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Tres marcas premium vuelven a Argentina tras la apertura económica de Macri

Armani, Calvin Klein y Ermenegildo Zegna se instalan en el centro comercial más lujoso de Buenos Aires

Una modelo viste parte de la última colección de Calvin Klein. Ampliar foto
Una modelo viste parte de la última colección de Calvin Klein. Getty

Por un lado, una dura crisis golpea al eslabón productivo del sector textil (cayó 13,3% interanual en mayo, según la última medición oficial), con el consiguiente cierre de talleres y despidos. Por el otro, las luces vuelven a encenderse en el más exclusivo de los centros comerciales de la capital argentina, el Patio Bullrich, con el regreso de tres marcas de renombre internacional: Calvin Klein, Armani y Ermenegildo Zegna. Las firmas vuelven a Argentina, luego de abandonar el país durante el kirchnerismo, alentadas por la mayor apertura a las importaciones y el fin de las trabas a la repatriación de las ganancias a las casas matrices.

Calvin Klein fue el pionero. La empresa neoyorquina fundada con sólo 10.000 dólares en 1968, destinó más de 200.000 dólares para esta nueva aventura en Argentina. El retorno se produce cinco años después de haber cerrado su último local en Buenos Aires. La marca vuelve con su línea de ropa interior, jeans y accesorios licenciados. En 2008, cuando desembarcó por primera vez, tenía proyectado la apertura de 15 tiendas, de las cuáles solo inauguró cuatro en distintos centros comerciales. Las dificultades para la importación y el cepo en el mercado de cambios motivó la salida del país. En esta oportunidad, vuelve con un local de 100 metros cuadrados en Patio Bullrich que será inaugurado a fines de julio. Desde 2003, Calvin Klein pertenece a la firma PVH Corp, la misma que también posee las marcas Tommy Hilfiger, Van Heusen, IZOD, Arrow Speedo, Warner’s y Olga, por lo que el arribo de CK podría ser acompañado por nuevas llegadas.

La fijación de licencias no automáticas para ingresar productos impuesta durante el kirchnerismo también expulsó a firmas de la talla de Fendi, Louis Vuitton, Yves Saint Laurent, Escada, Polo Ralph Lauren, Emporio Armani, Cartier y Carolina Herrera. Algunas de ellas evalúan paulatinamente volver al país. Armani es una de ellas, con un desembarco a toda pompa con la decoración de un edificio de 22.000 metros cuadrados en el lujoso barrio de Recoleta. La iniciativa forma parte de un desarrollo inmobiliario con miras a 2020 en el que no se descarta la apertura de un local de la marca.

Ermenegildo Zegna, retirada de Argentina hace más de tres años, también se instalará en Patio Bullrich con toda su línea contemporánea, la de Zegna Sport, la moda urbana Z Zegna, además de todas sus líneas de calzado, accesorios de piel y cuero, lentes de sol y perfumes. Zegna había sido una de las pocas marcas de lujo que sobrevivió a la crisis de 2001 en el país.

El lugar para el desembarco no es casual. Arquitectura neoclásica, con largas vigas de acero y enormes cúpulas de cristal, Patio Bullrich fue diseñado por el arquitecto inglés Jan Waldorp, a pedido de la familia Bullrich, la misma que hoy cuenta con dos integrantes del gabinete nacional, los ministros de Educación, Esteban Bullrich, y de Seguridad, Patricia Bullrich. El solar donde hoy se levanta el pomposo centro comercial que sirve de probeta para la llegada de estas marcas, está ubicado en la exclusiva avenida Del Libertador y en sus inicios funcionó como casa de remates de campos, bienes rurales y hacienda, por lo que hace suponer que en el mismo sitio donde hoy se pasean las grandes personalidades de la aristocracia, antiguamente lo hacían peones rurales y sudorosas vacas.

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