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La inversión en el ladrillo lastra todavía la productividad en España

La falta de formación de los directivos es otra causa apuntada por el estudio de la Fundación BBVA y el IVIE

La economía española todavía está digiriendo los excesos de la inversión inmobiliaria en los años del boom. Prueba de esto es la evolución la productividad, que sigue siendo una asignatura pendiente, y lo es, sobre todo, por el rendimiento de las inversiones, según un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). En lo que va de siglo la productividad del capital un 2% al año en términos absolutos. “Las inversiones improductivas, sobre todo en activos inmobiliarios, han tenido un efecto intenso y duradero”, concluyen los autores del estudio.

España tiene un problema antiguo con la productividad –la relación entre lo producido y los recursos empleados para ello-. En las últimas dos décadas del siglo pasado la principal causa estuvo en la mano de obra. La pérdida de eficiencia se debía en más de un 90% al factor trabajo. Pero desde 2000 la responsabilidad de sitúa en el capital (inmuebles, equipos informáticos, bienes de equipo). Los autores del estudio calculan que el peso de este factor supera el 61,2%.

“La productividad depende de que se aprovechen los recursos. En el caso del trabajo ha aumentado poco, pero aumenta”, ha explicado Francisco Pérez, uno de los directores del estudio y del IVIE. “Se habla menos del capital”, ha añadido. Este catedrático de la Universidad de Valencia también ha explicado que la falta de eficacia de este último factor no se debe a la falta de inversión. “Podría pensarse que no somos tan productivos porque las dotaciones de capital son menores. No es así”, ha aclarado, “son iguales que las de las economías desarrolladas”.

La inversión en el ladrillo lastra todavía la productividad en España

“¿Dónde está la causa?”, se ha preguntado. A continuación ha apuntado a la inversión inmobiliaria: “Este problema nos sigue pesando porque los activos en los que hemos invertido de forma inadecuada son muy duraderos, siguen en los balances. Esto genera un exceso de capacidad que permanece durante mucho tiempo reduciendo la rentabilidad”.

Hay otras causas que explican el mal comportamiento del capital en la productividad, apunta el artículo. Uno es propio del tejido productivo de la economía española: el pequeño tamaño de las empresas. Al ser menores sus dimensiones, la capacidad inversora y financiera es menor.

También apuntan los investigadores a la formación de los equipos directivos, "tanto al comienzo como durante su trayectoria profesional". "Sabemos que cuando las empresas las dirigen profesionales marcan diferencias sobre cuando las dirigen sus propietarios".

A pesar de todo esto, también señala el estudio que en los últimos años, con la recuperación, se está corrigiendo la situación y que la inversión comienza a destinarse en mayor cantidad a omaquinaria, TIC o activos inmateriales. Esto se aprecia con claridad desde 2010. Al mismo tiempo, se produce el hundimiento del gasto en vivienda.

Sin embargo, el estudio concluye que esto no basta. "El nuevo patrón de inversión avanza, pero su peso es todavía insuficiente. La inversión sigue menos orientada que en otros países hacia los activos más productivos".