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La gran banca aprovecha el optimismo del mercado para reforzar su capital

Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell han aprovechado los bajos tipos y la abundancia de liquidez para emitir grandes emisiones de bonos

Los grandes bancos saben que el apetito inversor y la confianza de los mercados es pasajera y no siempre responde a planteamientos racionales. Por eso, Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell han aprovechado los bajos tipos y abundancia de liquidez (y que no les ha afectado la crisis del Popular) para reforzar su capital ante las futuras exigencias europeas. Desde 2015, han emitido 11.080 millones en bonos subordinados y de estos, el 58% los han colocado en lo que va de 2017. Mientras, la banca mediana, Ibercaja, Unicaja, Kutxabank, no ha emitido bonos a la espera de conocer la normativa europea.

La publicación de las actas del Banco Central Europeo (BCE) en las que sugiere que podría empezar a limitar su política monetaria que mantiene bajos los tipos de interés, ha encendido las alarmas entre los inversores internacionales. Algunos han empezado por vender los bonos de los Tesoros europeos, a la espera de que suban de rentabilidad en el futuro. Estas ventas han provocado que, desde esta semana, el bono alemán a 10 años ofrezca una rentabilidad del 0,50%, algo que no ocurría desde final de 2015. No hay que olvidar que en 2016 los inversores pagaban, en lugar de cobrar, por comprar estos bonos.

La gran banca aprovecha el optimismo del mercado para reforzar su capital

 Al vender la deuda pública, los inversores buscan activos alternativos y las emisiones de los grandes bancos españoles han aparecido en el radar. Miguel Hernández, consejero delegado de Alantra Corporate Finance en España, apunta: “Los grandes inversores europeos, aseguradoras y fondos de deuda, buscan emisiones de calidad y ven con buenos ojos los bonos de los bancos y de algunas empresas españolas. Hay mucha liquidez y ha vuelto la confianza al sector bancario”. Este experto también cree que está creciendo “la financiación alternativa, aquella en la que los inversores participan, solos o junto a los bancos, en los créditos para proyectos empresariales”.

Los bancos de las cajas no emiten, esperan su momento

ÍNIGO DE BARRÓN

La banca mediana procedente de antiguas cajas (como Kutxabank, Ibercaja, Unicaja, Liberbank y Abanca), no emiten bonos para reforzar su capital como los grandes. Desde Kutxabank recuerdan: “Por ahora no lo necesitamos porque nuestra solvencia es alta”, en alusión a su ratio de capital CET 1 fully loaded, el de más calidad, que es el 14,85%, uno de los mejores. Desde Unicaja, que se ha estrenado en Bolsa esta semana con una subida del 14,5%, señalan que, “aunque no se descarta, ahora no hay nada decidido”. En Ibercaja apuntan: “No está en nuestra hoja de ruta; con la emisión de bonos subordinados de julio 2015 y la de cédulas hipotecarias de octubre 2016, se considera suficiente”. Todos niegan que su tamaño sea un problema: “Lo que valoran los inversores es la solvencia”, recuerdan ante el debate que existe en el mercado sobre dificultad para financiarse.

La clave es la solvencia

Ángel Bergés, vicepresidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI), coincide en que ya no existe el estigma negativo que pesaba sobre los bancos, tras la limpieza de la banca italiana con problemas y la crisis del Popular. Sin embargo, Bergés aclara que los inversores son selectivos y fijan su atención en la solvencia de la entidad, “sobre todo después de lo ocurrido con el Banco Popular”.

A la vez que los mercados buscan rentabilidad, la banca necesita más capital para cubrir la exigencia europea de reforzarse para no necesitar dinero público en caso de crisis. Con la caída del Popular y los bancos venecianos se ha demostrado que, digan lo que digan las normas, no hay Gobierno que haga pagar a los depositantes. Desde enero de 2019 la banca tendrá que cumplir con los denominados “requisitos mínimos para los fondos propios y las obligaciones admisibles”, MREL, por sus siglas en inglés, que deben suponer el 8% del balance del banco.

Así, se ha unido la necesidad de emitir bonos para acumular capital de calidad, la creencia de que los bajos tipos no van a durar mucho tiempo y la abundancia de liquidez. Los tres factores han hecho que se disparen las emisiones.

En lo que va de año, la gran banca ha emitido 3.750 millones en bonos contingentes convertibles, denominados cocos. Y se espera que el Santander emita más para cubrir el riesgo de la compra del Popular. La última emisión ha sido de Bankia, que colocó la semana pasada 750 millones de cocos pagando el 6%, la emisión más baja de la banca española. Solo hace un año, Bankinter pagó el 8,62% mientras que el Popular llegó al 11,5% en 2013.

En los bonos subordinados, que también son capital pero de menor calidad que los cocos, el aluvión de 2017 es claro: se han emitido 5.600 millones, el 58% de todo lo sacado al mercado desde julio de 2015. Aquí también se ven grandes diferencias en los cupones, es decir, la rentabilidad que pagan al inversor, que sigue el principio de “a más riesgo, más rentabilidad”. Así, Cajamar y BMN pagaron un 9% el año pasado y Bankinter abonó un 2,5% en marzo pasado o CaixaBank un 2,75%, en julio pasado. “La banca ha demostrado ser ágil al aprovechar esta ventana de liquidez porque desaparecen con rapidez”, resume Bergés, pero a precios diferentes.