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Incerdidumbre en la venta de Alcoa tras retirarse Alibérico

De las tres plantas que tiene el fabricante de aluminio, solo la de San Ciprián en Lugo es rentable

Planta de Aluminio de Alcoa, en San Cibrao.
Planta de Aluminio de Alcoa, en San Cibrao. EL PAÍS

Las retiradas de la empresa española Alibérico y del grupo alemán Trimet de la puja por las fábricas de aluminio de Alcoa en España (San Ciprián, A Coruña y Avilés) han dejado solo al fondo de inversión Atlas, propietario de Aludium (con plantas en Alicante y Amorebieta). Pero, al mismo tiempo, ha abierto una incertidumbre en la venta. La multinacional con sede en Nueva York prefiere esperar a la subasta de interrumpibilidad eléctrica, cuyos resultados son claves para la rentabilidad de la operación.

Atlas había firmado una alianza con Alibérico, pero este grupo decidió retirarse. El interés de la sociedad presidida por el gallego Clemente González Soler decayó por la falta de rentabilidad y, sobre todo, porque se iba a ver abocada a cerrar las fábricas de A Coruña y Avilés, donde trabajan en torno a 800 de los casi 2.100 empleados que tiene la empresa (1.200 en San Ciprián, Lugo).
De las tres plantas de Alcoa en España, solo San Ciprián tiene buenos números, y en ella radica el verdadero interés de Atlas, ya que su filial Alunium es el principal cliente. Precisamente, las dos plantas que tiene esta empresa en Alicante y Amorebieta (Bizcaia) fueron adquiridas a Alcoa. Según fuentes consultadas, Alcoa vende a Aludium en torno al 40% de su producción de dicha planta.

Esas mismas fuentes ponen el dedo en la llaga sobre la operación. A su juicio, la obsolescencia de las plantas de Avilés y A Coruña, junto al precio de venta del metal (fijado en la Bolsa de metales de Londres) y el coste de la energía, hacen que la empresa ande con pies de barro. Además, no está claro si la subasta de interrumpibilidad (sistema por el que las industrias grandes consumidoras de electricidad acceden a desengancharse del sistema si se considera necesario para el suministro general a cambio de importantes cantidades de dinero) le va a ser beneficiosa o no.

Las previsiones de la multinacional consistían en cerrar el acuerdo antes de la subasta de interrumpibilidad. Sin embargo, la proximidad de las fechas fijadas por el Ministerio de Industria, entre los próximos 14 y el 18 de noviembre, ha dejado el futuro de la venta confuso. La interrumpibilidad es fundamental para Alcoa, ya que los fondos que recibe pueden cubrir hasta el 20% de sus costes. La producción de aluminio es muy costosa (una tonelada de aluminio requiere tres veces más electricidad que la de una de ferroaleaciones y hasta 30 veces más que una de acero).

La modificación del antiguo sistema de subasta originó protestas del grupo, que amenazó al Gobierno con cerrar sus plantas. Esta circunstancia provocó la intervención del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que ahora vuelve a mirar con preocupación la situación de la venta. Precisamente, tras haber obtenido los derechos necesarios para prestar servicios de interrumpibilidad en 2014, decidió mantener la actividad al menos un año. Pasado más de un año,decidió poner en venta sus factorías.

Alcoa, que se quedó con la antigua Empresa Nacional del Aluminio (Endasa) en 1989, mantiene estas tres plantas de las nueve que había en el grupo público. El 90% del aluminio que se transforma en España procede de las tres fábricas de producto primario. La venta de su filial española responde al plan de reestructuración que está llevando a cabo y que dejará a la multinacional dividida en dos partes: Alcoa, que mantendrá el negocio tradicional del aluminio, y una unidad que aglutinará las actividades aeroespacial y automotriz.