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Emprendedores

Caramelos para el público musulmán

La firma sevillana WonKandy hace gominolas con gelatina de vaca o vegetal y las exporta a 25 países

Varias mujeres confeccionan paquetes de productos Wonkandy en la planta sevillana de la empresa
Varias mujeres confeccionan paquetes de productos Wonkandy en la planta sevillana de la empresa

Andrés Pérez (Sevilla, 1970) y Fátima Pereyra (Sevilla, 1974) nunca perdieron la esperanza. Después de que pinchara la burbuja del ladrillo, en 2007, él se quedó en el paro. El sector inmobiliario, al que había dedicado 15 años de vida, le estaba dando la espalda. Ella, con una larga carrera en el diseño de moda, veía cómo la venta de ropa languidecía y quería una salida al trago amargo de la crisis económica, la peor en tiempos de democracia. En medio de la tempestad, la pareja decidió hacer “borrón y cuenta nueva”. Iniciaron la búsqueda de un negocio rentable sin estacionalidad y que llegara a todo el mundo: desde niños a adultos. Tras meses de análisis, vieron en las gominolas la manera de endulzar sus ingresos. Fue así que en 2010 nació WonKandy, una empresa sevillana que ahora exporta a una veintena de países del mundo, con una facturación de 1,2 millones de euros.

“Nos metimos en el negocio de una forma fría y calculadora”, afirma Pérez, vía telefónica. La idea de los emprendedores era darle un nueva vida a los caramelos de toda la vida. “Queríamos un producto donde la materia prima fuese de primera calidad con productos naturales y en donde el empaquetado jugara un papel preponderante”. Su apuesta se centró en el desarrollo de golosinas gourmet. “El mercado estaba muy descuidado y aprovechamos esa oportunidad”, afirma el sevillano. Después de crear un catálogo con una centena de artículos y de entablar relaciones con una decena de empresas fabricantes de gominolas, los emprendedores decidieron montar una tienda. “Creíamos que era el mejor de los escaparates”, destaca el gerente de la compañía.

Un rico mercado

En 2016 se produjeron en España más de 1,3 millones de toneladas de dulces, con una facturación de 4.732 millones de euros, según la Asociación Española del Dulce (Produlce). La industria de las golosinas (caramelos, chicles, turrones, mazapanes, chocolates, galletas, pastelería y bollería de marca) exportó cerca de 480.00 toneladas durante el año pasado. Un 37% fue destinado a países europeos como Portugal, Francia y Reino Unido. EE UU, Canadá y algunos países de Asia, África y Medio Oriente (por ejemplo China, Argelia e Irán) se han convertido, en los últimos años, en grandes compradores de dulces españoles, en donde el sector emplea a más de 24.000 personas de forma directa, de acuerdo con Produlce.

En 2011 abrieron su primer establecimiento en Sevilla. “En el lanzamiento de la marca y la apertura de la primera tienda invertimos unos 100.000 euros”. Sin embargo, la pesadilla de la crisis económica aún no había terminado. Entre 2012 y 2013, cuando el PIB se desplomaba, Wonkandy tuvo que mirar hacia el extranjero para salvaguardar el balance.

La primera tienda internacional se estableció en Estocolmo con un franquiciado. “Unos inversores se encapricharon con ella y quisieron montar algo allí… Empezaron con un pequeño quiosco”, reseña Pérez. El mercado exterior empezó a dar un nuevo brío a la firma sevillana, que para 2014 se había extendido lentamente por el territorio español (con tiendas en estaciones de transporte en Cataluña, Madrid, Asturias, Galicia y el País Vasco).

El verdadero saltó a las grandes ligas lo dieron en 2015, cuando los almacenes londinenses Harrods, que pertenece a la familia real qatarí, comenzaron a vender las golosinas Wonkandy (nombre que proviene de su eslogan: The World of natural Candies). “La entrada marcó un antes y un después en la firma”, asegura el emprendedor, desde Sevilla, donde tienen la fábrica.

Los dulces que llegaron al Reino Unido tenían una característica especial. La mayoría estaban dedicados al público musulmán. “Las gominolas en vez de estar hechas con gelatina de cerdo, se hacían con gelatina de vaca o vegetal”, explica el directivo de la empresa. Por aquél entonces ya exportaba sus golosinas a Finlandia y Australia.

Los productos con certificado oficial para el mercado islámico, ofrecido por el Instituto Halal de Córdoba, les permitieron llegar a los países del Golfo Pérsico. En 2015 inauguraron en Arabia Saudí un par de tiendas de la mano de unos inversores locales que han comprado los derechos de la franquicia para operar en Qatar, Irak, Emiratos Árabes, Kuwait, Baréin y Omán. Esta región aporta un 20% de los ingresos de la empresa.

Crecimiento exterior

“Nuestra vocación ahora es internacional”, explica Pérez. Actualmente, la firma, que trabaja con más de 400 productores de dulces, exporta a 25 países del mundo y el 60% de su facturación procede del exterior, añade el directivo. A través del Corte Inglés, la empresa vende en todo el territorio español. Han llegado a Italia gracias Alcampo (Grupo Auchan), en Francia las golosinas sevillanas están en las Galerías Lafayette y en Alemania se comercializan en las tiendas KaDeWe (Kaufhaus des Westens). En Sevilla llegaron a tener dos tiendas, pero las han cerrado para enfocarse en el negocio a través del modelo de franquicia y mediante la distribución en grandes centros comerciales. “El próximo año queremos estar en los Carrefour de España”, comenta Pérez.

Aunado a ello, la empresa pretende incrementar un 40% la facturación al cierre de este año y seguir aumentando la venta de productos a países musulmanes. Anualmente, Wonkandy distribuye cerca de 200 toneladas de caramelos en el mundo y tiene un catálogo con más de 350 referencias. “Queremos seguir demostrando que las golosinas tienen un valor relevante en el mercado... no solo son para niños, los adultos también las disfrutan”, finaliza Pérez.