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Montoro se resiste a hacer una excepción con la plantilla de Aena

La convocatoria de huelga en los aeropuertos sigue suspendida

Protesta de trabajadores en la T-4 del aeropuerto Madrid-Barajas durante un conflicto laboral anterior en 2013
Protesta de trabajadores en la T-4 del aeropuerto Madrid-Barajas durante un conflicto laboral anterior en 2013

Las negociaciones del grupo Aena y los sindicatos tienen un actor que no se sienta a la mesa y que la condiciona de forma determinante: el Ministerio de Hacienda. La posición de este departamento es decisiva para que las dos reivindicaciones más importantes salgan adelante: un incremento de plantilla de 700 trabajadores entre Aena y la matriz Enaire, y la recuperación del poder adquisitivo perdido por la plantilla durante la crisis, en torno al 8%. A este último punto, Hacienda muestra muchas resistencias, apuntan fuentes del propio departamento, que rechaza establecer diferencias salariales entre estos trabajadores y otros del sector público.

Tanto Aena como Enaire forman parte del sector público y, por tanto, los sueldos y el volumen de la plantilla dependen la decisión de Cristóbal Montoro. Lo mismo sucede con otras entidades del sector público: Correos, Navantia, RTVE o Tragsa. Desde Hacienda temen que si ahora se hace una excepción, se siente un precedente para otras plantillas del sector público.

A este argumento los sindicatos CC OO, UGT y USO, respaldados por los gestores del grupo Aena, con el presidente de Aena José Ramón Vargas a la cabeza, responden que Aena merece la excepción por su buena marcha y que gracias a ella han repartido dividendos a los accionistas (el gestor aeroportuario es una sociedad cotizada) y se han bajado las tasas aeroportuarias que pagan las aerolíneas. Siguiendo este razonamiento, los sindicalistas exponen que los trabajadores serían el único colectivo que no se beneficia del buen momento de la empresa.

No obstante, los representantes de la plantilla son conscientes de que la evolución de las contrataciones y de los sueldos está en manos de Hacienda y miran de reojo lo que sucede en las negociaciones de la mesa de la función pública.

En paralelo, ellos esta semana prosiguen las conversaciones con el grupo Aena y el Ministerio de Fomento. Los avances que ha habido en las otras dos reivindicaciones han hecho que, por el momento, no hayan formalizado la convocatoria de huelga que habían anticipado en agosto. Según ese anuncio, las protestas iban a comenzar mañana 15 de septiembre y se prolongarían durante 25 jornadas. Estos planes están siendo demorados por la marcha de las negociaciones y la buena disposición que encontraron las centrales en Fomento.

Fuentes sindicales apuntan que sí que hay avances en las otras dos reivindicaciones. La primera de ellas es la publicación en el BOE y, en consecuencia, la entrada en vigor de la prórroga del convenio firmada en 2015, algo en lo que ya habría compromisos. La otra es el cumplimiento de aspectos de conciliación laboral recogidos en el convenio que la empresa incumpliría hasta ahora, según los sindicatos, y que ahora estaría dispuesta a aplicar.