles emigrados

La plataforma ha recibido 2.000 solicitudes de profesionales que quieren volver a España. La mayoría son ingenieros

Entre 2012 y 2014, más de 64.000 jóvenes abandonaron España.

Son jóvenes, tienen un trabajo estable y dominan otro idioma distinto a su lengua natal. Muchos de ellos salieron de España en busca de mejores oportunidades laborales y ahora, una vez superado el reto, quieren regresar. “El clima o la comida no son argumentos de peso. La verdadera razón es emocional”. Diego Ruiz del Árbol, ingeniero informático de 36 años, acaba de cumplir nueve en Berlín. Allí le acompañan su mujer y sus dos hijos y pese a ello ha sentido la soledad. “Los alemanes son tremendamente individualistas, el papel de la afectividad es mucho menos importante en esta sociedad”, cuenta por teléfono desde la capital germana.

Aunque su caso no encaja en la fuga de cerebros, se marchó de España en 2007 en busca de aventura y dejó un puesto fijo en la empresa tecnológica Indra, es consciente de que muchos españoles sí salieron forzados por la situación de crisis. Con el objetivo de ayudar a todos esos jóvenes a regresar a España con un puesto de trabajo acorde con su formación, ha creado la plataforma Volvemos, que en los primeros 50 días de vida ha acumulado 2.000 peticiones de españoles emigrados a más de 70 países del mundo, la mayoría de ellos con trabajo estable.

Diego Ruiz del Árbol, a la izquierda, durante la creación de Volvemos.

“Existen muchas webs de empleo, pero ninguna está especializada en el retorno del talento. Los emigrados tienen un valor añadido que va más allá del idioma: conocen la forma de hacer negocios de otros países y su idiosincrasia y ese conocimiento es tremendamente útil para las compañías”, explica Ruiz del Árbol, que lanzó el proyecto el pasado febrero junto a un experto en comunicación política y un head hunter (en español, cazatalentos). 

Las cifras sobre el número de jóvenes que se han marchado han generado polémica. El Instituto Nacional de Estadística señala un total de 525.358 emigrados de entre 18 y 35 años durante los años 2012, 2013 y 2014. Pero la suma no contempla a todos aquellos que no comunicaron a la embajada su marcha y que no se dieron de baja en el padrón para conservar la cobertura sanitaria.

Siete claves para saber vender tus años en el extranjero

Contar con experiencia internacional no es suficiente para poder volver a España con un trabajo a la altura; hay que saber venderla "como un gran valor añadido", explica el cofundador de la plataforma y head hunter Sebastien Sanz. Su primera recomendación es hacer balance de los "pluses adquiridos" e identificar los cambios personales y profesionales adquiridos.

"Antes de proponer un puesto con altas responsabilidades a un empleado, las empresas ponen en marcha para sus mejores talentos recién licenciados los programas Trainee, de dos años de duración, en los que les hacen viajar a diferentes países", cuenta Sanz. Los emigrados ya cuentan con ese bagaje, pero deben saber contarlo. 

El candidato deberá fijarse en siete aspectos para analizar su progreso. La capacidad de asumir riesgos ("el abandono de la zona de confort siempre fomenta la resistencia y la habilidad de gestionar bien la incertidumbre sobre lo desconocido"); la adaptabilidad ("para sentirse integrado y relacionarse con los locales hay que hacer un esfuerzo que se convierte en aprendizaje"); la perseverancia ("construir una nueva forma de vida y captar un nuevo código cultural exige actitud"); la madurez ("tras unos años en el extranjero, nos damos cuenta de dónde venimos y dónde estamos y aprendemos a opinar con más distanciamiento y tolerancia"); la generosidad ("durante la fase de integración, tendremos la necesidad de crear una red de amigos y valoraremos a los que nos prestan ayuda sin pedir nada a cambio"); la multiculturalidad ("además del idioma, sabemos cómo son los ciudadanos de ese país, cómo trabajan y lo que les gusta"), y la ambición ("emigrar es un proceso de superación donde se empieza de cero y cuando se consigue, nos llena de orgullo y confianza y nos hace más ambiciosos de cara al futuro", apunta Sanz).

El descontento con el funcionamiento de las instituciones públicas y el deseo de mejorar las condiciones laborales fueron, según un estudio del Instituto El Cano de 2013, los principales motivos del éxodo. Nueve de cada diez emigrados tiene una titulación universitaria, señala ese mismo informe.

De las 2.000 peticiones registradas en Volvemos, la mayoría son ingenieros, seguidos de arquitectos y biólogos. De ellos, el 30% vive en Reino Unido, el 16% en Alemania y el 6% en Francia. "Nuestra misión es convencer a estos profesionales de que han adquirido capacidades superiores a las de los que no han salido de España y lo mismo de cara a las empresas", cuenta Ruiz del Árbol. Los datos de su web se corresponden con la tendencia anunciada la pasada semana por el Instituto Nacional de Estadística, que señala que en Reino Unido viven 102.498 españoles, un 77% más de los que lo hacían en 2009. En Alemania, el incremento es del 35%, con 139.555 jóvenes españoles en su territorio.

Otra de las patas del proyecto es que los retornados actúen como embajadores de las buenas prácticas empresariales de los países del norte de Europa y que ayuden a transformar el paradigma laboral en España. A la flexibilidad en el horario se suma una mejor conciliación de la vida laboral y personal y jerarquías menos rígidas. "En España el jefe es como un semidios y eso no pasa en Alemania, allí las relaciones son más naturales", cuenta. 

Por el momento, 25 empresas españolas han subido ofertas de empleo a su plataforma, pero los fundadores del proyecto, constituido como una asociación sin ánimo de lucro, esperan contar con el apoyo de las administraciones públicas para seguir impulsando la web. "Necesitamos una estructura sólida para poder atender bien todas las peticiones. Ahora sacamos ratos de nuestros trabajos para gestionar el proyecto", asegura.

No es un capricho

Laura, que prefiere no dar su nombre real, acaba de regresar a España tras seis años en Munich. Allí vivía en lo que ella llama una jaula de oro. "Llegaba a casa a las cinco de la tarde, vivía en un piso de 120 metros cuadrados y ganaba un sueldazo, pero no era feliz", cuenta. Pasaba mucho tiempo en casa, en invierno no veía el sol durante tres meses y las amistades eran muy frías. Esas fueron las razones que la empujaron a hacer las maletas y volver a Madrid, desde donde sigue trabajando para la misma compañía tecnológica alemana desde casa. "Lo peor es que nadie entiende que quieras volver. Te repiten lo mal que están las cosas en España y creen que eres caprichoso".

La marcha puede tener consecuencias psicológicas. "Al principio, los emigrados concentran toda su energía en integrarse y aprender el idioma y se desconectan de muchas cosas que le están pasando a su psique. Pasados unos años, cuando se supone que deberían estar disfrutando de sus logros, aparece la nostalgia, la tristeza o la ansiedad", explica  la psicóloga Celia Arroyo, que en los últimos años ha atendido a una decena de emigrados españoles por Skype.

La emigración implica una mejora laboral, pero a la vez una tremendo perjuicio emocional, defienden en la web Volvemos sus creadores. "Nadie habla de ello, pero la salida de España durante un periodo prolongado puede conllevar la pérdida de la propia identidad", señala Ruiz del Árbol. Un asunto que, en su opinión, debería formar parte de la agenda política.