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El Banco de España admite que no hizo lo suficiente para combatir la crisis financiera

El gobernador Luis Linde reconoce en el Congreso que "quizá" se podría haber sido más severo con el Popular en 2012

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, junto a la portavoz de Coalición Canaria (CC) en el Congreso, Ana Oramas.
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, junto a la portavoz de Coalición Canaria (CC) en el Congreso, Ana Oramas. EFE

Por primera vez, de una forma clara, un máximo representante del Banco de España admite que se cometieron hasta cinco errores graves por lo que no atajó adecuadamente la crisis financiera, que podría llegar a costar hasta 60.000 millones a los contribuyentes. El gobernador Luis Linde ha afirmado en el Congreso, en la apertura de la Comisión para la investigación de la crisis financiera, que no "se tomaron las medidas adecuadas para frenar un crecimiento insostenible" de los créditos, sobre todo los inmobiliarios, que las fusiones frías de las cajas, denominadas SIP, "no resolvieron los problemas de solvencia y gobernanza, que no se previó la dureza de la burbuja porque se pensó que la economía crecería en 2011 y que se creyó que se podía atajar de forma suave".

Linde, que fue más allá de lo que se afirma en el reciente Informe sobre la crisis financiera entre 2008-2014, añadió como quinto error que "se intentó minimizar a corto plazo el coste de la crisis bancaria, atajando los problemas que iban apareciendo, lo que podría haber comprometido un mayor volumen de recursos públicos que con un enfoque más agresivo y ambicioso desde el inicio de la crisis". No obstante, aclaró que "el Banco de España no podía actuar con independencia de la evolución de nuestras finanzas públicas y de las decisiones de otras autoridades", en referencia velada al Ministerio de Economía del socialista Pedro Solbes, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En resumen, añadió, "la supervisión fue por detrás de los acontecimientos; es cierto que no hubo manguerazo de capital  a todas las entidades al principio de la crisis, como ocurrió en Alemania. Ahora se ve fácil, pero en aquellos momentos había circunstancias distintas: Cuando se podía hacer esta inyección de capital, hasta 2008, porque había superávit en las cuentas públicas, no hacía falta porque la crisis internacional no hizo efecto a la banca porque tenía las provisiones anticíclicas. Cuando hacía falta esa inyección, a partir de 2011, ya no se podía hacer porque la deuda pública aumentó, en solo dos años, casi 20 puntos sobre el PIB, hasta el 52,8%".

Respecto a la posibilidad de no haber ayudado a las entidades en crisis, Linde aseguró que hubiera creado "un caos financiero y económico tremendo, que hubiera perjudicado a toda la economía. Ningún país ha aceptado la liquidación de sus bancos. El coste no salvar las entidades es muchísimos mayor que el coste de un rescate, además de los problemas políticos que se habrían creado", afirmó. El gobernador dijo que solo ha habido dos casos en los que se ha dejado caer bancos, uno de Chipre y Lehman Brothers, aunque posteriormente, Francisco De la Torre, de Ciudadanos, le recordó el caso del Banco Madrid.

Preguntado por si la reforma de la Ley del Suelo de 1998, creado por el Gobierno de Aznar, fue el motor de la burbuja, respondió: "No sé cuanto ha podido influir, pero tengo la impresión de que fue más significativa la bajada de los tipos de interés de aquellos años, aunque sin duda influyó". Linde admitió que el papel del Banco en la crisis "ha afectado a nuestros prestigio y estamos haciendo lo posible para recuperarlo".

Como se afirma en el informe, Linde también insistió en que en algunos casos no tenían instrumentos legales suficientes para atajar los problemas, como la mala gobernanza de las cajas de ahorros y sus problemas financieros, "en donde jugaron un papel importante las comunidades autonómicas".

Según Linde, aunque no se hubiera creado Bankia, las posibles pérdidas por esta crisis no hubieran sido mayores, "aunque esta es una cuestión técnica", añadió. También añadió que la frustrada fusión de CaixaBank con Bankia "no se debió a motivos políticos".

"¿Se debió hacer más? Creo que sí, sobre todo en algunos temas", amplió en la respuesta a los diputados. "Yo también tengo dudas sobre cómo se actuó en este periodo pero el Banco de España hizo cosas importantes y valiosas en la crisis, aunque no suficientes, porque la importancia de la segunda recesión fue muy importante". También destacó que el incremento de población desde 2000 "ha sido el mayor que ha vivido España desde el siglo XVIII, un fue un factor importante que alentó la burbuja inmobiliaria porque la inmigración que llegó eran adultos que demandaban viviendas al tiempo que se convertían en mano de obra para la construcción".

Dudas sobre el Popular

Sin embargo, los diputados, sobre todo el socialista Pedro Saura, y de Unidos Podemos, Alberto Garzón, le interrogaron por los errores bajo su mandato, poniendo como ejemplo la crisis del Popular. "Algo tendrá que saber usted porque se le ha caído el sexto banco español", inquirió Garzón. En respuesta a los diputados, aclaró que el Banco de España no tiene ningún papel relevante en la supervisión "porque desde noviembre de 2014 es responsabilidad del Banco Central Europeo". También comentó que el supervisor español "no tiene ni voz ni voto en los organismos europeos que han tomado las decisiones clave en la resolución de esta crisis. Cero opinión en el Mecanismo Único de Resolución", añadió.

No obstante, Linde recordó que en 2012 el informe de Oliver Wyman, "que no fue responsabilidad del Banco de España, determinó que necesitaba 3.200 millones de capital. El banco expresó que podía solucionar el problema por medios privados sin traspaso de activos tóxicos a la Sareb. ¿Hubiera sido mejor obligar al Popular a traspasar activos a Sareb? No lo sé ahora, después de cinco años, pero es posible que haya dudas sobre si se debía haber dejado que el Popular solucionara los problemas por su cuenta, aunque el Banco de España dio su conformidad al plan que presentó la entidad".

Insistió en que el Popular "era solvente hasta el 5 de junio y se le dio la liquidez de emergencia de acuerdo con normas estrictas de la unión bancaria. Estamos hablamos con BCE para ver cómo damos cuenta pública de estos datos", avanzó.