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El Gobierno suaviza los requisitos de los visados concedidos a inversores

Casi 500 extranjeros logran la residencia en España por compra de viviendas en 15 meses

Un propietario trata de vender su villa en Tarragona.

El Gobierno ha preparado una batería de cambios en el sistema de permisos de residencia que se conceden a cambio de inversiones en España —aprobado en 2013— que allanan los requisitos para poder acogerse y amplía los beneficiarios a las parejas de hecho o los hijos mayores de 18 años.

El llamado visado de oro o golden visa fue creado para atraer a extranjeros de fuera de la UE que, o bien compraran viviendas de alto nivel (un precio mínimo de 500.000 euros sin contar los impuestos), o bien destinaran dos millones de euros a adquirir deuda pública o se hicieran con un millón de euros en acciones, así como para aquellos que impulsaran proyectos empresariales. En 15 meses en funcionamiento, desde septiembre de 2013 hasta diciembre de 2014 (último dato disponible), un total de 530 extranjeros ricos han logrado la la residencia en España por esta vía, que no requiere vivir en el país, y la mayoría de ellos (490) lo han hecho comprando viviendas lujo. Mientras que los propietarios de inmuebles son sobre todo rusos, chinos y árabes, el país que más emprendedores aporta es EE UU.

El programa ha captado 700 millones en inversiones desde septiembre de 2013

El Ejecutivo ve muy positivo el balance de este año y dos meses de vigencia de la normativa, pero ha modificado algunas cuestiones técnicas y jurídicas que entorpecían los permisos, según fuentes del Gobierno. Por ejemplo, en un caso real, un emprendedor que quería poner en marcha una empresa en una capital española, cuando acababa un máster en una escuela de negocios en España, tenía que irse del país primero y luego comenzar el proceso y la solicitud desde el extranjero. Ese proyecto se perdió y el emprendedor optó por montar su negocio en Reino Unido.

Ahora, este tipo de emprendedores podrá solicitar directamente la autorización de residencia desde España, sin el paso previo de pedir un visado de inversor desde fuera.

De entre las 530 autorizaciones de residencia concedidas a inversores, una docena corresponde a los llamados proyectos empresariales “de interés general”, mientras que 29 se deben a inversiones en acciones y 490 son los citados compradores de viviendas. Además de los permisos vinculados a la inversión, también se ha dado la residencia a 82 emprededores, un total de 1.231 profesionales altamente cualificados, 369 a investigadores, 907 debidos a movimientos intraempresariales y 2.461 a familiares.

Son varios los países que cuentan con este tipo de programas —como Portugal, Chipre o Reino Unido— con diferentes modalidades para atraer inversiones. En España, el Ejecutivo estima que se han invertido 700 millones de euros (casi 370 en inmuebles y 234 por emprendedores) en inversiones y se habrán creado de forma directa e indirecta unos 12.000 puestos de trabajo.

No se ha modificado ninguna de las condiciones económicas para poder acceder a estos permisos, ni tampoco ninguna de las garantías legales, pero sí se ha allanado el camino desde el punto de vista técnico: del programa también podrán beneficiarse las parejas de hecho, no solo los matrimonios, los hijos mayores de edad y los ascendientes dependientes económicamente.

En el caso de las compras de vivienda, también se dará el visado o autorización de seis meses a quienes no han formalizado la adquisición del inmueble, pero ya han firmado el contrato de arras y han depositado el dinero (en el proceso de compra, además, pueden estar en España de forma temporal).

Además, si antes el plazo entre que se hacía la inversión financiera y se pedía el visado no podía exceder los tres meses, ahora se amplía hasta un año.

Otro cambio sobre la mesa es que los inversores ya no tendrán que visitar España para poder pedir la renovación del permiso de residencia. Un ciudadano extracomunitario puede querer tener permiso de residencia en España sin vivir en el país porque lo permite la libertad de movimientos en el espacio Schengen. Además, estas autorizaciones ya no se tendrán que renovar cada dos años (y demostrar que la inversión sigue vigente), sino que se hará cada cinco años.

Y durante el periodo de gestión del permiso, tanto si es para la solicitud como para la prórroga, contarán con la residencia en España hasta que se resuelva el procedimiento, para evitar lo que le ocurría a aquellos extranjeros que agotaban el plazo para prorrogar su permiso y que durante el plazo que tomaba el procedimiento se veían obligados a salir del país.

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