Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Semana Santa marca un nuevo récord turístico y apunta a otro verano de máximos

El ministro de Fomento asegura que la ocupación hotelera crece un 10% con respecto a la temporada de 2016

Madrid / Barcelona

"Francamente, las cosas no han podido ir mejor". Ese es el rotundo balance que ha realizado el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, sobre el turismo en Semana Santa. Patronales y empresarios celebran un lleno casi total en las principales zonas costeras, que a los visitantes más previsores sumaron los turistas que se decidieron a última hora gracias al buen tiempo. También el turismo rural y urbano cierra una elevada ocupación. Y el impulso, además de por los extranjeros, llega de la mano de los españoles, cuya afluencia ha crecido en todas las zonas.

Nada aguó la fiesta y las previsiones que anunciaban una Semana Santa récord se han superado incluso. Los hoteles, ha señalado Íñigo de la Serna, han estado llenos. Y los restaurantes bullían. "Hay un 10% más de ocupación que en el mismo periodo que el año pasado", subrayó el ministro en un evento organizado por El Economista. "Nuestra economía sigue creciendo y esto es un nuevo empujón y hace que seamos optimistas respecto a las previsiones de crecimiento de la economía en España", apuntó. El año pasado se batieron todos los récords turísticos, con 75 millones de visitantes internacionales en todo el año y crecimientos del 9% en julio y el 6% en agosto. El sector, insuflado de optimismo por la Semana Santa, espera batir la marca de 2016.

El lunes de Pascua es jornada laborable ya para buena parte de España. Sin embargo, los escolares todavía no habían retomado las clases. A eso se suman las comunidades que comenzaron las vacaciones más tarde y las alargan esta semana. Es el caso, por ejemplo, de la Comunidad Valenciana y Cataluña. De ahí que, aunque el punto álgido del turismo ha pasado, todavía las playas rebosaban hoy de gente.

La costa se ha llevado buena parte del pastel turístico, en parte, porque el buen tiempo ha acompañado. En toda España la ocupación media de los hoteles ha estado entre el 85% y el 90% en las zonas de interior y en el 90% en las playas, según datos de la patronal de hoteleros, la CEHAT. "Tenerife ha registrado una ocupación del 92% y Lanzarote de un 90%. En la Costa del Sol la media de la Semana Santa ha sido del 83,57% esto supone el 1,57% más que el año 2016", explican los representantes de los hoteleros. En Cantabria los establecimientos alcanzaron el 100% de ocupación el jueves y el viernes mejorando en un 4% los datos generales con respecto a 2016.

Pro no solo de sol y playa vive el turismo español. La Semana Santa es la época de vacas gordas para el turismo de interior, más vinculado a las visitas de los españoles que de los turistas internacionales. La ocupación hotelera en Castilla y León ha arrojado cifras entre el 98% y el 100% desde el pasado miércoles y hasta el domingo. "Hay capitales de provincia con muy buenos ratios, como Segovia o Zamora, con un 100% de las plazas llenas de jueves a domingo", explica CEHAT. Y al margen del incremento diario "se produce una prolongación de los días de vacaciones, incluyendo Sábado Santo y Domingo de Resurrección", añaden.

En Lleida, la ocupación llegó al 95%, gracias en parte a la diversificación: nieve en el Pirineo; senderismo, deportes de aventura, pesca y BTT en otras zonas, según un comunicado del Patronato de Turismo de la región. Algunos establecimientos alcanzaron la plena ocupación. En total, la Diputación calcula que unos 80.000 turistas visitaron la provincia entre el sábado 8 y el lunes 17 de abril.

Temporada alta para las casas rurales

Los alojamientos rurales también confirman el lleno total y señalan que el récord de esta temporada llega en buena medida por la recuperación definitiva del turismo por parte de los españoles. "La modalidad turística que más dependencia tiene de los turistas nacionales es la del turismo rural, porque el 75% de las pernoctaciones que se registran al año, las hacen españoles", explica Joseba Cortázar, director de Comunicación de Toprural, uno de los portales de reservas líderes en este subsector turístico.

"Venimos de tres años muy buenos. Estamos en una racha positiva. El miércoles ya había reservas que suponían el 85% de ocupación media", explica Cortázar, que recuerda que un fin de semana normal la ocupación media es del 30%. De media, calcula, la ocupación crece 3 puntos porcentuales respecto a la Semana Santa de 2016. "La Semana Santa es para el turismo rural temporada alta como el verano", señala. En algunos puntos, dice, se ha llegado incluso al 100%. "Han colgado el cartel de lleno. Y Castilla y León ha registrado el 90% de ocupación. Es la comunidad con más plazas rurales, y no siempre es fácil llenarla", explica.

El reto en los alojamientos rurales, dice Cortázar, es desestacionalizar las visitas y que los empresarios puedan recuperar tarifas. "Aquí también se bajaron precios y se añadieron servicios para poder aguantar la crisis. Y no se han recuperado al mismo ritmo que en los hoteles. Las tarifas suben muy poquito a poco", asegura.

Apartamentos al alza

Los apartamentos también toman fuerza, especialmente en toda la costa. A los alojamientos profesionales se unen con fuerza los gestionados por particulares en plataformas por Internet como Airbnb, a pesar de las trabas y regulaciones que tratan de poner algunos municipios para evitar la economía sumergida y el encarecimiento de los alquileres para los residentes.

La ocupación en los apartamentos turísticos de Barcelona rozó el 85%, tal y como preveía la Asociación de Apartamentos Turísticos de la capital catalana (APARTUR), que aglutina a 210 empresas y profesionales. “Es un poco más alto que el año pasado, que llegó al 80%”, explicó su portavoz Sandra García. Por nacionalidades, españoles, franceses, italianos y países escandinavos fueron los principales ocupantes de esos apartamentos, que se concentran en el centro de la ciudad. La mayoría de los turistas viajaron en familia.

Sobre la polémica por los menores empleos que generan estas ocupaciones en comparación con los tradicionalmente asociados a hoteles, como limpieza o restauración, García alega que se siguen manteniendo servicios subcontratados. “Hay personas haciendo el check in [entrada] y el check out [salida], hay servicios de limpieza… Excepto el restaurante y portería, el resto es lo mismo”, aseguró.

Más información