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Adif encarga estudiar las filtraciones de agua en los túneles de Pajares

Tras la multa que el Ministerio de Medio Ambiente le ha impuesto encarga el informe a Tragsa

Obras de los túneles de Pajares en 2010.
Obras de los túneles de Pajares en 2010.

Adif gastará un millón de euros en estudiar las filtraciones de agua que están provocando los túneles de Pajares, el tramo más caro y dificultoso del AVE. Tras la multa que el Ministerio de Medio Ambiente ha impuesto al administrador ferroviario por no evitar la fuga de agua, Adif acaba de contratar a la empresa pública Tragsa para que evalúe la magnitud del problema y proponga soluciones.

El contrato se formalizó el 7 de septiembre pasado por 1.064.204,63 euros (IVA incluido), apenas unos días después de conocerse la sanción de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), dependiente de Medio Ambiente. Por primera vez desde que se evidenció que las obras de los túneles que conectarán León con Asturias bajo la cordillera cantábrica estaban pinchando acuíferos y secando ríos y fuentes en la vertiente leonesa, la Administración reconoce el problema de las infiltraciones de agua y obliga a Adif a solucionarlo. La CHD impuso la sanción administrativa, de 10.000 euros, porque Adif no contestaba a sus requerimientos.

El administrador ferroviario ha encargado a Tragsa trabajos que durarán unos 16 meses y con los que quiere conocer al detalle “la geología e hidrología de la zona”, según los pliegos del contrato. Se harán sondeos en 61 fuentes y manantiales y se controlarán los cauces de 18 ríos y arroyos en 86 puntos con el objetivo de crear una “red de seguimiento hidrogeológico” que permitirá “conocer las variaciones de las distintas formaciones acuíferas”.

Los trabajos también analizarán la situación en el interior de los túneles, que empezaron a construirse en 2004 y que aún no tienen fecha de finalización. En este punto el trabajo pretende “identificar y caracterizar las filtraciones existentes” y relacionarlas con la situación de los acuíferos. A lo largo de los años de obras, que se iniciaron sin estudios hidrogeológicos previos, Adif no ha conseguido controlar el caudal del agua que se filtra y que supone un trasvase oculto hacia Asturias.

En 2014 Adif licitó otro contrato con Tragsa, también de algo más de un millón de euros, para intentar parar la pérdida de agua. El encargo consistió en impermeabilizar los cauces de dos afluentes del río Casares, los arroyos de Alcedo y Folledo —dos de los 18 que ahora va a estudiar—, que por culpa de las obras desembocaban en el interior de los túneles en lugar de seguir su curso natural. Los trabajos de sellado de ambos arroyos y secado de los túneles concluyeron, pero el agua sigue manando y la CHD calcula que se pierden cada año entre 8 y 10 hectómetros cúbicos anuales, la capacidad de un embalse pequeño.