Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Comisión saca a España del grupo de países con desequilibrios excesivos

Bruselas mantiene a Alemania entre las economías sujetas a vigilancia

El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn Ampliar foto
El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn

De la posibilidad de sanciones a salir del pelotón de los más torpes. La Comisión Europea sacará este miércoles a España del grupo de países con “desequilibrios económicos excesivos”, según explican a este diario tres fuentes comunitarias. España figuraba en otoño, junto con Eslovenia, entre los socios europeos sometidos a más estrecha vigilancia: el vicepresidente Olli Rehn explicará hoy que las reformas y la mejoría experimentada en varios ámbitos permiten salir a España de ese grupo y situarse junto a las economías que aún presentan desequilibrios, pero ya no excesivos. Se aleja así la amenaza de sanciones. La economía española elude la zona de máximo riesgo, aunque sigue presentando desajustes.

Bruselas, además, mantiene a Alemania en ese mismo grupo de países sujetos a vigilancia, básicamente por su abultado superávit comercial, y vuelve a criticar con dureza la falta de inversiones, públicas y privadas, según las mismas fuentes. La lectura política de esas dos medidas combinadas es sencilla: la periferia se está ajustando, pero el centro no hace lo suficiente para ayudar al reequilibrio de la economía europea.

Bruselas destaca los avances en España, pero sigue llamando la atención en varios aspectos. “No todo va bien: el discurso de la Comisión no es tan complaciente como el del Gobierno español”, avisa una fuente europea. El equipo de Rehn sigue llamando la atención por la elevada deuda, tanto pública como privada, que supone un problema en un entorno de bajo crecimiento y una inflación cercana al 0%. Pero la Comisión descata la vuelta al crecimiento y la ligera mejora en lo laboral. Subraya que el déficit por cuenta corriente se ha convertido en superávit. Insiste en la mejoría en el sector bancario, gracias a la recapitalización de las entidades débiles y a la transferencia de activos al banco malo. Y constata que el ajuste en la construcción está llegando a su fin. En cambio, persisten varios problemas: la posición inversora neta internacional sigue siendo mala, el desendeudamiento del sector privado es muy lento y la Comisión advierte del rápido aumento de la deuda pública, pese al balón de oxígeno relacionado con la mejoría en las primas de riesgo.

España suspendía en noviembre en seis indicadores: paro; tipo de cambio; cuota de exportación; inversión neta internacional; deuda pública, y deuda privada. En aquel informe la Comisión celebraba el éxito del rescate bancario, aplaudía las reformas y apreciaba cierta mejora aquí y allá, pero urgía a proseguir con la liberalización de los servicios y a completar la reforma fiscal, y se reservaba el veredicto final sobre la reforma laboral. “Ese enfoque sigue siendo válido”, según las fuentes consultadas.

La sorpresa, en otoño, fue que el Ejecutivo comunitario se atreviera a someter a Alemania a vigilancia por un superávit comercial de más del 6% del PIB entre 2010 y 2012. Desde entonces, esa cifra no ha hecho sino aumentar, lo que sitúa a Alemania dentro del llamado procedimiento de desequilibrios económicos, un sistema de alerta temprana en el que figuran una docena de países (entre ellos España, tras su salida de la zona de máximo peligro). Las sanciones, en el caso de Berlín, están casi descartadas. Pero los choques con Alemania son peligrosos: más aún a apenas 80 días de las elecciones europeas.