Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La subida de la luz te afecta si estás en el mercado regulado. ¿Vale la pena cambiarse al libre?

Aunque estas semanas el sistema fijado por el Estado se ha encarecido, a la larga puede salir más rentable que los acuerdos con empresas

Contadores en un edificio de Sevilla.

“Yo, personalmente, me inclino al mercado libre”. Ese es el mensaje que ha lanzado Eduardo Montes, presidente de la patronal eléctrica Unesa, que agrupa a las principales compañías del sector, al hilo de las fuertes subidas del precio de la luz en el mercado regulado. Montes, en varias entrevistas, ha recomendado a los clientes con tarifas reguladas que se pasen al mercado o tarifa libre. ¿Es realmente este sistema más barato? No necesariamente. Los expertos advierten de que no se puede determinar qué resultará más económico a medio plazo teniendo en cuenta solo los precios de esta última semana.  

Las tarifas sujetas al mercado regulado, conocidas como Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PCPV), son las que están sufriendo estos días las subidas en el mercado mayorista, ya que ahí el precio del kilovatio se calcula en función de las oscilaciones horarias del coste de la energía. Mientras, en mercado libre el cliente pacta un precio con la comercializadora (como si se tratara de la tarifa del teléfono móvil) y que se mantiene inalterado durante la vigencia del contrato —generalmente un año—. Los consumidores pueden averiguar en cuál de los dos sistemas están actualmente consultando su factura.

Como casi todo lo relacionado con la factura de la luz, saber qué sistema es más barato no es sencillo, ya que depende de muchos factores. En cualquier caso, para el periodo comprendido entre julio de 2015 y junio de 2016, la tarifa regulada (PVPC) resultó más barata, según concluyó en un extenso informe la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Pero cuidado: no fue así en los 12 meses anteriores (julio 2014-junio 2015), según recuerda. Dado que sistema actual de precios de la electricidad (mercado libre y regulado) data de abril de 2014, no hay datos anteriores.

El año pasado, más barato el regulado

El organismo supervisor de la competencia elaboró el informe con datos hasta junio del año pasado. Comparaba las distintas ofertas en el mercado de la electricidad y del gas. Su conclusión fue que en el periodo mencionado, “el PVPC (tarifa regulada) fue la opción más barata de todas las disponibles en el mercado y supuso un ahorro en la facturación de 32 euros/año”, un 6% de la factura anual, respecto a las ofertas del mercado libre. Por tanto, el organismo deduce que “las comercializadoras no han trasladado a sus ofertas toda la bajada del precio que ha registrado la electricidad en los mercados mayoristas durante el periodo analizado”.

La conclusión de la CNMC coincide con la opinión de José Luis Sancha, doctor en ingeniería industrial y profesor en la Universidad Pontificia Comillas, autor del libro Presume de entender (a fondo) las facturas de la luz y del gas (Universidad Pontificia Comillas). “A grandes rasgos, diría que conviene más el regulado, pero depende del perfil de consumo”, dice el experto. “Si es un consumidor que se preocupa, pero no demasiado, en el mercado regulado tiene la garantía de que no le van a meter cosas raras en la factura, no está sujeto a políticas comerciales agresivas”, sostiene.

Si la CNMC repite este informe en 2017, recogerá los precios récord de la electricidad en el mercado mayorista que se están registrando este mes de enero, en el que este miércoles el precio medio se sitúa en 91,88 euros el megavatio/hora (MWh). ¿Quiere eso decir que el próximo informe concluirá que la opción libre es más barata? Dependerá de cómo evolucionen los precios en el mercado mayorista de hoy en adelante.

Este mes se está produciendo un cúmulo de circunstancias que han hecho que el precio se dispare: alta demanda (por la ola de frío, por la exportación de energía a Francia ante el parón de sus nucleares) y baja oferta (escasez de lluvia y viento, las opciones más baratas, que han obligado a tirar del gas, más caro). Si las condiciones de oferta y demanda cambian, los precios pueden reducirse drásticamente. Sin ir más lejos, el 1 de enero, el precio medio mayorista de la electricidad fue de 51.09 euros). En febrero del año pasado, el precio medio no superó en ningún momento los 50 euros e incluso el día 27 cayó a 5,79 euros el MWh.

El propio Eduardo Montes lo reconocía este miércoles en la cadena SER: “Es verdad que los consumidores que han estado en el PVPC durante estos tres años pasados les ha ido muy bien porque el precio ha estado muy bajo y ahora les va peor. ¿Cuál es el balance a medio plazo? Pues es muy difícil de decir”.

El mercado libre también puede subir

En cambio, si un cliente opta por el mercado libre, no tiene más que aceptar una de las muchas ofertas que le proponen las comercializadoras. Durante el periodo de vigencia del contrato —generalmente un año— el precio no variará, independientemente de los vaivenes del mercado mayorista. No obstante, al final del periodo de vigencia, la compañía se pondrá en contacto con el cliente para informarle de las nuevas condiciones de suministro. Si en dicho periodo el precio de la electricidad ha subido, no es fácil que la compañía opte por no repercutir sus costes al cliente.

De todas formas, hay que tener en cuenta que el precio de la anergía supone una parte del recibo, y hay otra que se abonará igual se esté en el mercado lirbe o el regulado. Así, la oscilación en los precios del mercado mayorista de estas semanas sólo afecta a una parte de la factura final de alrededor del 35%. El resto del importe del recibo corresponde a gastos fijos; los llamados peajes (tarifas fijadas por el Gobierno que incluyen los gastos asociados al uso de la red eléctrica y que se revisan cada tres meses) e impuestos (IVA e impuesto de electricidad).

Más información