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Aena apela al interés público para no rebajar las tarifas aeroportuarias

La sociedad pide al Gobierno que no atienda la demanda de las aerolíneas porque no trasladan la reducción de las tasas a los billetes

Imagen exterior del aeropuerto de Lanzarote.
Imagen exterior del aeropuerto de Lanzarote.

Aena quiere hacer valer el argumento del interés público para convencer al nuevo Gobierno de la necesidad de no rebajar las tarifas aeroportuarias los próximos cinco años en España como piden las compañías aéreas. El gestor aeroportuario entiende que reducir las tarifas causaría un perjuicio financiero a la sociedad y a su saneamiento y, por tanto, al Estado, que es propietario del 51% del capital, y no conseguiría el objetivo de reducir el precio de los billetes de avión, puesto que las aerolíneas no trasladan esa rebaja a sus pasajeros, informaron en fuentes cercanas a Aena.

Este es el principal argumento que los responsables de Aena han hecho llegar al nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, de cara a la próxima aprobación por el Consejo de Ministros del Documento de Ordenación y Regulación Aeroportuaria (DORA), en que se fijan las tarifas aeroportuarias que serán aplicadas en el quinquenio 2017–2021, informaron en fuentes de la negociación. Aena propone congelar las tarifas esos cinco años mientras que la demanda de las aerolíneas es la de reducirlas un 2% anual, en la misma línea que la propuesta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

"Se trataría de trasladar unos ingresos desde Aena, que está participada mayoritariamente por el Estado español, a la cuenta de resultados de las compañías aéreas, casi todas ellas extranjeras, porque se ha demostrado que la reciente rebaja de las tasas, como la del 1,9% que se ha aplicado este año, no ha tenido efecto en las tarifas aéreas finales", indican las mismas fuentes.

Desde Aena se recuerda que la demanda de las aerolíneas supondría comprometer el objetivo de reducir la deuda -actualmente situada en 8.242 millones de euros- y las futuras inversiones del siguiente quinquenio , al perder unos ingresos de más de 1.200 millones de euros.

Los gestores son partidarios de avanzar en la privatización

Las aerolíneas argumentan que la propuesta de congelación de tarifas de Aena se ha hecho tomando unas previsiones de tráfico que han sido completamente desbordadas al alza. Por ejemplo, para 2016, se preveía un aumento del 6,2%, y en lo que va de año ha crecido casi un 11%. Aena prevé que el tráfico esté en torno a 240 millones de pasajeros en 2021, cuando todo hace apuntar que este año se superen los 225 millones batiendo el récord de 2007 de 210 millones.

Pero desde el gestor aeroportuario, también se rechaza este argumento, recordando que las aerolíneas también preveían esas cifras de tráfico cuando se las consultó el pasado mes de marzo, según las mismas fuentes. Además, ese incremento del tráfico se debe a una conjunción de circunstancias excepcionales como el desvío desde otros destinos turísticos acosados por el terrorismo, la caída del precio del petróleo o el crecimiento económico, que no es previsible que se mantengan a lo largo de los próximos cinco años.

Partidario de la privatización

Otro de los temas candentes para el nuevo Gobierno es abordar la posible privatización de una parte del 51% que aún mantiene el Estado. Se baraja una venta de en torno a un 10%, lo que dejaría la participación pública en entorno del 40%. la operación supondría una inyección para el Estado de cerca de 2.000 millones de euros, tras la fuerte revalorización que ha experimentado la acción desde que salió a Bolsa en febrero de 2015 (los títulos han pasado de 58 a 125 euros)

El Gobierno debe decidir antes de que acabe el año si congela o baja las tasas

Desde Aena, se vería con muy buenos ojos esa nueva privatización porque además de ayudar a paliar el déficit, les permitiría quitarse el corsé legal de "empresa pública", que actualmente les acarrea una serie de obligaciones como pedir autorización para la contratación de personal o no poder hacer ofertas competitivas para atraer ejecutivos y gestores.

Además, les facilitaría acudir a posibles operaciones en el exterior, como los aeropuertos brasileños o colombianos, en los que están interesados. El nuevo ministro de Fomento ya se ha mostrado partidario de la privatización.