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Tras décadas de atraso, Argentina apuesta por las energías renovables

La puesta en marcha del primero de los 59 proyectos licitados alimenta las expectativas industriales

Un hombre limpia un panel solar en la base Marambio, en la Antártida. Ampliar foto
Un hombre limpia un panel solar en la base Marambio, en la Antártida. Télam

“El futuro llegó hace rato”, dice una frase del grupo de rock argentino los Redonditos de Ricota. La cita puede usarse para la llegada de las energías renovables al sistema productivo argentino, aunque falta agregar que el país “recién se da cuenta”. En los más de 5.000 kilómetros que Argentina se extiende de norte a sur cuenta con una gran radiación solar en la zona de Cuyo, vientos furiosos en la Patagonia, largos y caudalosos ríos y una interminable costa atlántica. Pero la ausencia de voluntad política y una fuerte tradición petrolera retrasaron un desarrollo que hoy, al fin, parece iniciarse con la puesta en funcionamiento del primero de los 59 proyectos que ya están aprobados: una planta de biogas en la ciudad cordobesa de Río Cuarto.

El camino se inició con la primera licitación realizada por el Gobierno argentino, en el marco del Programa Renovar, que superó ampliamente las expectativas. Los 1.000 megavatios ofertados subieron hasta los 2.400. Otra variable que ayudó al arranque fue el precio del megavatio, que ronda los 57 dólares. Y fue fundamental la sanción de una ley en 2015, que estableció que para fines de este año el 8% del consumo de energía eléctrica industrial deberá ser de fuentes renovables.

2017 fue declarado el año de las energías renovables en Argentina y se repiten en Buenos Aires congresos y convenciones que tienen por objetivo cruzar a los actores del sector. En uno de esos eventos, EL PAÍS dialogó con Sebastián Kind, subsecretario de energías renovables de la Nación, quien reconoció que “con todos los planes que están en marcha, igual será difícil llegar al 8% del 2018".

La ola verde

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UTN

Las fuentes eólica y solar son las más ofertadas en la licitación argentina. Otros recursos, como la biomasa y el biogás tuvieron escasa participación y otros, como la energía undimotriz -que genera energía a partir de las olas-, ni siquiera son mencionadas, muy a pesar de los largos kilómetros de costa atlántica que posee Argentina, y que no por la baja temperatura de sus aguas no son aprovechados para el turismo. Mario Pelissero, es el director de la cátedra de Química Aplicada de la carrera de Ingeniería Mecánica de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y director del proyecto “Aprovechamiento de la energía undimotriz”. Asegura que “el potencial que tiene Argentina con respecto a la energía undimotriz es muy grande”. “De todo nuestro litoral marítimo, en principio los más de 200 kilómetros que van entre Quequén y Villa Gesell son un terreno fértil para generar ese tipo de energía. Es por ello que la UTN lleva adelante el proyecto experimental y está en tratativas para hacer la transferencia tecnológica a empresas que lo puedan desarrollar”, explica.

El equipo proyectado en la universidad “se pone en parques con grandes cantidades. Para tener una idea, en cien equipos que costarían de 200 boyas, se pueden llegar a tener una potencia instalada de cuatro mega watts, que permite suministrar de energía eléctrica a 20 mil personas o 5 mil hogares”, agregó Alejandro Haim, profesor de Ingeniería Mecánica de la UTN. El espacio físico que ocuparía cada equipo es de menos de una hectárea marina.

"Los plazos que se tomó el Congreso fueron muy largos. Nos hubiese encantado que se haya hecho en menos tiempo y poder cumplir con el objetivo, que seguramente se complete unos meses después, asumo que en marzo de 2019. Hoy muchos proyectos ya están en construcción y el mercado celebra la velocidad de este desarrollo”, dice. Según el Ministerio de Energía y Minería de Argentina, se esperan inversiones por más de 4.000 millones de dólares entre 2016 y 2017, y para el 2018 se calcula que la eólica y solar podrían sumar la adjudicación de 3.000 megavatios.

“Esto es mucho mas que el envión inicial”, se entusiasma Kind, “a un año y medio no es algo que quedó en un anuncio sino que se ve la constancia del trabajo. Estamos iniciando la segunda ronda de licitaciones y tenemos el último documento normativo que nos faltaba para regular las contrataciones. En algunas semanas, sale la resolución final del mercado privado, es decir la posibilidad de contratos entre grandes usuarios y generadores”. Uno de los objetivos es avanzar hacia el uso de energías renovables en la red domiciliaria. En ese sentido, el proyecto de ley que busca “limpiar” la red eléctrica pública y que está por discutirse en el Congreso advierte que cada usuario inyectará su excedente de energía a la red, obteniendo beneficios directos.

Más allá de la lógica mirada ambiental, Kind se encarga de subrayar los beneficios en términos de rentabilidad: “Hay una cuestión vinculada a la responsabilidad corporativa, el marketing y el ser verde, pero las renovables no son sólo eso, también sonson una alternativa economicamente conveniente. Por eso la oportunidad es única”.

También lo es en términos laborales, incluso desde una mirada global. La solar fue el tipo de energía renovable que contribuyó con más empleos en el mundo, creciendo un 11%. La eólica, por su parte, registró un crecimiento récord, que redundó en una suba de las ofertas de empleo que alcanzó a 1,1 millones de personas. Según la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader), el sector podría crear más de 60.000 puestos de trabajo en los próximos cinco años, tanto en la construcción e instalación de plantas, como en su operación y mantenimiento.

“Argentina en materia de renovables esta empezando después, 20 años después que Europa y 10 años después que los países de la región”, advierte Eugenia Testa, de la consultora especializada Línea Verde. “Debido a antecedentes en países como España, que tuvo un boom al principio y luego se estancó por el sistema tarifario implementado, se busca introducir de a poco estas nuevas fuentes para ir midiendo el interés a medida en que avance la política, aunque hasta el momento se ve un interés real de todo el arco político del Congreso”, argumentó.

Consultado acerca del mercado a término, todavía en proceso de reglamentación, el cargo indicó: “Es un número más en la ecuación económica a la hora de decidir si invertir o no en Argentina, en función de una conveniencia de costos. Quien compra hoy energía a 80 o 90 dólares, la va a poder comprar más barata y la mayoría de las compañías no se vuelven a las renovables solamente para un fin romántico, sino que tiene que ver una condición absolutamente económica y de conveniencia; en ese sentido, las renovables han demostrado competir con la misma eficacia que la energía tradicional”.

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