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ANÁLISIS

La salida europea del QE

La fuerte apreciación de la moneda única, no sólo frente al dólar, ha sido un factor que ha pesado en la reciente rebaja de las previsiones de inflación de la zona euro

En su reunión de esta semana, el Banco Central Europeo ha decidido esperar hasta octubre para pronunciarse sobre la retirada de los estímulos monetarios (el QE, en sus siglas en inglés). Así, a menos que se materialice algún riesgo, quedaría por fin despejada una de las grandes incógnitas sobre cómo se va a implementar la estrategia de política monetaria, el cuándo. Sin duda alguna, la mejora de las condiciones económicas en la zona euro, donde el crecimiento se ha acelerado ligeramente por encima del 2% y la inflación ha venido aumentando de forma gradual; junto la menor incertidumbre política en el plano doméstico, avalan este movimiento.

Decidido el cuándo, quedaría ahora por despejar la siguiente incógnita: el cómo. El proceso es complejo, ya que engloba varias dimensiones, y el BCE no ha dado pistas.

¿Qué sabemos de la estrategia? Que se abordará, al menos, en dos fases. Primero será la salida del programa de compra de bonos y después, sólo pasado un “buen” periodo de tiempo, se iniciará la subida de tipos de interés. Esta secuencia, que fue fijada tiempo atrás, constituye un elemento clave de comunicación para guiar las expectativas del mercado.

De ahí que el pasado jueves fuera particularmente enfatizado por Draghi, con el objetivo de mantener ancladas las expectativas de subidas de tipos de interés en Europa. Por ahora, misión cumplida, pues los mercados no descuentan subidas de tipos hasta bien entrado 2019. Sobre cómo modificará el programa de compras, los escenarios que se están discutiendo afectan a las cantidades y la duración, pero no a otros parámetros como el límite de compras o la composición de los activos. Muy probablemente, la estrategia final se defina de tal forma que otorgue la máxima flexibilidad al banco central y, sin sorpresas por el camino, que de manera gradual ponga fin al programa antes del próximo otoño.

¿Qué variables son claves? A diferencia de la Reserva Federal Estadounidense, que tiene un doble mandato de inflación y creación de empleo, el del BCE es único, la inflación. Por lo tanto, la evolución de los precios de la zona euro y, en última instancia, cualquier variable que la condicione, son las cuestiones a vigilar. Y aquí es donde el euro ha ganado protagonismo. La fuerte apreciación de la moneda única, no sólo frente al dólar, ha sido un factor que ha pesado en la reciente rebaja de las previsiones de inflación de la zona euro. La revisión, sin embargo, ha sido muy moderada, pues las presiones desinflacionistas de un euro fuerte se están viendo compensadas por un notable dinamismo de la demanda interna. Dicho esto, el euro se convierte en un factor de incertidumbre a futuro, por lo que el BCE le prestará especial atención.

Sonsoles Castillo es economista de BBVA Research.