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La preocupación por el ‘efecto Trump’ llega al sector auxiliar del motor español

Los fabricantes de componentes destacan la importancia del Tratado de Libre Comercio

La industria auxiliar del automóvil española ve con inquietud las amenazas del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, a quienes desplacen producción a México. Abiertamente estas empresas, muy presentes en ambos países, son cautas. “Todavía es pronto”, responden. En cambio, la patronal del sector, Sernauto, da un paso más y habla de “inquietud”. Y la organización empresarial vasca, Confebask (tres de las cinco empresas más grandes son vascas), pronuncia abiertamente la palabra “preocupación”.

Empleado de Grupo Antolin en una de las fábricas de techos de la multinacional en Burgos
Empleado de Grupo Antolin en una de las fábricas de techos de la multinacional en Burgos

Ningún fabricante de automóvil tiene pasaporte español. Pero la importancia de esta industria en España ha hecho que se desarrolle un importante sector de fabricantes de componentes que ha acompañado a sus clientes allí donde han ido instalando sus plantas para ensamblar vehículos. Dos de esos países son México y Estados Unidos. Ambos estados, junto con Canadá, conforman el área del Tratado de Libre Comercio (NAFTA, por sus siglas en inglés), puesto en peligro por las amenazas del presidente electo Donald Trump o, al menos, en revisión, ante su anuncio de imponer aranceles a las empresas que desplacen producción a países con mano de obra más barata, como México.

Trump todavía no ha tomado posesión. Pero las consecuencias de sus amenazas ya se han dejado notar: Ford ya ha cancelado sus planes de invertir 1.600 millones de dólares en México. Esto ha llevado a que la patronal española del sector admita “cierta inquietud” por la situación. Sernauto, como las cinco empresas consultadas, le da mucha importancia al NAFTA “por los intereses que el sector de componentes de automoción tiene en estos mercados”. Las referencias a la significación para el sector del tratado comercial es una forma solapada de mostrar la preocupación. La patronal vasca, Confebask, sí que pronunció la palabra abiertamente hace unos días. CIE Automotive, Gestamp y Mondragón son firmas cuya matriz es vasca.

Consecuencias no deseadas

Oskar Goitia, vicepresidente de la última de ellas, apunta que actualmente hay vehículos ensamblados en México “con componentes fabricados en EE UU y viceversa”. Y añade que su grupo industrial —que ha invertido unos 200 millones en el país latinoamericano en los últimos años— cree que “revertir esta dinámica de negocio con medidas arancelarias al comercio, puede traer consecuencias no deseadas”. CIE y Gestamp (entre las dos suman 24 plantas en ambos países más un centro de I+D+i) se muestran más cautas. “Hay que esperar a la concreción de las medidas”, apuntan en la primera. “Aún es pronto para determinar las consecuencias que se derivarán de estos anuncios”, señalan fuentes de la segunda.

Por su parte, Ficosa afirma estar “a la expectativa”, esperando que “la situación se normalice”. Javier Pujol, consejero de legado de la firma catalana fabricante de espejos retrovisores, confía en que su presencia en Estados Unidos y México le permita responder con “flexibilidad a sus clientes”. No obstante, apunta que “una política proteccionista de la nueva Administración norteamericana puede impactar en nuestros clientes y creemos que para Estados Unidos no es positivo este estado de indefinición e inseguridad”.

En el Grupo Antolín indican: “Seguimos con atención y analizamos todo lo que ocurre en el mercado norteamericano, uno de los más importantes para nuestro negocio. No obstante, consideramos que todavía es pronto para tomar ninguna acción concreta”.

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