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Cohetes en un sector que despega

PLD Space consigue hacerse un hueco en el mercado de lanzamientos de nanosatélites y microsatélites

El equipo de PLD Space, en la sede de la empresa en Elche. Raúl Torres (primero desde la izquierda) y Raúl Verdú (tercero).
El equipo de PLD Space, en la sede de la empresa en Elche. Raúl Torres (primero desde la izquierda) y Raúl Verdú (tercero).

Todo empezó con un viaje a Cabo Cañaveral en 2008. Raúl Torres, cofundador de la empresa PLD Space junto a Raúl Verdú, viajó a Florida (EE UU) para estudiar inglés. Cuando volvió a España se dio cuenta de que se había acabado el "cacharrear en casa" con libros sobre cohetes mientras acababa la carrera de Ingeniería Aeroespacial en Elche (Alicante). Con Verdú, estudiante de Ingeniería Industrial y entonces veinteañero como él, empezó a desarrollar los mimbres de la empresa, que ahora tiene 27 empleados y prevé lanzar su primer cohete suborbital a principios de 2019.

En los últimos 10 años se han lanzado al espacio casi 900 pequeños satélites que representan un mercado de casi ocho millones de euros y que alcanzará crecimientos de dos o hasta tres dígitos para 2030. La consultora norteamericana SpaceWorks calcu­la que la investigación científica representa un 30% del negocio de la explotación de los microsatélites y nanosatélites (con un peso inferior a los 100 kilos).

Torres cuenta que el proyecto de PLD Space tardó dos años en tomar forma y que la start-up se constituyó formalmente en 2011 con el objetivo de aprovechar la perspectiva de una creciente demanda por parte de las empresas de servicios satelitales. Los dos jóvenes ingenieros estimaron entonces que necesitarían unos 10 millones de euros para desarrollar el primer cohete, al que llamaron Arion 1 y que puede alcanzar una altura de 150 kilómetros con una carga de 150 kilos en un vuelo que durará 15 minutos. "Con el Arion 1 queremos testar nuestra tecnología y ofrecer la posibilidad de desarrollar investigaciones científicas, ya que la ingravidez es la única condición no reproducible en la Tierra", explica Torres. Sin embargo, Torres admite que la gran prueba llegará en 2021, cuando PLD Space ultime su segundo producto, el Arion 2, que desde España logre lanzar y situar en órbita satélites de una carga parecida a la probada con el Arion 1.

La firma Euroconsult-ec, con sede en Francia, EE UU y Japón, calcula que el mercado de producción y lanzamiento de los satélites con un peso inferior a los 500 kilos ha crecido un 12% en los últimos 10 años. Los principales demandantes de este tipo de servicios siguen siendo los Gobiernos y los Ejércitos, con una diferencia ajustada frente al uso comercial. Según SpaceWorks, la petición de servicios de comunicación, localización y observación de la Tierra generará la necesidad de lanzar al espacio 2.400 nanosatélites o microsatélites en los próximos cinco años. Pese a que en 2016 las empresas del sector lograron lanzar 101 satélites de este tipo —frente a los 200 que estaban previstos—, la consultora considera que 2017 se cerrará con 182 nanosatélites o microsatélites lanzados al espacio, casi el doble que el año anterior.

Torres explica que PLD Space arrancó gracias a un grupo de inversores privados y públicos, entre ellos el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial del Ministerio de Economía (CDTI) y el Institut Valencià de Finances (IVF). La primera ronda de inversiones se cerró con business angels, que suelen invertir entre los 25.000 y los 100.000 euros. "Para todas las start-up, sin embargo, llega un momento en el que el proyecto se hace viable solo con una inversión industrial", añade. A cambio de una participación minoritaria en la empresa, PLD Space recibió a principios de este año el respaldo de unos tres millones de euros, entre financiación y aportación tecnológica, por parte de la multinacional española GMV, según detallan desde la empresa cuya producción de componentes aero­espaciales produce ingresos de unos 115 millones anuales. La entrada de GMV —que es proveedor de la Agencia Espacial Europea— desbloqueó una financiación total de casi siete millones de inversores privados e instituciones públicas (entre ellos el CDTI, IVF, SUMA Teruel, donde PLD Space tiene su base de ensayo de los motores, y la misma Agencia Espacial Europea).

La plantilla crece

En principio, PLD Space estaba formada principalmente por ingenieros, pero la plantilla se ha ido ampliando con físicos y técnicos de formación profesional conforme el proyecto ha ido creciendo. "La Agencia Espacial Europea no tiene un programa propio de desarrollo de cohetes pequeños, sino que va financiando proyectos dedicados", explica Torres. Desde GMV destacan la participación de la empresa en los programas europeos de navegación satelital Galileo y EGNOS o en el desarrollo de la robótica espacial en curso en el marco del I+D Horizonte 2020 de la CE.

Desde 2011, los ingenieros de PLD Space han dedicado a investigar más de 81.000 horas. Con ironía, Torres dice que él y Verdú están acostumbrados a trabajar una "jornada de 12 horas de media" y adelanta que la empresa está a punto de cerrar otra ronda para recaudar otros 10 millones. El recorrido de la empresa parece prometedor. Tanto como el de la propia industria aeroespacial, ahora que hasta gurús como Elon Musk, fundador de Tesla, se abrazan a ella sin dudarlo.

Cómo hacer un vehículo aeroespacial

"Las leyes matemáticas y de la física son las mismas, pero para aprender a hacer un cohete hay que practicar y estudiar mucho por cuenta propia", dice Torres al recordar que en España y en muchos países europeos falta todavía una formación dedicada a este sector de las disciplinas aeroespaciales. Para fabricar sus cohetes y desarrollar el motor que los llevará al espacio, PLD Space ha ido realizando ensayos y pruebas constantes hasta convertirse en interlocutor de algunos de los referentes más destacados del sector. Torres recuerda que incluso Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, siempre ha defendido que él ni siquiera tiene una licenciatura en ingeniería, sino en física, y que lo más importante es tener olfato empresarial para explorar las posibilidades de negocios que están por definir.