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El ascensor del futuro no lleva cables y quiere parecerse a un metro vertical

ThyssenKrupp ha presentado este jueves un modelo capaz de tener varias cabinas en el mismo hueco y de moverse lateralmente

Desplazarse lateralmente por un edificio a bordo de un ascensor sin cables mientras varias cabinas circulan simultáneamente por el mismo hueco ha dejado de ser una utopía. La empresa alemana ThyssenKrupp presentó ayer en su centro de innovación de Gijón el primer modelo a escala de MULTI, el nombre con el que han bautizado un sistema similar al del metro, en el que cabinas de ascensor autopropulsadas pueden funcionar a la vez en bucle por un solo hueco.

Ayer, un año después de que la compañía anunciara que iba a trabajar en esta nueva tecnología, se puso por primera vez en funcionamiento este prototipo, que usa dos huecos de diez metros y cuatro cabinas. Las impulsa el mismo motor que utiliza el sistema de tren de levitación magnética Transrapid, también diseñado por ThyssenKrupp.

La gran ventaja del sistema es el ahorro de tiempo gracias al funcionamiento simultáneo de las cabinas. La compañía espera que permita aumentar en hasta un 50% la capacidad de transporte. Además, requiere menos espacio que los ascensores convencionales, lo que permitiría aumentar la superficie útil del edificio hasta en un 25%.

La tecnología nace como respuesta al crecimiento de las ciudades y a la tendencia a construir edificios de mayor altura: más de 180 inmuebles actualmente en obras se elevarán por encima de los 250 metros, y cerca de 800, por encima de los 150 metros. Estas perspectivas junto a las proyecciones demográficas de Naciones Unidas, que indican que en 2050 vivirán cerca de 9.100 millones de personas en ciudades, un 70% de la población global, han animado a la industria a buscar soluciones para ahorrar tiempo. “Queremos satisfacer las necesidades de los edificios y de los grandes volúmenes de pasajeros”, señaló Andreas Schierenbeck, consejero delegado de la división de ascensores de ThyssenKrupp.

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Directivos de ThyssenKrupp en el centro de innovación de Gijón, junto al prototipo.

La misma terminología ya define el nuevo rol de los usuarios de este modelo de ascensor, que en los edificios de media y gran altura para los que está concebido pasarán a ser pasajeros de un medio de transporte, aunque, por ahora, al contrario que el metro, no planea cobrar a sus viajeros.

ThyssenKrupp, que facturó en 2014 en su área de ascensores 6.400 millones de euros, ha anunciado en los últimos meses varios proyectos con los que quiere romper con la imagen conservadora de la industria de ascensores, que apenas se ha renovado en las últimas décadas.

Ha instalado los 71 ascensores del One World Trade Center, cinco de los cuales suben hasta el mirador los 102 pisos del rascacielos en solo 60 segundos, y la pasada semana presentó en Nueva York una tecnología desarrollada conjuntamente con Microsoft para detectar averías antes de que se produzcan. Con ello quieren evitar una pérdida de tiempo conjunta que estiman, para las mil millones de personas que usan cada día un ascensor, en 190 millones de horas anuales (217 siglos), por aparatos fuera de servicio.

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