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Josep María Álvarez, un partidario del derecho a decidir al frente de UGT

El nuevo líder del sindicato lleva 25 años al frente de la federación catalana

Josep María Álvarez, durante la entrevista.

Josep Maria Álvarez ha pilotado durante el último cuarto siglo el sindicato UGT en Cataluña. A punto de cumplir los 60 años, el sucesor de Cándido Méndez al frente de la organización estatal fue trabajador de Alstom hasta agosto del año pasado, cuando se tuvo que acoger a las prejubilaciones que la compañía pactó con los sindicatos. Su militancia en el PSC no ha evitado que en los últimos años se haya añadido a la corriente soberanista de Cataluña al definirse como partidario del derecho a decidir. Eso despertó algunos recelos en otras federaciones del sindicato, si bien tras su elección Álvarez ha destacado que “es la primera vez que la catalanofobia en España no ha funcionado”.

Nacido en Belmonte de Miranda (Asturias) en 1956, Álvarez se trasladó a vivir a Barcelona a los 19 años tras acabar la formación profesional. Halló trabajo en Santa Perpètua de Mogoda, una localidad del cinturón rojo de Barcelona, en la fábrica de Maquinista de Terrestre y Marítima (hoy Alstom). Enseguida se afilió a UGT y solo un año después fue elegido secretario de Acción Sindical del comité de empresa. Cuatro años más tarde, era elegido secretario de Organización de la Federación del Metal. Fue el primero de los cargos que desempeñó dentro de la organización en Cataluña hasta el 8º congreso, en el que fue elegido secretario general. Álvarez revalidó la dirección del UGT en seis ocasiones. A pesar de que antes del congreso de 2013 pidió “nuevos liderazgos” en el sindicato, volvió a presentarse a la secretaría general. Entonces se propuso acercarse a los parados y a los movimientos sociales y situaba como número dos y sucesor a Matías Carnero, presidente del comité de empresa de Seat.

Los 26 años al frente de la UGT catalana han más que curtido a Álvarez, tanto en las tareas internas como en los conflictos con las patronales y con el ejecutivo catalán. A lo largo de su trayectoria en el sindicato, el dirigente ha tenido que afrontar fusiones territoriales y sectoriales e incluso aplicó en los dos últimos años un Expediente de Regulación de Empleo temporal (ERTE) que afectó a más de la mitad la plantilla.

Álvarez ha abogado desde la secretaría general de Cataluña por la unión de acción sindical con CC OO, que se ha visualizado tanto en las manifestaciones como en sus apariciones conjuntas en los medios de comunicación cada vez que han tenido que actuar conjuntamente. De hecho, en alguna ocasión llegó a plantear la fusión entre las dos organizaciones, pero esa propuesta fue rechazada por el otro sindicato.

El nuevo líder de UGT ha sido, además, un defensor de la lengua catalana como factor de integración en la comunidad, lo cual en 2003 le valió el premio de Honor Lluís Carulla por su defensa de la lengua y la cultura catalana. En los últimos años, ha abogado por una consulta soberanista, si bien él afirma que no es independentista. El sindicato, de hecho, se añadió al Pacto por el Derecho a Decidir, aunque no quiso ir más allá y, por ejemplo, determinó que no habría representación institucional de la organización en las manifestaciones independentistas del 11 de septiembre.

La necesidad de Junts pel Sí a marcar un perfil social después de que Convergència ejecutara unos recortes sociales que supusieron el cierre de plantas hospitalarias o la rebaja de horas lectivas en escuelas públicas. Del sindicato proceden la consejera de Presidencia y portavoz del Gobierno catalán, Neus Munté (a propuesta de CDC), y la titular de Empleo y Asuntos Sociales, Dolors Bassa (a petición de ERC). Además, su exjefe de Comunicación, Miguel Ángel Escobar, fue candidato de Democràcia i Llibertat al Senado. Tras no salir elegido, fue designado delegado del Gobierno catalán en Barcelona.

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