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Los salarios bajos y los créditos altos frenan al sector inmobiliario en México

La industria de la construcción se desacelera y crecerá un 1,4% en 2017, apunta un informe de BBVA Bancomer

Trabajadores de la construcción en la Ciudad de México.
Trabajadores de la construcción en la Ciudad de México. Cuartoscuro

Desaceleración y crecimiento moderado de un 1,4% respecto del año pasado. Ese el diagnóstico y la previsión en 2017 para el sector de la construcción en México, según un informe que ha presentado BBVA Bancomer este miércoles. Los especialistas han señalado que la demanda, sobre todo de la vivienda, se contrajo por una pérdida de confianza tras el triunfo de Donald Trump y por un estancamiento del empleo mejor remunerado, aunado a una disminución de los salarios reales y una caída en la solicitud de créditos hipotecarios. El aumento de las tasas de interés y del precio de los insumos a una tasa mayor que la inflación, así como la propia disminución de la demanda, explica que la oferta en el sector haya caído.

Los especialistas del BBVA destacaron la fuerte correlación entre el sector de la construcción y el empleo. Sin un empleo formal, de calidad y bien remunerado conseguir un crédito de vivienda es una tarea sumamente compleja y el sector cae, han apuntado. "La construcción es también un factor muy importante para la creación de empleo, demanda mucha mano de obra, si crece más personas encuentran una oportunidad de trabajo en el sector y conforme se contrae, las oportunidades también lo hacen", ha agregado Samuel Vázquez, economista principal de la entidad financiera.

Las hipotecas, que habían crecido en los últimos cinco años, presentan en 2017 menos dinamismo. Aun así, está previsto que la edificación mantenga la industria en el terreno positivo, con un cierre al final de este año en un 1,8%, según las previsiones del banco, pese a la caída en los subsidios.

El lastre del sector ha sido la obra civil que concluyó el primer trimestre de 2017 con una caída de un 11,9%, ha apuntado Vázquez. El desempeño de la obra civil, que está por debajo de la economía y del sector, se debe a una menor inversión y obras del Gobierno en infraestructura. Esta caída en el gasto gubernamental se asocia con las reformas para liberalizar el sector energético y de las telecomunicaciones. Los economistas han matizado que, del lado positivo, para finales de este año la deuda soberana puede disminuir dos puntos porcentuales (del 50% al 48%) y el país puede mejorar su nota crediticia para atraer más inversión desde el extranjero.  

Los especialistas esperan que los inversores privados llenen el vacío hasta 2019 o 2020, pero advierten de que se necesitarían 140.000 millones de pesos (poco menos de 7.800 millones de dólares) para compensar el recorte actual. Carlos Serrano, economista jefe del banco, cree que las asociaciones público-privadas pueden ser una solución para enfrentar la caída en la inversión.

El periodo de ajuste en el sector de la construcción sirve como termómetro del resto de la economía porque es el cuarto sector que más contribuye al PIB y por su carácter procíclico: "Cuando el resto de la economía crece, el sector crece más rápido", ha recalcado Vázquez. El economista prevé un escenario de cautela con condiciones que se mantendrán durante aproximadamente un año y con tasas de interés estables, así como un panorama favorable para los inversores. "El sector energético y el de las comunicaciones presentan muchas oportunidades en los próximos meses", ha añadido.

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