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Un suelo para vestir la terraza y el jardín

A la hora de elegir el pavimento del exterior de la vivienda hay que tener en cuenta su mantenimiento y resistencia

Piezas de gres porcelánico esmaltado con antideslizamiento de Cerámica Gómez.
Piezas de gres porcelánico esmaltado con antideslizamiento de Cerámica Gómez.

Cada vez más propietarios que tienen la fortuna de disponer de un espacio al aire libre, ya sea de un jardín o de una terraza, dedican tiempo y dinero a vestirlo. Los exteriores quitan todo el protagonismo al resto de estancias de la casa en estos meses de verano, así que elegir el suelo sobre el que se va a pisar al ir de la piscina al cenador, por ejemplo, es una tendencia al alza. No es lo mismo andar descalzo sobre madera natural que sobre cerámica, piedra o césped artificial. Porque un buen pavimento, una celosía y una pérgola por aquí, y unos cuantos muebles por allá, y este rincón al aire libre se convertirá en una prolongación más de la vivienda y en la mejor excusa para que la propiedad se revalorice. Aunque no es este el motivo de peso: "Los españoles renuevan la zona exterior de su vivienda para crear un espacio donde relajarse (el 61%) y comer (el 52%)," según Houzz.

Las posibilidades que ofrece el mercado para disfrutar de los exteriores son infinitas. A la hora de decantarse por el pavimento no hay que dejarse llevar solo por la estética. ¿Está al sol o a la sombra, es una zona de paso o de descanso? Su mantenimiento y resistencia deben ser la prioridad.

Baldosa de madera de pino con acabado estriado, de Leroy Merlin.
Baldosa de madera de pino con acabado estriado, de Leroy Merlin.

La instalación de tarimas de madera en jardines, patios y terrazas sigue sin pasar de moda. "Es un material cálido y elegante, y un buen sustituto del césped por el ahorro de tiempo y agua. Sin embargo, los costes iniciales de adquisición y montaje no son triviales y, por tanto, hay que tener algunos aspectos en cuenta antes de decidir si se coloca madera natural o tecnológica (formada en su totalidad o en parte por la combinación de materiales sintéticos)", indican en Wood Concept Design. Actualmente la mayoría de suelos de exterior de madera natural provienen de árboles tropicales, como la teca y el ipe —su precio puede rondar los 60 euros el metro cuadrado—, caracterizadas por su dureza y alta resistencia a la humedad, aunque también se usan el cedro, el pino, el fresno, y el eucalipto. Pero, a pesar de sus bondades, necesitan periódicos tratamientos con la aplicación de productos específicos porque tienden a adquirir un aspecto gris y envejecido. "No es el típico material del que podamos desentendernos una vez instalado. Es muy recomendable en los días de excesivo calor regar la tarima con agua para nutrirla, evitando rajaduras y su deterioro", dicen en Wood Concept Design.

La exigencia de este mantenimiento hace que la madera pierda puntos frente a la tarima sintética, uno de los productos que más ha revolucionado el sector en los últimos tiempos. Se trata de un material formado por fibras de madera compactadas con resinas plásticas que imita el aspecto del producto natural. Sus virtudes: alta resistencia y durabilidad y no necesita ningún cuidado. "Permite una gran variedad de colores y texturas, superior incluso al de las de madera exterior tradicionales", añaden en Wood Concept Design, y recuerdan que en ocasiones el precio de una buena tarima sintética es similar al de una tropical.

Formatos cerámicos

Los suelos cerámicos llevan años conquistando los exteriores gracias a que están fabricados con un material resistente y antideslizante que no necesita ningún tipo de mantenimiento específico al no verse alterado por el sol, la lluvia o el contraste de temperaturas. Estos pavimentos, cuyos precios parten de un mínimo de 10 euros el metro cuadrado para los modelos más básicos, sirven para delimitar las áreas exteriores a partir del tamaño de las piezas. "Los formatos grandes son una seña de identidad, casi siempre en tonalidades neutras: grises, beiges y cremas capaces de mimetizarse con el espacio", señalan en la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (Ascer). Una de sus principales propiedades es su capacidad para imitar el aspecto de casi cualquier otro material: madera, pizarra, piedra natural o cemento continuo. Una de las últimas tendencias es difuminar la frontera entre el espacio interior y exterior de la casa, utilizando el mismo material dentro y fuera.

La piedra natural es otro clásico, sobre todo para el revestimiento de suelos y paredes exteriores de viviendas de estilo rústico. "La piedra natural, las pizarras, las areniscas o las calizas son ideales porque son resistentes a los cambios de temperatura y a los impactos", indican en Habitissimo. Este portal recomienda no limitarse a un solo material, ya que ayuda a dividir zonas dentro del jardín y reducir el presupuesto. El mármol también es resistente y duradero pero es uno de los materiales más caros. Además, el mármol pulido es resbaladizo si se moja, así que conviene decantarse por acabados antideslizantes y superficies rugosas.

Hay más opciones, como el cemento pulido, el microcemento y el césped artificial, una de las más económicas y "la única para crear una zona verde y sustituir la hierba natural en un jardín, ahorrando tiempo y dinero", explican en Leroy Merlin. Para que parezca lo más auténtico posible hay que eligir uno que no sea demasiado fino y con poco brillo, recomiendan en Habitissimo. Los hay desde 3,59 euros el metro cuadrado.

Además del suelo, el propietario va a necesitar echar mano de otros elementos para vestir el exterior, como las pérgolas y gazebos, que permiten crear una nueva estancia. Además, "es básico instalar celosías de madera que protejan del viento y proporcionen privacidad y hacer crecer plantas trepadoras que funcionen como una malla de ocultación", cuentan en Leroy Merlin.

A la hora de elegir los muebles, el mimbre es una tendencia en alza. Es un material muy versátil que genera un ambiente tropical pero al tiempo es capaz de adaptarse a otros estilos (retro, vintage, minimalista, escandinavo...). Otra opción son los muebles de hierro forjado. "Se puede dar un acabado con pinturas antioxidantes y lograr un carácter envejecido", señalan en AS Interiorista, que realiza sus propios muebles de hierro forjado.