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No solo los bancos prestan dinero

El ‘crowdlending’ se afianza como alternativa a las entidades de crédito tradicionales

Josep Nebot y Carles Escolano comparten más que una amistad de años. Es casi una predestinación: se conocieron en el colegio, crecieron, se perdieron de vista, se reencontraron y decidieron fundar una empresa juntos. Tras un año y medio de duro trabajo, Arboribus vio la luz. Era julio de 2013 cuando pudo formalizar su primera operación: prestar 35.000 euros a una empresa gracias a las aportaciones de 40 inversores.

El 'crowdlending' permite una mayor implicación personal en los proyectos que se financian.
El 'crowdlending' permite una mayor implicación personal en los proyectos que se financian. Getty

Arboribus no es ni pretende ser un banco. Es una plataforma de crowdlending, un vehículo de financiación participativa que gestiona préstamos entre particulares y empresas. "En nuestros anteriores trabajos, relacionados con el emprendimiento, tanto Carles como yo habíamos visto las dificultades que existen para obtener financiación a través de la banca", cuenta Nebot. "Empezamos a investigar las plataformas que operaban en otros países, sobre todo en Reino Unido, y vimos que era un modelo rompedor".

A diferencia del más conocido equity crowdfunding —cuando muchos inversores aportan capital para el desarrollo de una empresa y participan, si los hay, en sus beneficios— en el crowdlending los prestamistas reciben de vuelta el capital más un interés. Lo que sí es común a las dos figuras es el riesgo: en ambos casos, un fracaso o un impago recaen sobre el inversor. Para evitar sustos, se hace una criba de los solicitantes, puntualiza Nebot: "Únicamente se aceptan pymes que lleven tiempo funcionando y hayan tenido beneficios durante los últimos dos años". El capital que solicitan se sitúa, en media, en los 30.000 euros.

El pasado agosto, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) autorizó a Arboribus para que siguiera operando, a la espera de la inscripción final en el registro de las plataformas de financiación participativa. Otras empresas análogas se encuentran en la misma situación, asegura el supervisor, y otras más ya han obtenido la inscripción, señal de que el mercado se está moviendo.

Mejor acceso

Carmen Ansótegui, del departamento de Economía y Finanzas de ESADE, considera que el crowdlending ha sabido aprovechar el encuentro entre la demanda y una oferta que antes no existía. "Las empresas quieren dinero rápido, los inversores están buscando productos que den más rentabilidad que la renta fija", analiza, "y el préstamo a una pyme es un tipo de activo al que antes no se tenía acceso". Según un estudio de la Universidad de Cambridge y la consultora EY, este negocio se expandió por encima del 200% en Europa entre 2012 y 2014.

La rentabilidad media para el prestamista de estas plataformas oscila entre el 5% y el 8%, tipo en torno al cual viaja el interés al que el beneficiario tendrá que devolver el dinero. "Nuestra financiación no es más barata que la banca, pero somos más competitivos, rápidos y ágiles que una entidad tradicional", asegura Nebot. "En unas horas, damos respuesta a una solicitud". Los números parecen afianzarle: Arboribus lleva formalizados préstamos por ocho millones de euros, y tiene previsiones de crecimiento de doble dígito para el próximo año.

Los fundadores de Zank también se conocieron estudiando, pero en las aulas de una escuela de negocios. A diferencia de Arboribus, esta plataforma se dedica a la financiación entre particulares. "Tratamos de orientarnos hacia préstamos que aporten un valor social: el 80% son para la educación, para pagar un master o un posgrado", asegura Leonardo Ramírez, uno de los impulsores del proyecto.

En Zank se puede invertir a partir de 50 euros y la rentabilidad media ofrecida es del 6,5%. "Pero el préstamo es al 0% para el alumno, porque llegamos a acuerdos con las escuelas para que se hagan cargo del coste de la financiación", especifica Ramírez. Para 2017, la plataforma espera alcanzar los 20 millones de euros. "Estamos creciendo a una tasa del 20%", asegura el empresario.

Ansótegui comenta que, en un escenario de tipos en mínimos y de mucha volatilidad, estos préstamos se convierten indudablemente "en un activo alternativo que permite una desbancarización", en un país donde el 80% de la financiación se concede a través de los canales tradicionales. ¿Robarán el negocio a la banca? "También hay otra posibilidad: que los mismos bancos inviertan en estas plataformas", lanza. Y llama a la prudencia: "Mientras los créditos sean de poco volumen y a corto plazo, se limita el riesgo; cuando llegue mucho dinero ya será otra cosa".

Nebot tiene claro que las plataformas acabarán erosionando el monopolio bancario. "Ofrecemos un mercado de renta fija para pymes que está atrayendo a grandes patrimonios e inversores tradicionales; el 10% de lo que financia ahora la banca va a acabar financiado por el crowdlending", vaticina. "Es un tsunami que no se puede parar".

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