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La venta de coches de lujo impulsa el impuesto a emisiones contaminantes

La recaudación del impuesto de matriculación aumenta por primera vez desde 2015 por el aumento de las ventas vehículos más potentes

El sector del automóvil es uno los motores de la recuperación económica en España. El impuesto de matriculación, que se paga al comprar un coche, aumentó el año pasado por primera vez desde que la crisis financiera mostró sus primeros síntomas, en 2007, según la estadística difundida esta semana por la Agencia Tributaria. No obstante, los ingresos por este tributo siguen en niveles históricamente bajos, equivalentes a los obtenidos a principios de los noventa. La recaudación aumentó gracias al notable repunte de la venta de vehículos de lujo, los más contaminantes y más gravados por el impuesto.

La recaudación por el impuesto de matriculación ascendió el año pasado a 305 millones de euros, un 11,3% más que en 2014. Se trata del primer alza desde hace ocho años cuando estalló la crisis.

La recuperación de la economía española se deja notar en un sector que acelera a lomos de las ayudas del Gobierno con los planes PIVE (subvenciones a la compra de coches para sustituir vehículos viejos y contaminantes por otros más eficientes). El año pasado, las fábricas de automóviles españolas produjeron más coches, los concesionarios aumentaron sus ventas y los ciudadanos compraron coches más caros. En 2015, los españoles gastaron casi un 30% más de dinero en adquirir vehículos nuevos, según la estadística de la Agencia Tributaria.

El tirón de la economía, que avanzó un 3,2% el año pasado, rompe la anomalía que se produjo en 2014 cuando, pese a aumentar la venta de coches, cayó la recaudación del impuesto de matriculación. Este tributo está exento para los coches menos contaminantes, los que emiten menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro.

Recaudación baja

La mayoría de fabricantes producen cada vez coches más eficientes lo que provoca que cada vez haya más matriculaciones que no tengan que pagar el impuesto. El 74,2% de los coches vendidos el año pasado estaban exentos al tener pocas emisiones de dióxido de carbono. Por eso, el escándalo de Volkswagen —el fabricante alemán falseó introdujo un software en algunos de sus modelos para cumplir con este límite de emisiones— es especialmente dañino para las arcas públicas.

Pero la reactivación de la economía ha provocado que los españoles no se fijen tanto en esta circunstancia. Aunque los coches que más se vendieron fueron los más eficientes, porque las marcas cada vez ofrecen vehículos menos contaminantes, también crecieron los coches más potentes, de más de 2.000 centímetros cúbicos. Los más contaminantes también ganaron cuota de mercado.

David Barrientos, portavoz de la patronal de fabricantes de vehículos (Anfac), reconoce que la recaudación del impuesto de matriculación sigue siendo baja comparada con los niveles históricos —este tributo aportó casi 2.000 millones en 2007— pero insiste en que cada vez se venden coches menos contaminantes. Además, explica que hay que observar el conjunto de la fiscalidad del automóvil. Apunta a que la compra de vehículos está sujeta a IVA, los propietarios también pagan el impuesto local de circulación así como otras tasas. Por ejemplo, en 2014 las arcas públicas ingresaron casi 3.000 millones por el IVA de las compras de coches nuevos y usados. La patronal ha propuesto cambiar la fiscalidad del automóvil. “Somos partidarios de pasar la tributación de la compra al uso”, remacha Barrientos.

Mientras, el sector avanza a buen ritmo. La producción de vehículos en España superó las expectativas y cerró el año con 2.733.201 unidades, un aumento del 13,7% sobre 2014. No se fabricaban tantos coches desde 2007. Las previsiones para este año son aún mejores.

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