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TURISMO

Se alquila un país entero

La Oficina de Turismo sueca es la primera de estas características en firmar un acuerdo con Airbnb

Oficina de turismo de Suecia / Airbnb."Visita Suecia". Agencia Forsman & Bodenfors, Suecia.

Desde que Airbnb apareció en nuestras vidas, allá por finales de 2008, esta empresa de alquileres turísticos por internet se convirtió en la diana de los ataques de todo tipo de colectivos: cadenas hoteleras, asociaciones de vecinos, comerciantes... El miedo a la entrada en escena de un competidor desconocido y presuntamente revolucionario puso a muchos sectores en armas. Y hasta el día de hoy los conflictos, muchos de ellos judicializados, no han parado.

Pero ahora que muchos países se han dado cuenta de que es un problema real y  legislan (mayoritariamente contra la empresa de San Francisco) cuestiones sobre este tema, aparecen las autoridades suecas y apuestan por Airbnb para promocionar lo bueno que tienen dentro de sus fronteras. A falta de enormes fortalezas vikingas, grandes monumentos o icónicos museos que lleven millones de turistas, Suecia tiene una naturaleza exuberante. Y para publicitarlo alrededor del mundo y dar a la gente de todo el mundo la oportunidad de experimentar esto, Visit Sweden ha apostado por "alquilar" todo el país en Airbnb.

La libertad de vagar es un derecho que por ley asiste a todo el mundo en Suecia para moverse libremente por la naturaleza —comer frutos del bosque, dormir al aire libre viendo las estrellas o nadar en los centenares de lagos que trufan este país escandinavo—. Por decirlo de otra manera, la naturaleza sueca se convierte en un lugar para alquilar, con una superficie descomunal.

Todas las propiedades públicas en Suecia son de libre acceso, por lo que para pasar unos días en cualquier parte de esas tierras no necesitas ni reserva ni realizar desembolso alguno. Puedes acampar donde quieras. Usar los lagos, que son de titularidad pública, como piscinas para nadar. Descansar en las cumbres de las montañas y utilizarlos como acogedores miradores y, por qué no, pasear por sus bosques convertidos en supermercados llenos de setas y frutos del campo.

Una campaña publicitaria enormemente original y efectiva.