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Marruecos frena la tímida apertura del tipo de cambio de su divisa

La decisión queda aplazada sin fecha mientras las autoridades monetarias denuncian la especulación de varios bancos

Un cliente paga su compra en el mercado de Fez, en Marruecos
Un cliente paga su compra en el mercado de Fez, en Marruecos Getty

Marruecos llevaba al menos siete años preparándose para la flexibilización de su moneda, cuyo cambio está controlado por las autoridades monetarias del país sobre una banda que fluctúa en un margen del 0,6%. El valor del dírham está vinculado en un 60% al euro y en un 40% al dólar. Se trataba ahora de ensanchar la banda de fluctuación y hacerlo con mucho tiento para evitar una devaluación que podría afectar a la capacidad de consumo de los marroquíes.

El despegue hacia la liberalización se iba a anunciar en la última semana de junio y entraría en vigor en el segundo semestre del año. El objetivo es lograr la liberalización completa de la moneda dentro de 15 años. Todo parecía marchar de forma previsible hasta que a finales de junio el miedo se apoderó del Gobierno y del mercado. O viceversa. En cualquier caso, las autoridades monetarias denunciaron a finales de junio que varios bancos estaban especulando desde mayo contra el dírham y prometieron una investigación. En el mercado se produjeron movimientos que apostaban por una depreciación del dírham de hasta un 2,5%, con la consiguiente pérdida inusual de reservas de divisas. Finalmente, la conferencia de prensa prevista para el 29 de junio donde el presidente del banco central, Abdelatif Juari, y el ministro de finanzas, Mohamed Busaid, anunciarían el inicio de la flexibilización fue anulada un día antes. Nadie ofreció explicaciones sobre la cancelación del anuncio. La decisión ha quedado postergada sin fecha fija.

Abdeslam Seddiki, anterior ministro de Empleo y Asuntos Sociales (2013-2017), explica en el sitio digital HuffPost Maroc, tres posibles razones para explicar el frenazo: “La primera es que los operadores económicos han expresado, con razón, cierta inquietud. (…) La segunda, es que los bancos no han jugado enteramente su papel. De hecho, el gobernador del banco Al Maghrib ha criticado a algunos de ellos que no han dudado en especular con el dírham. Y la tercera es que el clima social no es favorable. Sobre todo, en relación con los acontecimientos de Alhucemas [protestas que comenzaron noviembre en el Rif y han provocado el encarcelamiento de al menos 180 personas]. Iniciar un proceso ahora conlleva el riesgo de echar aceite sobre el fuego de forma gratuita”.

El jefe de Gobierno indicó que la marcha atrás obedece a la realización de unos “estudios complementarios”, sin entrar en más detalles

Varios cronistas locales parten de la base de que algunos bancos han especulado contra el dírham y han traicionado así los intereses de Marruecos y la confianza del respetado presidente del banco central Bank Al-Maghrib, Abdelatif Juari, de 78 años. Sin embargo, un economista europeo consultado por este diario descartó la idea de la especulación: “Los bancos han actuado como meros intermediarios. Hay empresarios e importadores que temían una devaluación del dírham y han comprado en estos días seguros sobre el precio actual del dírham para evitar una subida de los costes en los próximos meses”.

La flexibilización era la consecuencia lógica de la liberación de la economía emprendida desde finales de los años ochenta. La recomendó el Fondo Monetario Internacional y la agencia Fitch señaló en abril que Marruecos reunía las condiciones necesarias para una flexibilización gradual. Quedaba por concretar la banda de fluctuación. Una franja ancha significaría que la moneda podría devaluarse de forma notable, por más que el presidente del banco central se esforzaba en decir que no tenía por qué producirse ninguna caída del dírham. El secreto de la banda de fluctuación, guardado durante años, iba a ser desvelado en la conferencia del 29 de junio.

Tras ser anulada la conferencia, el presidente del Gobierno de coalición de seis partidos, el islamista del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), Saadedín el Otmani, ofreció el sábado 1 de julio una entrevista en televisión. Y ahí reveló el gran secreto que las autoridades monetarias llevaban meses guardando: la banda de fluctuación será del 5%, es decir, de 2,5% hacia arriba o abajo. Dijo, además, que se trataba de un simple aplazamiento. No ofreció más explicaciones ni señaló otra fecha para iniciar el despegue. Tan solo indicó que la causa de la marcha atrás se debía a la realización de unos “estudios complementarios”, sin entrar en más detalles.

En este desconcierto ha quedado seriamente dañada la credibilidad del presidente del banco central y la del jefe del Gobierno, que no ha sabido convencer ni tranquilizar a nadie.

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