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El imparable negocio de los productos sin gluten

El fuerte aumento de la intolerancia a estas proteínas entre la población, añadido al factor publicitario que le dan algunas celebridades, dispara la facturación del sector

Lineal de productos sin gluten en un supermercado de Santiago de Compostela.
Lineal de productos sin gluten en un supermercado de Santiago de Compostela.

Es un hecho que el mercado de los productos sin gluten va como un tiro. Hoy factura 80 millones de euros en España y el sector prevé un crecimiento anual del 15%. Este ascenso se debe, en palabras del director general de la Asociación de Celiacos y Sensibles al Gluten de Madrid, Roberto Espina, “a un mayor número de diagnósticos de la enfermedad celiaca, de sensibles al gluten y alérgicos al trigo”. “A lo que se suma”, añade, “la moda de imitar a celebrities como Victoria Beckham o Miley Cyrus, que consumen estos productos como dieta saludable, o al tenista Novak Djokovic, por un supuesto mayor rendimiento deportivo”.

Así, España ha pasado de tener 280 referencias aptas para celiacos a 1.500 productos, con un incremento del 28% en los últimos 10 años, según CeliCity, lo que ha puesto al país como el tercero del mundo, por detrás de EE UU y Brasil, en volumen de lanzamiento de productos sin gluten. A este incremento contribuyen también grandes establecimientos de referencia como Mercadona, que ha pasado de los 900 productos libres de esta proteína en 2014 a los 1.040 en este momento; o El Corte Inglés, con un alza del 23% en las ventas y del 17% en número de referencias.

El alto precio de estos alimentos ha llevado a muchos países de Europa a subvencionarlos

El sector, encabezado en Europa por la italiana Dr. Schär, está compuesto en España por casi 20 empresas dedicadas a este negocio, además de todas las grandes marcas que han incluido estos productos en su oferta. Unas y otras buscan dar respuesta a los 465.000 celiacos que, según la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (Face), hay en el país, así como a los más de cuatro millones de españoles que a corto plazo desarrollarán alguna sensibilidad al gluten o presentarán alguna intolerancia a los cereales como el trigo, avena, centeno y cebada.

Si las luces de este próspero mercado sitúan a España por consumo en el quinto puesto en una Europa liderada por Italia, con unas ventas de 232 millones de euros, Reino Unido (155 millones), Alemania (130) o Francia (93), la industria del país también ha de hacer frente a sus sombras, entre las que destaca el alto precio de los productos. Por un alimento básico como el pan, el sobrecoste es del 514%. Si es pan de molde su precio oscila de 2,50 a 4,50 euros; la pasta de 2 a 3 euros; o unas galletas de 3 a 5,20 euros, productos básicos en la cesta de la compra por la que un celiaco paga 1.100 euros más. Márgenes “complicados de reducir”, según la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), “porque se deben a los elevados costes de las materias primas carentes de gluten, de los procesos de elaboración con garantías, de su distribución por volumen (que es menor) y de un gasto logístico que incluye la operación en tienda”.

Los fabricantes dicen que ya no pueden bajar más los costes y piden exenciones fiscales

La directora de marketing de Dr. Schär, Mar Gracia, añade que su empresa y el sector en general “intenta hacer más asequibles los productos sin gluten, pero sin sacrificar calidad y seguridad”. Una seguridad de la que España hace gala al ser el país pionero en etiquetar de manera correcta estos productos. “La distribución se ha volcado para que los celiacos tengan una información veraz incluso antes de que lo exigiera el Reglamento Comunitario sobre Alérgenos de diciembre de 2015, que obliga a que en la lista de ingredientes aparezcan en negrita o subrayado los alérgenos”, asegura Ignacio García Magarzo, director general de Asedas.

Iniciativas para abaratar

El mercado a escala mundial facturará 5.000 millones en 2017 y para 2026 triplicará la cifra

Para paliar el sobrecoste de estos productos, desde Face explica su director de comunicación, Víctor Brieva, “asumimos que a los fabricantes no se les puede pedir que rebajen más para garantizar esa seguridad y calidad, pero sí le pedimos a la Administración ayudas directas, rebajas del IVA para los productos que aún están en el 10% o deducciones fiscales”. Brieva insiste en el ejemplo de Italia (evitando el sesgo por sexo), que concede ayudas de 140 euros a hombres y 90 euros a las mujeres, o de Reino Unido, que expende una receta médica con descuento para los productos sin gluten y donde estos son gratuitos hasta los 16 años y a partir de los 65 años. En Francia, la Seguridad Social abona un máximo de 33,54 euros para niños hasta 10 años y de 45,73 a partir de esa edad. “Estas son ideas que”, en opinión de Espina, “deben partir del Ministerio de Sanidad”. Preguntado dicho ministerio, la respuesta ha sido “que se valora el desarrollo de iniciativas en beneficio de las personas afectadas por celiaquía, como es la rebaja del IVA, si bien esta competencia corresponde a Hacienda”.

Al margen de las decisiones políticas, el sector se prepara para atender una demanda cada vez mayor. El informe de análisis y predicción de mercado de bebidas y alimentos sin gluten 2017-2027, elaborado por Visiongain, señala que el sector, a escala mundial, cerrará este año con una facturación de 5.120 millones de dólares, y que esa cifra se triplicará para 2026.