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Batalla por las cuentas familiares

Dos ‘apps’ españolas compiten por conquistar la gestión financiera doméstica

Un usuario coteja su factura eléctrica y de gas con los datos de la aplicación Fintonic.

2008 fue un año que cambiaría la vida de los españoles de dos maneras igualmente radicales. Por un lado, fue el primer año de la crisis que, salvando ciertos datos macroeconómicos, aún persiste en la vida cotidiana. Por otro, el iPhone, el primer smartphone moderno, empezó a comercializarse en España. Hoy, un 85% de los españoles tiene un teléfono inteligente, mientras que dos de cada tres tienen algún problema para llegar a fin de mes. Moldeada por ambas fuerzas, ha madurado una generación con una preocupación perenne por sus finanzas y una confianza en sus dispositivos móviles que raya en la dependencia.

Bancos, tecnológicas y empresas de telecomunicaciones están ya poniéndose en marcha para captar este valioso segmento del mercado. La última generación de teléfonos inteligentes ya incluye mecanismos de pago digital integrados, mientras que los bancos ultiman versiones exclusivas para el móvil, algunas ya en el mercado, como imaginBank, de Caixabank. Sin embargo, algunas empresas van más allá y están desarrollando herramientas para permitir al usuario llevar todas sus cuentas, no solo las bancarias, sino otras como las de teléfono e Internet.

Estas empresas cuentan como baza con un cambio radical en la mentalidad de los españoles: los nuevos consumidores tienden más a comparar antes de comprar y, sobre todo, desconfían. "No es que la tecnología no nos permitiera una aplicación como la nuestra", explica Alexandre Lima, director ejecutivo de Mooverang. "Lo que no existía antes era una verdadera necesidad por parte de los consumidores de encontrar productos alternativos". "Nosotros queremos hacer mucho hincapié en la independencia y la transparencia", resalta Lupina Iturriaga, cofundadora de Fintonic. "No sé si somos más austeros, pero sí sabemos que no queremos pagar más por el mismo servicio que ha contratado nuestro vecino".

Seguridad de datos

Mooverang y Fintonic son dos aplicaciones que, sobre el papel, ofrecen servicios similares. Controlar el saldo bancario en todo momento, clasificar las operaciones regulares, y, a finales de mes, tener un informe que explique cuáles han sido los gastos y a qué estuvieron destinados. Ambas, además, garantizan la seguridad de los datos del usuario.

También tienen en común el que ninguna de ellas quiere revelar sus cifras exactas de facturación y beneficios, argumentando, entre otros motivos, que aún están poniéndose en marcha y que no reflejaría la realidad. Eso sí, ambas afirman que, aunque aún no han cruzado el umbral de rentabilidad, esperan hacerlo pronto, incluso en éste ejercicio.

Sin embargo, los orígenes de ambas empresas no pueden ser más distintos. El de Fintonic fue una inspiración. "Yo discutía mucho en casa a dónde iba el dinero; era un enfado continuo", explica Iturriaga. "Y aunque llevaba mis hojas de cálculo y guardaba mis tickets, por muy ordenado que seas siempre te va a llevar mucho tiempo". Un viaje a Estados Unidos le abrió los ojos. "Vimos que había aplicaciones para gestionar la economía doméstica con hasta 14 millones de usuarios", recuerda. "Mi socio [el consejero delegado Sergio Chalbaud] y yo teníamos experiencia en bancos, así que nos pusimos a buscar el servicio ideal que diera respuesta a nuestras preguntas". A finales de 2012 la empresa se puso en marcha. Presente en España y Chile, sus socios están en pleno proceso de estudiar cuáles serán los próximos destinos de su expansión".

Por otro lado, Mooverang surgió como una iniciativa de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y sus socios europeos de la confederación Euroconsumers para llevar sus servicios a la era del teléfono inteligente. Por ahora solo presente en España, el producto está pensado para expandirse al resto de países europeos. "Elegimos España porque teníamos varios criterios que nos parecían interesantes", recuerda Lima. "Es un país con alta tasa de penetración de smartphones en el que mucha gente tiene más de una cuenta bancaria. Además, al contrario que en otros países, hay dos niveles de acceso a los datos bancarios: por un lado información sobre saldo y luego una capa adicional para transacciones. Dado que solo necesitamos el primer nivel, eso nos ha hecho las cosas mucho más fáciles".

La disparidad de orígenes ha hecho que los modelos de negocio sean también distintos. La aplicación de Fintonic es siempre gratuita para el usuario. "En esta situación de crisis, pensamos que si cobrásemos al usuario no nos compraría nadie", explica Iturriaga. "Tenemos 370.000 usuarios". Los ingresos vienen del posicionamiento de ciertos productos y de las comisiones por la compra de otros, todo dentro de la aplicación. "Pero somos nosotros los que recomendamos", defiende Iturriaga. Por otro lado, Mooverang tiene un modelo freemium: la descarga es gratuita, pero por 2,99 euros al mes, la aplicación ofrece recomendaciones y contenidos de OCU.

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