El FMI sube su previsión para España pese a la incertidumbre política

El Fondo vaticina un avance del 2,7% para este año tras la mayor revisión al alza

España será, entre las grandes economías avanzadas, la que más crezca este año. Y el nuevo pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) es fruto, además, de atribuirle la mayor revisión al alza entre los 16 países analizados. Ahora, el FMI anticipa para España un crecimiento del 2,7% este año y del 2,3% en 2017, dos y una décima más que lo que estimaba hace tres meses. El Fondo es aún algo menos optimista que el Gobierno, pero la mejora de su pronóstico se produce después de las elecciones del 20-D, que dejó un Parlamento más fragmentado y con evidentes dificultades para pactar un nuevo Ejecutivo.

El último informe del FMI, difundido este martes, confirma un empeoramiento de las perspectivas globales. Pero ni eso, ni la incertidumbre política en España, ha variado su rumbo. Como lleva haciendo desde mediados de 2013, el Fondo ha vuelto a revisar al alza su pronóstico sobre cuánto crecerá el PIB español, un voto de confianza que el organismo internacional dosifica: a principios de 2015 vaticinaba que la economía española crecería un 2% ese año, cuando el ejercicio se cerró con un avance del 3,2%. Y la última revisión al alza para 2016 le sitúa en el promedio de los analistas privados (2,7%), y por debajo del vaticinio del Gobierno (3%).

El informe, de siete páginas, no da explicaciones específicas sobre España. En Londres, donde se presentó, y a preguntas de los periodistas, el economista jefe del FMI, Maurice Obtsfeld, mantuvo que “la incertidumbre política puede pesar en la economía” española, por lo que deseó una “resolución rápida” de la negociación entre los partidos.

Las dificultades para formar un nuevo Gobierno, junto al empeoramiento de las perspectivas globales, sí llevaron a las agencias de calificación Fitch y Moody's a avisar de un posible impacto en la economía española. Más contundentes han sido los analistas de algunos gigantes financieros mundiales, como Bank of America o Goldman Sachs, que también inciden en las consecuencias del desafío soberanista catalán.

“Si hay un impacto en la economía, se producirá a través de las expectativas de familias y empresas, no se vería de la noche a la mañana”, explica Ángel Laborda, director del gabinete de coyuntura de la fundación de cajas de ahorros (Funcas). Esas expectativas se rastrean con encuestas sobre la confianza del consumidor, cuestionarios a los directivos empresariales o datos de pedidos de la industria. En todos esos casos, las últimas referencias para la economía española son positivas o, como ocurre con la confianza del consumidor, están en niveles récord. Pero Laborda matiza que las últimas encuestas se hicieron antes de las elecciones, o apenas conocido el resultado.

El analista de Funcas añade que el supuesto efecto negativo puede quedar opacado por otros factores favorables: “Las compras de deuda pública española por el BCE constituyen un paraguas protector. La prima de riesgo española estaría ya más alta sin esas compras”. La bajada del barril del petróleo, que según el Gobierno puede añadir hasta 0,5 puntos porcentuales más al crecimiento de este año, también rema a favor.

Impacto difícil de medir

“La cuestión no estaría tanto en cuánto se crece este año, sino en 2017”, explica Laborda, quien considera que, en la economía real, el impacto negativo de la incertidumbre política se apreciaría primero en la inversión, para trasladarse luego a la creación de empleo y el consumo.

“Ha pasado poco tiempo desde las elecciones”, explica José Manuel Amor, de Analistas Financieros Internacionales (AFI), “hasta ahora, los inversores extranjeros están renovando sus posiciones sobre los activos españoles”. Amor pone la lupa en el diferencial con la prima de riesgo italiana, que se ha ampliado, o en la cotización de bancos españoles más orientados al mercado interno, que ha empeorado respecto al promedio del sector. “Es pronto para concluir nada”, insiste.

“No recuerdo ninguna investigación académica sobre los efectos de que se prolongue un gobierno en funciones”, comenta José García Montalvo, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, quien recuerda el caso reciente de Bélgica: año y medio para formar un nuevo Gobierno, con tensas negociaciones políticas, y mejor evolución en las principales variables económicas (PIB, déficit o paro).

“Lo que más preocupa a los mercados no es tanto la incertidumbre política, como que atribuyan una alta probabilidad a la formación de un Gobierno que va a tomar decisiones negativas para la inversión internacional”, añade el catedrático. “Yo lo que veo por ahora es que el consumo, el turismo o los indicadores de expectativas siguen en niveles muy altos”. “Por el momento, no se observan efectos significativos de la mayor incertidumbre asociada a las expectativas de crecimiento en economías emergentes, a la volatilidad en los mercados de capitales o al contexto político interno”, coincide el último análisis del servicio de estudios de BBVA.

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