Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

70 millones de pymes chinas se abren paso

Las empresas del país asiático buscan ser punta de lanza de la innovación y el consumo interno

Las pymes asiáticas (en la foto, una fábrica de sillas infantiles) contribuyen a un 60% a la producción industrial.
Las pymes asiáticas (en la foto, una fábrica de sillas infantiles) contribuyen a un 60% a la producción industrial.

"En el XIII Plan Quinquenal de China el Gobierno central ha dictado unas directrices muy claras al respecto de cómo tiene que desarrollarse la nueva transformación económica del país. La innovación y la sostenibilidad son clave para lograr un crecimiento suficiente y de calidad en una coyuntura global complicada", explicó el vicegobernador de la sureña provincia de Guangdong, Lu Daocun, durante el II Foro de la Pyme China-Europa, organizado recientemente en la ciudad de Jieyang por el grupo chino Zhongde Metal. "Por eso, a diferencia de lo que sucedía en la etapa anterior, cuando eran las grandes empresas estatales las que ejercían de motor económico en un sistema impulsado por la inversión y las exportaciones, ahora vemos que la pyme ha de convertirse en la principal fuerza motora del nuevo modelo chino, basado en el consumo interno y la innovación", sentenció.

Consciente de la dolorosa reforma anunciada por Pekín para transformar el sector de las grandes empresas públicas, lastradas por la falta de competitividad y un grave exceso de capacidad, Lu hizo hincapié en la necesidad de que las pymes chinas, que suman casi 70 millones —el 99% del total— y contribuyen un 60% de la producción industrial, colaboren más con sus homólogas en el mundo occidental. "La revolución industrial que requiere China solo tendrá éxito si sus empresas son capaces de colaborar con otras extranjeras que cuentan con un conocimiento y una tecnología superiores", apostilló.

Apoyo empresarial

Los empresarios chinos están de acuerdo. "Las relaciones entre empresas pequeñas y medianas tienen un impacto mucho mayor para el país que el diálogo entre gobiernos o los acuerdos entre grandes multinacionales", opina Gao Huiming, director general de Deweigao, una joint venture sino-alemana del sector de las nuevas energías. "Las pymes son las empresas que crean mayor empleo y las que terminan definiendo el tejido industrial de un país. Ahora, además, son las que concentran la innovación".

Gao reconoce que "hasta ahora muchas compañías chinas han hecho negocio prestando atención a los beneficios, sin importarles el medioambiente o la sociedad", pero afirma que "una legislación más estricta al respecto está provocando un vuelco necesario". En esta coyuntura, y teniendo en cuenta la rapidez con la que se debe promover esta transformación, el directivo está convencido de que "lo lógico es que las empresas occidentales ofrezcan su tecnología a las chinas a cambio de acceso al mercado local".

Eso es lo que ha buscado en Jieyang la mayoría de las 60 empresas españolas participantes en un foro que se ha cerrado con la firma de 24 contratos y unos 200 memorandos de entendimiento. "Es cierto que la situación económica de China ha cambiado y no es tan boyante como la de hace una década. Este ya no es un territorio adecuado para manufacturas baratas sin valor añadido, un sector en el que muchos de los que se implantaron en China están haciendo las maletas" analiza Jacinto Soler, director de Emergia Partners, la consultoría navarra contratada por Zhongde Metal para captar a las pymes españolas del foro.

"No obstante, se abren nuevas oportunidades en tecnología e innovación, sobre todo en energías renovables o proyectos relacionados con el medioambiente y las ciudades inteligentes", añade Andrés Herrera, socio de Emergia. "Además, diferentes ciudades y regiones, como Jieyang, están subvencionando, e incluso financiando, su establecimiento en China para compensar la falta de recursos de estas empresas. Parques industriales como la Ciudad Ecológica de Jieyang compiten por atraer innovación extranjera, y esa es una buena noticia para nuestras pymes".

Cristina Rivas es una de las directivas españolas que ahora ve en China la posibilidad de expandir el proyecto en el que trabaja para la catalana SUMA-USC. "Hemos desarrollado una herramienta de urbanismo que sirve para trazar la caminabilidad de las grandes ciudades y crear un mapa en el que se reflejen las zonas más problemáticas y sus posibles soluciones. Lo hemos puesto en marcha en Panamá y durante el foro ya se ha interesado en nosotros el condado de Pujiang -en la provincia de Sichuan-, al que viajaremos pronto. China es consciente del gran problema urbanístico que tiene y quiere solucionarlo", concluye.

"La gran diferencia de las pymes con las grandes multinacionales es que, por su falta de músculo financiero y las dificultades que eso conlleva a la hora de abrirse camino en mercados internacionales, tienen en la tecnología y en la calidad de sus productos la base de su supervivencia. Y eso las hace todavía más interesantes para el sector privado de China", añade Martin Raditsch, director del InnovationLab alemán. Ejemplo de ello es el fabricante de componentes de automoción Batz, que ha logrado convertir su planta en la ciudad de Kunshan en la más rentable de las que tiene por el mundo.

Choque cultural

No obstante, la colaboración también tiene sus riesgos. "El choque cultural y la comunicación son complicados, y siempre nos preocupa dejar claro qué es tuyo y qué es mío en cada sociedad" reconoce Si Yuan, director ejecutivo del fabricante de tuberías Bauku. "La clave del éxito está en el respeto mutuo y, sobre todo, en el respeto a la legalidad. Para que eso último funcione, China tiene que avanzar en la construcción de un Estado de Derecho en el que las empresas de todo el mundo se sientan seguras", apostilla.

Y eso, según afirma Blasi Romero, directora comercial de la empresa de herramientas de corte Kendu, todavía no sucede: "Hay muchas empresas chinas que copian a los socios occidentales y luego hacen una competencia desleal con esa tecnología. En esas ocasiones, los extranjeros estamos desamparados frente a la ley china. Las grandes corporaciones pueden costearse los largos procesos de litigio, pero nosotros no. Por eso hay que minimizar al máximo los riesgos en todas las operaciones en este país".