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Iberdrola ilumina la nube de Amazon

El grupo español suministra energía eólica a los centros de datos del gigante del comercio electrónico en el epicentro de Internet

Vista del parque eólico de Iberdrola para Amazon en Carolina del Norte.
Carolina del Norte

Horace Pritchard nunca pensó que el viento que sopla en las tierras que cultiva en Pasquotank, en Carolina del Norte, fuera a convertirse en una materia prima como la soja, el maíz o el trigo. Y ni mucho menos que los gigantescos molinos de viento que Iberdrola plantó en su propiedad alimentasen los centros de datos que unas millas más arriba al norte opera Amazon en Virginia y que hacen funcionar su móvil.

La compañía de Jeff Bezos nació hace tres décadas como un portal para vender libros. Ocho años después creó Amazon Web Services para sostener la expansión de sus servicios. Instaló las primeras granjas de servidores al sur de Washington. La elección no fue casual. Las infraestructuras que se concentran en los condados de Loudoun y Prince William en el norte de Virgina son el epicentro de Internet.

Ahí es donde se libra la gran batalla por el lucrativo negocio de la gestión de datos electrónicos. Google, Oracle y Microsoft también tienen centros estratégicos en la misma región y se expanden rápido para no quedar rezagadas. Amazon, que genera 10.000 millones en ingresos con AWS, opera 25 estructuras en la costa Este, prácticamente la mitad de la infraestructura de la conocida como Data Center Alley (Avenida de Centros de Datos).

Las operaciones de computación en la nube de Amazon alcanzarán en breve una capacidad superior al gigavatio, de acuerdo con los análisis de Greenpeace, con lo que en la práctica duplicará el consumo de electricidad cuando se compara con 2015. Avangrid Renewables, filial del grupo español, cubre con su nuevo parque una quinta parte de las necesidades energéticas de la filial AWS en la región.

Amazon no es un cliente habitual, apunta Craig Poff, responsable de desarrollo del proyecto en The Desert, como se conoce a la zona rural en la que está instalado el parque eólico. “Las empresas piden energía limpia”, explica, “como los consumidores compran productos orgánicos”. “Son las fuerzas del mercado las que tiran del negocio”, añade citando a Nike, Apple y Walmart como clientes.

La consultora Wood Mackenzie acaba de publicar un estudio en el que anticipa que la eólica y la solar van a redefinir por completo el mercado de la energía “esta generación”. “Es un cambio que está en curso”, señala, al tiempo que explica que la caída de los costes está permitiendo que se dirijan miles de millones de dólares en inversiones al desarrollo de estas tecnologías alternativas.

El viento en concreto genera el 5% del total de la electricidad en Estados Unidos y representa el 40% de la “nueva” energía que entra en la red. En el caso de Carolina del Norte esta fuente es tan desconocida que al principio el proyecto de Iberdrola creó miedo. “Ahora los que se quejan son los que no los tienen”, señala Pritchard, y añade que “la eólica me gusta más que la solar porque no nos quita tanta tierra”.

Uno de los propietarios de los terrenos agrícolas donde están los molinos
Uno de los propietarios de los terrenos agrícolas donde están los molinos

La granja de Avangrid Renewables está integrada por 104 turbinas de última generación. Entró en línea a final de diciembre y opera a plena capacidad desde febrero. Los molinos en el Amazon Wind Farm son los más altos que tiene Iberdrola. Con el aspa en las 12 alcanza una altura equivalente a la de un rascacielos de 50 pisos. Los bosques de pinos parecen arbustos. Eso permite alcanzar los vientos más fuertes.

El parque eólico tiene capacidad para generar 208 megavatios de electricidad al año, suficientes para alimentar 61.000 viviendas. El plan original contempla que pueda elevarse a 300 megavativos, con casi un centenar más de molinos. Los dueños de las tierras reciben cada año 6.000 dólares por el alquiler del espacio y el parque genera medio millón de ingresos para la comunidad por vía de impuestos.

Christina Rehklau, directora de turismo en la localidad de Elizabeth City, comenta que una de las cosas que más costó entender a los vecinos es que la energía se exportara a otro estado. La electricidad que produce el parque eólico, de hecho, sirve para hacer funcionar también los centros de datos de Amazon en Ohio. “Después vieron que el viento genera un beneficio económico para la comunidad”, señala.

Avangrid es el segundo mayor operador de energía renovable en Estados Unidos, con más de 60 proyectos en marcha y cerca de 10.000 millones en activos en 22 estados. “Cada uno es un mundo diferente”, explica Mark Perryman, responsable de operaciones de la compañía. En el caso de la granja The Desert, está situada muy cerca de uno de los radares que se utilizan para combatir el tráfico de droga.

El Pentágono, recuerda, temía que la altura y el movimiento de las aspas crearan interferencia en la señal que se proyecta en la ionosfera para rebotarla a América Latina. “Cualquier adición nueva al ambiente es algo que se debe analizar para determinar su impacto”, explica. El otro gran reto son las continuas tormentas que azotan la zona, especialmente los huracanes y las tormentas tropicales.

Amazon se limita a decir que esta granja es clave en su objetivo para conseguir que el 100% de la electricidad que nutre los servidores tenga origen en fuentes renovables. Este año anticipa que lo llevará al 50%, desde el 40%. Perryman admite en cualquier caso que siempre habrá algún momento en el día que habrá que compensar con otras energías menos limpias, como el gas natural.

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