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Funcas eleva hasta el 3,2% la previsión de crecimiento del PIB para este año

La Fundación de análisis económico mejora sus proyecciones económicas por el buen comportamiento del sector exterior

Un barco con contenedores en la terminal del puerto de Sevilla.
Un barco con contenedores en la terminal del puerto de Sevilla. EL PAIS

Hace cinco años, cuando la economía española estaba a punto de irse al garete, un alto cargo del Gobierno recurría a un símil para describir cómo a pesar de todos los males, seguía dando bocanadas y resistiéndose a caer, como hicieron otros países. Comparaba a España con un avión que tenía todos los motores gripados menos uno: el que funcionaba impulsado por el sector exterior, sobre todo las exportaciones. El resto: el consumo privado y el público, así como la formación bruta de capital (inversiones) no daban de sí para hacer avanzar al país.

Poco a poco el resto de los motores fueron carburando y el avión, al que metafóricamente se referían como España, comenzó a acelerarse. Hoy la economía española crece a un ritmo vigoroso con un dinamismo que desbarata todas las previsiones. La Fundación de análisis económicos de las cajas de ahorro (Funcas) ha revisado al alza en cuatro décimas su previsión de crecimiento de la economía española, hasta el 3,2% del PIB. "Esta significativa revisión refleja un comportamiento del sector exterior más dinámico de lo esperado", señalan los investigadores de Funcas en un documento difundido este lunes.

Mucha culpa de la recobrada salud de la actividad económica se esconde en el vigor del sector exterior. Las empresas españolas venden más servicios y productos al exterior que nunca y el turismo lleva tres años encadenando récords. "Las exportaciones de bienes aceleran su crecimiento, aprovechando la recuperación de los mercados mundiales y el posicionamiento competitivo favorable de las empresas. Además, se anticipa una buena temporada turística, tanto en flujo de entradas como en gasto por turista", explican desde Funcas.

El buen momento que atraviesa la economía global beneficia especialmente a España con una economía muy dependiente del turismo y muy expuesta a los precios del petróleo, que atraviesan un proceso de contención.

Sector inmobiliario

"El consumo privado se incrementará algo más de lo previsto anteriormente, por el impacto de la mayor creación de empleo sobre la renta disponible de los hogares y la reducción de la tasa de ahorro", señala el documento de la fundación dirigida por Carlos Ocaña. "Los hogares, que disponen de más ingresos, se han animado a invertir en vivienda aprovechando el abaratamiento del crédito". El sector inmobiliario está empezando a encadenar meses en positivo y luce algo más que brotes verdes.

Un destacado miembro del Gobierno explicaba hace unas semanas que el sector del ladrillo no debía estar en un nivel tan alto como el vivido durante la burbuja, pero tampoco tan bajo como el de los últimos años. "Poco a poco se irá incorporando a la economía y se normalizará", explicaba.

Cautela para el próximo año

La Fundación prevé que las Administraciones Públicas españolas cerrarán este año cerca de su objetivo del déficit, en el 3,2% del PIB frente a la meta del 3,1% —aunque sería un incumplimiento, no provocaría la ira de Bruselas como el año pasado porque el ajuste anual sería superior a un punto de PIB—.

Las previsiones de Funcas son más optimistas que hace seis meses. Pero la institución avisa de que "espera una desaceleración" del crecimiento para el próximo año, cuando calcula que el PIB crecerá a una cadencia del 2,8%, "debido a la reducción de la aportación del sector exterior". Y lanza duras advertencias: "El entorno internacional, factor esencial de la recuperación, podría volverse menos favorable. Los resultados de las elecciones en el Reino Unido podrían complicar las negociaciones sobre el Brexit y a la vez ensombrecer las perspectivas económicas en ese país".

Y cierra con un contundente reproche: "Conviene no caer en la autocomplacencia. La situación exige más contundencia en el esfuerzo de corrección de los desequilibrios en las cuentas públicas, una vigilancia estrecha de los procesos de sobre-endeudamiento de los hogares, sobre todo aquellos que consiguen préstamos hipotecarios a tipos variables, y más audacia en la reducción del paro de larga duración".