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Una gran apuesta por la moto eléctrica

La española Scutum aprovecha la revolución de la movilidad en las flotas para crecer

Fábrica de Scutum en Molins de Rei (Barcelona).
Fábrica de Scutum en Molins de Rei (Barcelona).

No deja de resultar paradójico que un piloto de motos haya transformado su pasión por la competición y la velocidad en un proyecto industrial basado en la sostenibilidad de los vehículos de dos ruedas. Carlos Sotelo llegó a subir al tercer peldaño del podio en el Rally París-Dakar de 1996; sin embargo, ahora su prioridad es contribuir a la reducción de las emisiones contaminantes en las grandes ciudades con los productos de la marca Silence que ofrece su empresa Scutum.

Fue a finales de 2011 cuando Sotelo decidió poner su conocimiento del sector al servicio de una iniciativa que en poco más de un lustro ha experimentado un crecimiento exponencial. Su actividad es la fabricación y comercialización de escúteres eléctricos destinados a un uso urbano, inicialmente para empresas. A lo largo del primer semestre de 2018 se extenderá al cliente particular. Después de tres años de desarrollo (ciclística, motor, batería de litio y electrónica de gestión) en su centro de I+D en Esplugues de Llobregat (Barcelona), en 2014 se lanzó al mercado su primer modelo, el Silence S02, del que ya circulan 1.500 unidades.

El proyecto arrancó con una plantilla de nueve trabajadores, que llegaron a ser 21 en 2016 y con previsión de cerrar este ejercicio con 42 profesionales. El pasado abril se inauguró una segunda fábrica en Molins de Rei (Barcelona) con capacidad para producir 10.000 unidades al año en un turno, además de 12.000 baterías, y concebida para satisfacer la demanda que la empresa espera tener con el ambicioso plan de negocio que se han planteado para los próximos años.

Un mercado que echa chispas

Las motocicletas eléctricas se encuentran en pleno proceso de crecimiento en el mercado español. El pasado año las matriculaciones alcanzaron las 793 unidades, con un incremento del 91,55% respecto al ejercicio anterior, según los datos facilitados por la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE).

Una tendencia alcista que se mantiene en lo que va de 2017, con unas ventas durante el primer semestre de 693 unidades, que suponen un crecimiento del 38,33% en relación al mismo periodo del año precedente. En este contexto, Scutum fue el líder nacional en 2016, con 316 unidades vendidas (su previsión para este año apunta a las 1.500) frente a las 250 de Going Green y las 60 de BMW.

El desarrollo tecnológico de sus escúteres es íntegramente nacional, así como el origen de tres cuartas partes de sus componentes (el resto procede del mercado asiático, siendo lo más destacable las celdas para las baterías facilitadas por Samsung). La oferta del S02 (desde 4.131 euros), destinado a servicios de reparto, agentes de movilidad y cuerpos policiales, se complementará con el lanzamiento del S01, concebido para el uso particular, y del S03, un vehículo de tres ruedas con mayor capacidad de carga. En cualquiera de los casos, Silence prioriza el precio final del producto, algo que Sotelo considera clave en este mercado tan incipiente como funcional.

Apoyo inversor

El desarrollo de la empresa está siendo posible gracias a la apuesta de inversores que han confiado en su potencial. Sotelo se mantiene al frente de la compañía como consejero delegado y su principal accionista, pero cuenta con el apoyo financiero de Repsol New Ventures, Caixa Capital Risc y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), con una participación que prefieren no hacer pública al encontrarse en pleno proceso de ampliación de capital.

Sotelo tiene bien definida la estrategia de crecimiento de su marca: "Después de dos años de afianzamiento en el mercado de las empresas, con contratos tan significativos como la flota de 200 unidades para Correos, con las que, por cierto, su personal está encantado, seguiremos apostando por esta línea de negocio, pero complementada con el cliente particular. El nuevo Silence S01, que cuenta con batería extraíble para recargarla en cualquier toma de corriente, se presentará en el próximo Salón de Milán y será determinante para conseguirlo. Este producto nos servirá también para acelerar nuestra expansión internacional, otra de nuestras prioridades. Estamos presentes ya en 14 países y queremos seguir creciendo, tenemos contactos muy avanzados en todo el mundo. No olvidemos que estamos hablando de un problema, la contaminación, que es global".

El consejero delegado de Scutum se muestra convencido de que la motocicleta eléctrica jugará un papel clave en la movilidad urbana: "La situación actual es insostenible, los riesgos de la contaminación son gravísimos y las grandes ciudades tendrán que tomar medidas drásticas al respecto antes de lo que pensamos. Y en este entorno, la moto eléctrica es una solución ideal porque no contamina y no hace ruido, ocupa menos espacio en las calles y su agilidad es perfecta para desplazarse de forma eficiente. El mercado eléctrico por ahora es residual, pero la tendencia es imparable".

Las previsiones de Scutum son optimistas en este escenario propicio, por lo que confían en que su facturación pase del medio millón de euros de 2015 a los más de cinco millones para el presente ejercicio, pudiendo mejorar así un Ebitda que en 2016 fue de 70.000 euros para un negocio de dos millones.