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Alemania prohíbe la venta de un modelo de Porsche por falsear emisiones

La compañía revisará unas 22.000 unidades en Europa de un modelo de Porsche Cayenne

Logo de la marca Porsche reflejada en un coche del modelo Cayenne.
Logo de la marca Porsche reflejada en un coche del modelo Cayenne. EFE

El escándalo del dieselgate, que estalló en septiembre de 2015 y arruinó la imagen del grupo Volkswagen, sigue causando víctimas. Este jueves le ha tocado a la emblemática firma de coches deportivos Porsche, del mismo grupo de automoción. El Gobierno alemán anunció la prohibición de la venta a un modelo de Porsche Cayenne por falsear emisiones. Es decir, no se matricularán vehículos de este modelo, los que equipan motor diésel TDI de 3.0 litros con un software de gestión del motor irregular, hasta que lo autorice la Oficina Federal de Vehículos a Motor (KBA, por sus siglas en alemán).

El software, al igual que en el caso de Volkswagen, detectaba cuando estaba siendo objeto de pruebas de laboratorio para activarse y emitir menos gases tóxicos. La prohibición la confirmó el ministro de Transportes, Alexander Dobrindt, tras descubrir que Porsche había instalado este dispositivo ilegal. “Me siento asombrado ante la acumulación de escándalos que golpean al sector de la industria automotriz alemana”, añadió Dobrindt.

El fabricante alemán de automóviles anunció asimismo que revisará en toda Europa alrededor de 22.000 unidades del modelo afectado. El ministro advirtió que será Porsche el que deberá asumir todos los gastos de esta reparación.

El modelo Cayenne es fabricado por Audi, que también es una filial del grupo Volkswagen. El dispositivo ilegal descubierto en los modelos Cayenne era capaz de identificar cuando el automóvil se encontraba en el banco de pruebas y activaba una “estrategia de precalentamiento”, algo que no ocurría cuando el vehículo se encontraba en la carretera.

El escándalo del dieselgate, que dejó al descubierto que la marca Volkswagen había instalado un mecanismo ilegal en casi 11 millones de vehículos, ya abrió dudas sobre lo que ocurría en Porsche. Así, a comienzos de julio la fiscalía de Stuttgart anunció que había abierto una investigación por una posible manipulación de las emisiones de los motores.

Las enérgicas medidas anunciadas este jueves por el ministro de Transporte y que vuelven a poner en duda la honestidad de una de las marcas más prestigiosas de la industria alemana, arruinaron la fiesta a los máximos ejecutivos del grupo, que habían anunciado ganancias espectaculares en el primer semestre del ano. Los beneficios del grupo sumaron casi 6.600 millones de euros, casi el doble de las ganancias logradas en el mismo periodo de 2016.

“El notable resultado logrado en la primera mitad del año, así como la buena evolución de las entregas en junio son la confirmación de que el grupo Volkswagen vuelve a estar en el buen camino”, dijo el presidente del gigante alemán, Matthias Müller.

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