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Francia encarga 2.000 vagones que no caben en las estaciones

La polémica por el fallo arrecia con las primeras peticiones de dimisión a los responsables

La compañía ha invertido unos 15.000 millones de euros en renovar su flota

El propietario de la red ferroviaria calcula que las obras de adaptación costarán 50 millones

Uno de los nuevos trenes, en la estación de Estrasburgo. REUTERS

La compañía estatal de trenes franceses, SNCF, se ha pillado las manos en su último encargo de 2.000 nuevos vagones a la compañías fabricantes Alstom y Bombardier para renovar su flota de trenes regionales TER. Los nuevos convoyes son demasiado anchos para circular por numerosas estaciones antiguas, en concreto cerca de 1.200 andenes. El proyecto de modernizar los trenes arrancó en el año 2009 y concluirá en el año 2016 con una inversión total de 15.000 millones de euros.

La información ha sido revelada con su sorna habitual por el semanario satírico Le Canard Enchaîné, y confirmada por las empresas públicas responsables de la red ferroviaria (RFF) y de los ferrocarriles (SNCF). Las desavenencias entre ambas sociedades parecen la causa del malentendido, que supondrá un gasto extra de 50 millones de euros, que se destinarán a ensanchar los andenes para que quepan los vagones.

El primer secretario del Partido Socialista Francés, Jean-Christophe Cambadélis, y la ministra de la Ecología, Ségolène Royal, han reclamado implícitamente la dimisión de los directores de la SNCF y la RFF. “Cuando se produce un error que cuesta tanto dinero hay que atenerse a las consecuencias”, ha dicho Cambadélis. Royal ha dejado claro que la responsabilidad es de las dos empresas y que las regiones no deben pagar por “este increíble error”.

El secretario de Estado de Transportes, Fréderic Cuvillier, ha pedido una investigación para esclarecer el proceso de “toma de decisiones”, y ha denunciado “la confrontación” derivada de la separación desde 1997 entre la SNCF, que gestiona las estaciones, el material y la marcha de los trenes, y la RFF, que se encarga de la infraestructura y los andenes. Cuvillier afirmó que el problema está en la separación, decidida hace 17 años, entre RFF, que gestiona las vías, y la SNCF, responsable de los trenes. Agregó que la ley de reforma del sector ferroviario que está preparando el Gobierno de Francia pretende acabar con esta separación, pero recordó que los sindicatos se oponen a ese proyecto.

Royal, por su parte, indicó que las obras de acondicionamiento deben aprovecharse para adaptar también los andenes a los pasajeros inválidos. “Cuando separas al operador ferroviario (RFF) del usuario (SNCF), el asunto no funciona”, indicó Cuvillier en declaraciones a la cadena televisiva de información BFMTV. “Descubrimos el problema un poco tarde”, admitió por su parte el portavoz de RFF, Christophe Piednoël, tras reconocer el impacto de esta equivocación.