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Europa achaca a Estados Unidos el bloqueo del TTIP

Juncker pide “aclaraciones” a Trump sobre sus planes en política comercial, defensa y cambio climático

Incertidumbre radical: el Sureste asiático, que ha buscado estrechar lazos con Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama, no sabe a qué atenerse con Donald Trump; Europa, tradicional aliado de Washington, menos aún. El jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pidió este jueves “aclaraciones” a Trump sobre sus planes en política comercial, defensa y cambio climático. Los grandes países europeos dan por acabadas las negociaciones del pacto comercial UE-EE UU y achacan a “la obstinación de Washington” ese fiasco.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anteayer en Bruselas.
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anteayer en Bruselas. EFE

China movió este jueves ficha para tratar de activar un acuerdo comercial alternativo al que firmaron EE UU y varios países del Sureste asiático, y que Trump ha prometido dinamitar. Europa no va tan lejos, pero de momento ha metido el denominado TTIP en el congelador: las negociaciones sobre el pacto con EE UU se han suspendido “temporalmente”, según la Comisión. Bruselas achaca oficialmente ese parón a una “pausa natural” por el cambio de presidente en EE UU. Pero el malestar es evidente. “El TTIP estaba clínicamente muerto; ahora está muerto y enterrado”, explicaron ayer fuentes diplomáticas. Las dificultades para firmar el pacto se identificaban hasta ahora con el lado europeo, pero con Trump la pelota ha pasado al bando contrario.

Los problemas tampoco han desaparecido en Europa. Las protestas ciudadanas se suman a las reticencias del Gobierno francés y el alemán, que se han hecho patentes en los últimos meses. Pero el América primero de Donald Trump ha sido la puntilla. Hasta Juncker dijo ayer en Berlín que no ve la posibilidad de avanzar al menos en los dos próximos años. Por las tradicionales divisiones en Europa, que se han visto con claridad en el bloqueo de Valonia al pacto con Canadá. Pero también por la nueva agenda de Trump, que en campaña repitió una y otra vez que no está interesado en el TTIP.

OTAN y cambio climático

La maquinaria europea se ha detenido hasta nuevo aviso y ya ni siquiera están prohibidos los reproches hacia Washington. “La obstinación de Estados Unidos ha impedido avanzar más en áreas como el acceso de las empresas europeas a las licitaciones públicas en suelo norteamericano, o en la protección de las denominaciones de origen. Si ya antes era difícil pactar en los asuntos más delicados, ahora va a ser imposible. Estaba previsto abrir una nueva ronda de negociaciones en diciembre, pero eso ya no está sobre la mesa”, subrayaron fuentes diplomáticas.

Bruselas trata de calmar los ánimos, pero necesita aclaraciones. “Nos gustaría saber cómo van a seguir las cosas en la política comercial, y cuáles son las intenciones de EE UU con la OTAN o el cambio climático”, dijo un Juncker que es muy consciente de que la aproximación de Obama a las relaciones internacionales es diferente de la de Trump. El Ejecutivo europeo intenta contemporizar con Trump y, al menos en público, muestra interés por mantener una relación constructiva. En privado, las fuentes consultadas creen que todo será más difícil. Incluso algún comisario se muestra abiertamente crítico: “Trump se ha negado a facilitar ninguna información fiscal y eso no ha hecho que cambie el resultado de las elecciones”, aseguró el francés Pierre Moscovici. “Extraño país, EE UU, en el que es posible eludir el pago de impuestos”. “Hay que trabajar con Trump, el nuevo presidente del país más poderoso del mundo, pero defendiendo los valores europeos”, remachó.

Moscovici y Juncker incluyen entre esos valores una política comercial abierta, librecambista, que está en el ADN de la Unión. Pero no a cualquier precio: Bruselas apunta que Washington grava con aranceles superiores al 200% algunos productos de países que hacen competencia desleal en sectores como el acero y otras materias primas; el arancel europeo es 10 veces más pequeño. La Comisión quiere cambiar eso con una nueva normativa que reforme los instrumentos de defensa comercial. Reino Unido, los países nórdicos, los bálticos y el Benelux vetan esa posibilidad desde 2013. Pero Alemania, Francia y la Comisión presionan para dinamitar esa minoría de bloqueo, y podrían sacar adelante esa reforma hoy mismo.

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