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Blackstone, el nuevo gigante del ladrillo

Tras comprar el 51% del suelo, viviendas y locales del Popular, el fondo buitre estadounidense es, con 12.000 millones en activos, la mayor inmobiliaria privada de España

Bloque de viviendas sociales en el barrio madrileño de Carabanchel, propiedad del fondo de inversión Fidere, filial de Blackstone
Bloque de viviendas sociales en el barrio madrileño de Carabanchel, propiedad del fondo de inversión Fidere, filial de Blackstone

El negocio de Blackstone parece, en principio, bien sencillo: comprar empresas y activos en dificultades a la búsqueda de la mayor plusvalía en el menor periodo de tiempo posible. Con esta lógica implacable, el fondo de inversión estadounidense entró en el mercado inmobiliario español en 2013. Entonces adquirió, en una operación no exenta de polémica, viviendas protegidas a un Ayuntamiento de Madrid necesitado de liquidez. Pero el golpe mayúsculo lo dio el martes, tras hacerse con la mitad del paquete de ladrillo tóxico del Popular.

La firma presenta la ‘megacompra’ como una apuesta por la economía española

El fondo se convertía así, de la noche a la mañana, en la mayor inmobiliaria completamente privada de España. Nacido en los años ochenta con un capital de 400.000 dólares, Blackstone suma 5.000 millones de euros en activos del Popular a los 7.000 millones que ya tenía antes de la operación en España. El resultado supera ligeramente los 12.000 millones.

Le supera aún la Sareb con activos valorados a finales del año pasado en casi 40.000 millones. Pero el banco malo, pese a ser de mayoría privada, cuenta con un 45% de capital público a través del fondo de rescate bancario o FROB.

La empresa que preside Stephen Schwarzman explica esta inversión como una apuesta a medio plazo por la economía de un país que encadena cuatro años de crecimiento, pero los críticos ven el movimiento como el desembarco definitivo de unos de los mayores fondos buitres del mundo. “Esta inversión significativa refleja nuestra confianza en la robusta recuperación de la economía española”, dijo en un comunicado Jonathan Gray, el responsable del cada vez más importante departamento inmobiliario de Blackstone. “Es una apuesta valiente para uno de las historias de cambio de tendencia más interesantes de Europa”, sintetiza Tom Buerkle en un análisis para Breaking Views.

Blackstone, el nuevo gigante del ladrillo

El valor neto contable del negocio inmobiliario del Popular era de 30.000 millones. Pero tras diversas depreciaciones y amortizaciones hechas primero por el Popular y más tarde por el Santander, el valor de esta cartera de suelo, viviendas, locales y otros activos cayó a 10.000 millones. Por el 51% de este paquete Blackstone ha pagado algo más de 5.000 millones.

“Blackstone ofrece tres cosas: gestión, gestión y gestión”, dicen en la empresa

Pero ya antes de esta operación el fondo estadounidense era uno de los grandes actores del sector en España, con cerca de 100.000 activos inmobiliarios controlados a través de decenas de sociedades. El primer paso llegó en el verano de 2013, cuando compró 1.860 viviendas sociales, garajes y trasteros al Ayuntamiento de Madrid dirigido por Ana Botella. Pagó por el paquete 127,5 millones. Al año siguiente, el fondo protagonizó una megaoperación al quedarse con las hipotecas tóxicas de Catalunya Banc. Un paquete valorado en 6.400 millones de euros por el que el fondo buitre pagó algo más de la mitad, unos 3.600 millones, en lo que se llamó Proyecto Hércules.

Excesos del capitalismo

Con unos 370.000 milones de activos en todo el mundo, Blackstone es uno de los gigantes del capital riesgo. En su cartera de inversiones gana cada vez más espacio el negocio inmobiliario, que acapara ya casi un tercio de los activos en gestión. Se trata de 104.000 millones de activos, que le convierten en el mayor propietario de ladrillo del mundo.

Blackstone ha sido presentada a veces como un arquetipo de los excesos del capitalismo; y su presidente y fundador, Schwarzman, como representante exiguo de los villanos de Wall Street. En un amplio perfil publicado en 2008, la revista New Yorker contaba la indignación que había generado en EE UU las informaciones de que Schwarzman había cobrado 677 millones de dólares por una oferta pública de acciones en la que además se quedó con títulos de la empresa por valor de 7.800 millones de dólares, convirtiéndole en uno de los hombres más ricos del país.

Frente a esta visión, fuentes cercanas a la empresa destacan que el desembarco de Blackstone en España solo se entiende como un impulso a un sector inmobiliario necesitado de buenas noticias. Y que si entra a gestionar un parque de suelo y viviendas hasta ahora inmovilizado es porque el fondo de capital riesgo puede ofrecer algo que los bancos no tienen: flexibilidad. “Blackstone ofrece tres cosas: gestión, gestión y gestión”, concluyen estas fuentes.

La polémica adquisición de VPO en Madrid

Cuatro años después, la venta de 1.860 viviendas protegidas del Ayuntamiento de Madrid a Blackstone por 127,5 millones aún genera polémica. La empresa municipal de vivienda reclama la nulidad de la operación por considerar que ocasionó “un grave quebranto” al patrimonio municipal por haberse cerrado a un importe “muy inferior al de mercado”. La justicia ha confirmado en dos sentencias la legalidad de la venta.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, también opinó sobre la compra del negocio inmobiliario del Popular. “El Santander vende al fondo buitre Blackstone el 51% del stock inmobiliario del Popular; casas de familias desahuciadas. Pero Venezuela...”, escribió en su cuenta de Twitter.