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Cada bombilla cuenta. ¿Cuánto dinero pierdes por no tener LED en casa?

Las decisiones de compra y consumo que tome el usuario pueden influir en una tercera parte de la factura de la luz

Una vez finalizada la ola de frío y justo cuando parece que los precios mayoristas de la luz comienzan a relajarse, en muchos hogares llega la verdadera preocupación: toca abonar la factura de la luz de enero. Pesará en el presupuesto familiar de algo menos de la mitad de los españoles, es decir, los hogares acogidos al precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC), o mercado regulado, en el que las tarifas oscilan cada hora según las subastas mayoristas. “En lo único que podemos influir para reducir nuestra factura energética es en la parte del consumo”, subraya el presidente del Consejo andaluz de colegios de ingenieros técnicos industriales (Caciti), Domingo Villero: puesto que alrededor de un 67% de la tarifa eléctrica está compuesto por impuestos y peajes, el consumidor, con sus decisiones, puede actuar sobre parte del 33% que queda. Una de las estrategias para ahorrar más sencillas es la de sustituir las bombillas por una iluminación LED, es decir, diodos que necesitan muy poca energía para emitir luz.

Un ejemplo práctico del ahorro que suponen: pongamos que una casa de 50 metros cuadrados tiene 12 puntos de luz, cada uno dotado con una bombilla tradicional con una potencia de 60 W. Si el kW por hora vale para el usuario 0,12 euros. Si todas las bombillas están encendidas durante 8 horas al día, el coste mensual para este hogar sería de 20,74 euros, según los cálculos de Caciti. Un gasto que descendería hasta los 2,42 euros mensuales si todas fueran LED, puesto que su potencia, para ofrecer la misma cantidad de luz de una bombilla tradicional, es de apenas 7 W. ¿El resultado? Un ahorro del 90%.

Utilizar bombillas LED permite economizar también en mantenimiento, ya que tienen una duración media de nueve años, frente a 1,4 años de las tradicionales. Así, en una casa de 50 metros cuadrados, se gastarían cada nueve años 144 euros en el caso de las bombillas LED y 225 con las tradicionales; en una vivienda de 80 metros cuadrados con 17 puntos de luz el mantenimiento se cifraría en 204 euros en el primer supuesto y 319 en el segundo; si el piso tuviera 120 metros cuadrados y 22 puntos de luz, las bombillas LED juntas valdrían 264 euros y cambiar las tradicionales cada vez que se estropean, 413 euros en nueve años.

Si se suman los ahorros por consumo y por mantenimiento y se restan los costes de invertir en LED (ver gráfico), escoger esta solución permite economizar, con respecto a la iluminación tradicional, 228 euros al año en un piso de 50 metros cuadrados, 324 euros en uno de 80 metros cuadrados, y 419 euros en una vivienda de 120 metros cuadrados. Dicho de otra manera –destacan desde Caciti– las adquisiciones de bombillas LED se amortizan en poco más de siete meses y medio.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), en cada hogar español había un promedio de 22,8 bombillas en 2011, fecha de su último análisis del consumo energético del sector residencial, que los expertos del sector consideran el único realmente fiable pese a ser algo desactualizado. De estas 23 bombillas, subraya el organismo del Ministerio de Energía, solo 0,01 era LED, es decir, había un solo LED cada cien hogares; 8,31 eran incandescentes; 6,11 halógenas; 7,04 de bajo consumo; y 1,36 fluorescentes.

Tener estas 23 bombillas encendidas durante 8 horas diarias hubiera costado el mes pasado 44 céntimos de euro más al día que hace 12 meses (incluyendo impuesto eléctrico e IVA), según datos de la Red Eléctrica de España elaborados por el comparador de tarifas Selectra. Por el contrario, si todas ellas hubieran sido LED, el encarecimiento se hubiera cifrado en tan solo 7 céntimos, un ahorro de más del 80%. De esta forma, un hogar medio español que utilizara exclusivamente iluminación LED, pese a la subida exponencial del precio de la energía, apenas notaría diferencias en la factura de enero de 2017, que sería solo unos 2 euros más cara que la de enero de 2016.

Dentro del mismo mes de enero de 2017, haber tenido toda la iluminación de tipo tradicional implica pagar 58 euros más que si la opción escogida fuera la de utilizar exclusivamente los LED (esta diferencia, en enero de 2016, fue de 40 euros). Esta comparación es especialmente ilustrativa, aunque –alertan en Selectra– no es realmente representativa, puesto que cada vez se encuentran menos bombillas incandescentes, después de que su comercialización fuera vetada en 2012 (la prohibición total de distribuir iluminación halógena está prevista para el próximo año).

Un consumo energético eficiente

Consumir menos energía y hacerlo de forma eficiente significa también conseguir una distribución eficaz de los puntos de luz en las viviendas. Así, es muy importante colocar no más de un punto de luz por cada 10 metros cuadrados de superficie, según los expertos de Reparalia, empresa de seguros y cuidados del hogar, quienes recomiendan también el uso de reguladores de potencia para cada uno de esos puntos. Otro elemento que tener en cuenta es el color de la luz: cuanto más repartida y más blanca sea, más amplitud se confiere a la habitación; una iluminación más tenue y cálida será más útil si queremos crear un espacio más acogedor.

Además de sustituir las bombillas tradicionales por la iluminación LED, para ahorrar en la factura de la luz, el presidente de Caciti, Domingo Villero, aconseja “adquirir electrodomésticos y aparatos de climatización con una buena clasificación energética, y sellar adecuadamente puertas y ventanas”.

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