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La economía europea acelera su recuperación con España en el grupo de cabeza

El PIB de los Diecinueve creció un 0,6% en el segundo trimestre del año

Máquinas de ensamblaje de vehículos Nissan y Renault, cerca de París.
Máquinas de ensamblaje de vehículos Nissan y Renault, cerca de París. REUTERS

La recuperación europea asienta sus cimientos. Los Diecinueve situaron en el segundo trimestre del año su ritmo de crucero por encima del 2% anual —la economía avanza al 2,2%—, según datos publicados este miércoles por Eurostat. En términos trimestrales, el PIB del euro aumentó un 0,6%, una décima más que en los primeros tres meses del año, con las grandes economías como España (+0,9%), Alemania (+0,6%) o Francia (+0,5%) presentando tasas de avance sólidas.

Incluso Italia, cuestionada por su elevada deuda y la anemia que afecta a su economía desde hace más de 15 años, ha sorprendido favorablemente. Roma ha acelerado el ritmo de crecimiento interanual hasta el 1,5% —el mejor dato desde 2011— y su prima de riesgo respondía con caídas a primera hora de esta mañana. El país transalpino progresó el 0,4%, por debajo de la media europea, pero aleja de momento las expectativas más sombrías. Reino Unido, atascado en plena negociación del Brexit, creció la mitad que los países del euro, mientras que en el conjunto de la UE, el gran impulso a la economía comunitaria vino del Este, con Polonia, República Checa, Rumanía o Letonia creciendo a tasas superiores al 4% anual.

La invitación al optimismo que Bruselas ha hecho en los últimos días, dando por cerrada la crisis en Europa una década después del shock de Lehman Brothers, basa su relato en grandes variables macroeconómicas como las dadas a conocer este miércoles: una intensa caída del desempleo —en mínimos de 2009—, un crecimiento sostenido —17 trimestres consecutivos—, y, en el plano de los riesgos políticos, el batacazo electoral de los populismos en Holanda y Francia —previsiblemente también en Alemania el próximo septiembre—. Expertos y organismos internacionales consideran sin embargo que las incertidumbres están lejos de haber desaparecido. En su último informe sobre la eurozona el Fondo Monetario Internacional alertó de que el final de la convergencia económica entre los socios del euro puede tener graves efectos y "podría suponer un desafío para la cohesión de la unión monetaria".

Los matices aparecen incluso en la dicotomía Norte-Sur cuando se hace balance de la salida de la crisis tras las turbulencias de la última década. "Alemania es de las economías que mejor ha soportado el ciclón. Pero hay diferencias más allá del eje geográfico Norte-Sur. España y Portugal han salido mejor que Grecia e Italia. Mientras que economías como Holanda y Finlandia han sufrido", señala Miguel Otero, del Real Instituto Elcano. Las alarmas se han encendido en el país nórdico, oveja negra del nuevo relato económico de los Diecinueve que tiene el fin de la crisis como epicentro. Finlandia ha sido el único país de la UE que se ha contraído en el último trimestre, con una caída del 0,5%, la primera desde 2012, y su comportamiento viene siendo mediocre debido al declive de industrias clave como la del papel o la decadencia de gigantes tecnológicos venidos a menos como Nokia.

Pese a los datos positivos de crecimiento, hablar de una salida conjunta de la crisis por parte de la zona euro sería, según algunos expertos, aventurado. "Alemania está ahora en mejor situación que antes de la crisis, pero es la excepción, no la regla. Países como España, Portugal, Italia, o por descontado Grecia, siguen estando peor. A nivel agregado no podemos decir que los europeos están mejor ahora que hace diez años", estima Ángel Talavera, de Oxford Economics.

La gran pregunta que sobrevuela la recuperación sigue siendo qué sucederá cuando los estímulos del Banco Central Europeo desaparezcan y los tipos bajos queden atrás. "Existen grandes desequilibrios y será un reto para el BCE subir los tipos sin amplificar las desigualdades actuales", advierte el analista Lorenzo Codogno, exdirector del Tesoro italiano.

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